Economía

El tabú de la deflación empieza a caer en EEUU: ¿se está gestando la gran sorpresa económica de 2024?

  • El CEO de Walmart lanza la 'bomba' vaticinado deflación en unos meses
  • Los datos de la semana y la caída del petróleo han amplificado sus palabras
Foto: Dreamstime

Si la inflación ha vuelto a ser anatema tras la pandemia, la deflación (que no desinflación, que una desaceleración de la inflación) no ha dejado ser un tabú en el mundo económico. La caída sostenida de los precios y sus negativas implicaciones siempre han puesto en alerta a los actores económicos. En los últimos tiempos, el término solo ha aparecido asociado a la casuística china, precisamente evidenciando su falta de músculo pasado el covid. Sin embargo, el temido concepto se ha vuelto a pronunciar de repente en Occidente. Con la senda de desinflación algo más encarrilada después de las agresivas subidas de tipos de interés, es precisamente en EEUU -su repunte inflacionario en este ciclo empezó a poner los pelos de punta al resto del mundo- donde ha empezado a caer el tabú. La palabra ha llegado al final de la cinta transportadora de la caja de un hipermercado de Walmart.

Fue este jueves cuando el CEO del gigante de la distribución estadounidense, Doug McMillon, soltó la 'bomba'. "En EEUU, es posible que atravesemos un periodo de deflación en los próximos meses", dijo McMillon a los analistas en la conferencia posterior a la presentación de resultados trimestrales. Las sensaciones transmitidas, a veces casi en forma de proverbios, por los grandes de la distribución suelen tomarse como un indicador macro adelantado al ser el mejor pulsómetro del consumidor estadounidense, el verdadero motor de la primera economía del mundo.

Es cierto que los precios de los comestibles y las mercancías generales de Walmart en EEUU son más altos que hace un año, y han subido mucho en dos años. Pero McMillon aseguró que los aumentos se están desacelerando e incluso podrían comenzar a revertirse. Si eso sucede, los compradores de Walmart podrían comenzar a ver la deflación -o una disminución de los precios- en comestibles secos -por ejemplo la pasta o las conversas- y consumibles -productos cotidianos como la pasta de dientes- en los próximos meses, dijo. Los precios de la mercancía general "bajaron un poco más agresivamente en las últimas semanas o meses", añadió.

"Casi de manera uniforme, los consumidores están presionando los precios", ha explicado en un programa televisivo de Bloomberg Chuck Grom, analista de Gordon Haskett, citando a Target y Macy's, que también han presentado resultados recientemente, entre los minoristas que sienten la presión. Los consumidores han soportado estoicamente las constantes subidas de precios, pero su 'rebelión', por así decirlo, se está materializando tanto en la compra de menos bienes duraderos como en otras alternativas con mayor descuento o con cambios en la demanda (productos sustitutivos). También desde Walmart, el director financiero, John David Rainey, lo resumía así: "Somos más cautelosos con el consumidor que hace 90 días".

"Walmart ha informado de que los consumidores se niegan a gastar cuando se enfrentan a subidas de precios. Esto puede señalar la fase final de la inflación impulsada por los beneficios, que se centra en los minoristas y las marcas de consumo. Se convence a los clientes de que las subidas de precios son justas y se introducen de contrabando aumentos de los márgenes. Cuando los consumidores se dan cuenta de que los aumentos de precios no son, de hecho, justos se desencadena un cambio brusco de comportamiento", plantea Paul Donovan, economista jefe en UBS GWM en su comentario matinal.

El caso es que la sola mención a la deflación de McMillon fue suficiente para crear runrún entre los analistas económicos en medios y en redes sociales. Algunos seguidores del mercado incluso vieron reacción en Wall Street más allá de la caída en las acciones de Walmart. "Los rendimientos del Tesoro tomaron nota y cayeron seis puntos básicos cuando el consejero delegado de Walmart dejó caer la palabra 'deflación'... Aunque la deflación pura y dura puede ser un escenario lejano, existe el riesgo de que la hinchazón de los inventarios provoque descuentos relacionados con el debilitamiento del empleo", señalan desde la gestora NewEdge Wealth, aludiendo al enfriamiento que parece constatarse en un mercado laboral que ha sido señalado por la Reserva Federal como fuente de presiones inflacionarias.

En cierto modo, era el broche perfecto a una semana con dato de IPC (Índice de Precios al Consumo) más suave de lo esperado en octubre -ya en el 3,2% y con una lectura del 0,04% intermensual, muy cerca de la deflación-, una inflación de precios de producción (IPP) también con noticias positivas -bajó un 0,5% en octubre, poniendo fin a las subidas del 0,6% intermensual registradas a lo largo del tercer trimestre- y una notable caída en los precios del petróleo. Si algunos analistas, como los de ING, defendían ya que el objetivo del 2% llegaría el año que viene, esta secuencia generó un caldo de cultivo perfecto para que más de uno reforzase sus teorías.

El propio Donovan, desde UBS, ha insistido en los últimos meses la deflación de los precios de los bienes duraderos, poniendo como ejemplo la caída en el precio de los televisores, un producto que se compró a gran escala en la pandemia. A eso añade ahora la presión sobre la inflación impulsada por los beneficios. El economista de UBS considera que la Fed se ha excedido con el ritmo de alzas de tipos al haberle dado una excesiva importancia a la inflación que refleja el IPC: "La realidad de la inflación es que los hogares estadounidenses con rentas medias se enfrentan a una tasa de inflación más baja de lo que indica el titular y, por tanto, tienen un poder adquisitivo mayor de lo que implica la inflación. Las variaciones regionales también reducen la experiencia de la inflación para muchos consumidores. Todo ello respalda un escenario de aterrizaje suave".

Este afán restrictivo de una Fed que se ha conjurado para evitar los errores del pasado es lo que le da pie al veterano estratega de Société Générale, Albert Edwards, a preguntarse si la "gran sorpresa" de 2024 no será una "crisis deflacionaria cícilica". En una nota para clientes de hace unas semanas, Edwards abordaba así la cuestión: "Al parecer, la Reserva Federal está decidida a no repetir los errores de la década de 1930, cuando permitió que la oferta monetaria se contrajera, o más bien no reaccionó con la suficiente agresividad para contrarrestar la caída. Muchos consideran que ese descenso de la oferta monetaria fue una de las principales causas, si no la causa, de la Gran Depresión de 1930. Los banqueros centrales no volverían a cometer ese error, ¿verdad?".

"El expresidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, es considerado uno de los mayores expertos en la Gran Depresión, a pesar de que su tesis sobre el tema no hace referencia a la burbuja crediticia que precedió al colapso. Pero no discutamos. Al menos parece haber entendido que el hecho de que la Fed permitiera la contracción de la oferta monetaria contribuyó en gran medida a ello. En un discurso de mea culpa en honor del 90 cumpleaños de Milton Friedman, Bernanke confesó lo que pensaba: Me gustaría decir a Milton y Anna Swartz: en cuanto a la Gran Depresión, tenéis razón. Nosotros lo hicimos. Lo sentimos mucho. Pero gracias a vosotros, no volveremos a hacerlo'. Sin embargo, a pesar de las garantías de la Fed, lo están haciendo de nuevo", escribe Edwards.

¿Crisis deflacionaria cíclica?

El analista se fija en el agregado monetario M2 de EEUU, que incluye el agregado M1 (monedas y billetes en manos del público y las reservas de los bancos) y a ello le suma los depósitos a corto plazo (hasta dos años), libretas de ahorro, cuentas a la vista y los acuerdos de recompra diaria que las personas tienen en el sistema financiero. Este agregado es clave en la medida en la que "se utiliza como indicador de posibles aumentos o disminuciones de los niveles de inflación, ya que es una medida más amplia de la oferta de dinero en una economía que M1, que solo considera el dinero en manos del público", detallan los analistas de IG.

"Podemos ver que el agregado M2 de EEUU se está contrayendo al ritmo más rápido desde la Gran Depresión, pero eso es descartado por muchos como un mero capricho estadístico -el caso de los analistas de Golman Sachs-. Pero cuando los préstamos bancarios agregados también comienzan a reducirse por segunda vez desde 1949 (la única otra vez fue la Gran Crisis Financiera en 2008), sin duda es hora de que los 'negacionistas' de la oferta monetaria en la Fed (y el BCE) se sienten y tomen nota", continúa Edwards. "Estoy seguro de que si Milton Friedman viviera hoy, estaría de nuevo reprendiendo a la Fed por su ineptitud. Si los monetaristas están en lo cierto y estos datos son el preludio de una crisis deflacionista (debido a un endurecimiento excesivo de la Fed), entonces la gran mayoría de los inversores parecen total y absolutamente desprevenidos",

Desde Morgan Stanley también indicen en la deflación de los bienes duraderos, que desempeñará vaticinan, un papel importante en el descenso del IPC en 2024. Sin embargo, su analista Ellen Zentner intenta ofrecer algo de perspectiva. Su tesis es que los descensos de precios, incluso cuando se aplica la temida palabra que empieza por 'd', a veces pueden ser beneficiosos. A ella no le preocupa el tipo de deflación generalizada que puede causar estragos en una economía. "El sector de los bienes no me preocupa en absoluto. Los precios de los bienes en EEUU han estado en deflación durante décadas hasta el covid. Es normal, ¿no? Importábamos mucha deflación. Pero eso está determinado externamente", desgranaba también un programa televisivo de Bloomberg. Más preocupante sería, alerta, "un escenario de deflación en EEUU para los servicios".

Desde Pimco, la gran gestora de bonos, los analistas Tiffany Wilding y Allison Boxer, ven dos razones para una inflación a la baja. "En primer lugar, la inflación de los bienes podría seguir moderándose a medida que China exporte parte de su deflación a EEUU, los consumidores minoristas se vuelvan cada vez más sensibles a los precios y los precios de los automóviles sigan bajando. En segundo lugar, a pesar de un mercado de viviendas en venta extremadamente resistente y en alza, vemos cierto potencial a la baja en los próximos meses en el mercado de alquileres, y son justo los alquileres los que son medidos en los informes de inflación estadounidenses. La oferta de unidades de alquiler ha aumentado en varias regiones, lo que podría presionar a la baja los alquileres en 2024".

En el universo inversor, otra habitual de las críticas a la Fed por exceso, Cathie Wood, cabeza visible del fondo de inversión disruptiva ARK, ha salido esta semana a repetir sus recurrentes advertencias:. "La Reserva Federal se ha excedido, vamos a ver mucha más deflación en el futuro. Si estamos en lo cierto, y han ido demasiado lejos, tendrán que recortar los tipos de forma bastante significativa". Wood aventura que el IPC podría volverse negativo "en algún momento del próximo año".

Lo cierto es que más allá del ruido y los indicios, la inflación sigue por encima del objetivo del 2% y la Fed necesitará más pistas para decidir cuándo recorta los tipos, empezando a estar bastante claro que no los va a subir más. De momento, está por ver si el vuelo de la deflación cobra más fuerza o se queda en chascarrillo de Wall Street hasta que venga una nueva lectura de inflación más fuerte de lo esperado. Algunos periodistas financieros estadounidenses postean con cierta ironía en X (antes Twitter) el hashtag #deflation ante noticias como que la cena de Acción de Gracias costarán menos que el año pasado. Más lejos han ido desde el sitio financiero Zerohedge, donde han empleado el hashtag con la promoción lanzada por el periódico The Washington Post: un descuento del 90% en sus sucripción con motivo del Black Friday.

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud