Economía

La paradoja del ahorro acecha a China: cuando la lógica individual se convierte en catástrofe colectiva

Puertas de las torres de las antiguas murallas de la ciudad de Xi'an, provincia de Shaanxi, China. Alamy

Fomentar el ahorro y contener el gasto. Este es, probablemente, uno de los consejos que más veces escuchamos a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, llevado al extremo y de forma colectiva, puede suponer la 'ruina' de una economía. En el sistema predominante en el que vivimos, basado en la división del trabajo y la especialización de la producción, el gasto de uno es el ingreso de otro. Si la rueda dejar de girar, la economía puede tambalearse y terminar cayendo. Algo así es lo que está sucediendo en China, un problema que a primera vista no parece tener una solución sencilla y que está llevando a la economía a perder impulso más rápido de lo esperado.

Aunque son muchos los obstáculos a los que se enfrenta el 'gigante asiático', uno de los múltiples factores detrás de esta desaceleración es la debilidad del consumo y la perenne fortaleza del ahorro. El cambio de modelo económico orquestado por Pekín en los últimos años preveía una reducción de la contribución de la inversión al PIB en favor de un mayor peso del consumo, lo que iba a permitir a China seguir alcanzando nuevas etapas de desarrollo y lograr una mayor independencia económica. La teoría parece sencilla, pero al llevarla a la práctica están apareciendo algunos contratiempos.

La paradoja del ahorro describe una situación en la que los hogares (también las empresas) ahorran una parte creciente de su renta, generando un desequilibrio que a menudo desemboca en un crecimiento económico inferior o incluso en una recesión. Esta recesión, provocada por el exceso de ahorro colectivo de un sector económico tan grande como los hogares, termina dañando el propio ahorro (valga la redundancia) de las propias familias. De ahí la paradoja, el ahorro colectivo y coordinado termina destruyendo el ahorro a través de una reducción de la renta.

El modelo de ahorro-inversión se agota

Jeffrey B. Dawson, asesor de estudios internacionales de la Fed de Nueva York, incide en esta cuestión en un documento publicado recientemente por el banco central: "Un desafío perenne con el modelo de crecimiento de China ha sido un gasto de inversión excesivamente alto en relación con el PIB y un gasto de consumo inusualmente bajo, algo que China ha luchado durante mucho tiempo por reequilibrar".

Alicia García Herrero, economista jefe de Natixis para Asia-Pacífico, señala en una columna en Bruegel que la causa de la desaceleración está más relacionada con los desequilibrios estructurales que con el empeoramiento de la confianza (que también está contribuyendo como se explicará posteriormente) de los inversores, aunque claramente esto no ha ayudado. Irónicamente, son esos mismos desequilibrios (exceso de ahorro) los que han contribuido al milagro económico de China, poniendo a la economía en una posición difícil: un ahorro excesivamente alto y su consumo obstinadamente bajo, asegura la economista española.

"Una de las características distintivas de la economía china son sus extraordinariamente altas tasas de inversión y ahorro, que superan el 40% del PIB. Esto significa el doble del nivel de que las tasas presentes en la Unión Europea y EEUU, e incluso superior a las tasas en otros países asiáticos, como por ejemplo Japón y Corea del Sur", asegura Daniel Gros, miembro de la junta directiva y miembro distinguido del Centro de Estudios Políticos Europeos, según señalaba este mes de un octubre en un artículo de opinión publicado en elEconomista. Aunque este modelo parece atractivo, lo cierto es que tiene sus límites.

"Como ha señalado Kenneth Rogoff, académico de Harvard, tal inversión genera rendimientos decrecientes. Esto se ilustra mejor con los problemas del sector de la construcción", sentencia Gros. Buena parte de las empresas constructoras chinas se enfrentan ahora a un escenario más que sombrío después de años de fuerte inversión y grandes beneficios.

¿Cuál es la solución? Una posible forma de resolver el problema es un cambio de modelo como el que persigue Pekín sin mucho éxito por ahora: los chinos deberían gastar más. Algo que parece sencillo. Dawson, de la Fed de NY, comenta que a medida que China intenta alejarse de un crecimiento intensivo en crédito y centrado en la inversión, el avance de la economía debería depender de un mayor gasto de los consumidores. Sin embargo, el consumo ni está ni se le espera, por ahora.

El exceso de ahorro en China ha aumentado en la primera mitad del año en comparación con el mismo período del año pasado, y todavía existe una brecha entre el consumo previo al covid y el actual, aseguraba Christine Peng, analista de UBS, en una conferencia en Shanghai en palabras recogidas por el Financial Times. "Creemos que la razón principal de la brecha... es la falta de confianza de los consumidores", sentenció Peng.

"Una prolongada borrachera de endeudamiento de los hogares (también de las autoridades locales), las cicatrices del covid-19 y una profunda caída del mercado inmobiliario en China han dañado las finanzas de los hogares y erosionado la confianza de los consumidores", asegura el experto de la Fed.

La caída del mercado inmobiliario chino está haciendo que el principal activo en el patrimonio de las familias chinas se tambalee. Esto puede tener un impacto en el consumo inverso al que tiene el 'efecto riqueza'. Al igual que cuando los activos que las familias poseen se revalorizan (sube el precio de la vivienda, las acciones...), los hogares pueden verse impulsados a consumir más (pese a que todas sus ganancias son latentes todavía), cuando sucede lo contrario, las familias pueden optar por un mayor ahorro de precaución.

Los hogares chinos soportaron los confinamientos más prolongados y, posiblemente, estrictos del mundo y, en agosto de 2020, el gobierno dio prioridad a frenar los excesos en el sector inmobiliario. Estos factores contribuyeron al colapso de un importante promotor inmobiliario y a la consiguiente crisis del sector un año después.

"Los indicadores de actividad inmobiliaria han estado prácticamente en caída libre, y los datos iniciales apuntan a una disminución continua del gasto en inversión residencial en el corto plazo. La propiedad es el depósito de riqueza más importante para los hogares en China y representa aproximadamente dos tercios de los activos del hogar. La propiedad de vivienda también es alta en China: más del 80% de los hogares son propietarios de una vivienda", asegura Dawson.

Falta de confianza

Este experto cree, además, que los chinos no terminan confiar del todo en los indicadores oficiales que publica el Gobierno de su país. "Los datos oficiales sugieren solo una modesta caída en los precios inmobiliarios a nivel nacional, pero hay una divergencia significativa entre los niveles de ciudades y regiones, y algunas estimaciones señalan que los precios han caído aproximadamente un 20% en algunas ciudades de tamaño mediano y pequeño. El sentimiento chino ha cambiado notablemente y cada vez menos hogares asumen que los precios seguirán subiendo.

Por ahora, los esfuerzos de las autoridades chinas por reactivar la demanda de viviendas nuevas no han logrado grandes resultados. Además, todo hacer indicar que "los hogares han respondido amortizando su deuda hipotecaria. En julio de 2023, los préstamos hipotecarios representaban más del 50% de la deuda total de los hogares (6 billones de dólares y un tercio del PIB). Durante el año pasado, el monto de los préstamos hipotecarios pendientes disminuyó por primera vez en China a medida que los hogares dieron prioridad a los pagos de las hipotecas. Hay que tener en cuenta que otras formas de crédito al consumo también se han desacelerado drásticamente", asegura Dawson.

Este experto sostiene, además, que se ha producido un aumento de los nuevos depósitos bancarios, lo que "sugiere pesimismo entre los consumidores en torno a las perspectivas inmobiliarias. En particular, los hogares han optado abrumadoramente por mantener depósitos de ahorro a más largo plazo, incluso cuando las tasas de interés en China continúan cayendo. Los datos de encuestas recientes sugieren que las preferencias de los hogares son aumentar aún más la liquidez en depósitos a plazo en el futuro. Las noticias sobre fracasos de ciertos productos de inversión alternativos vinculados a promotores inmobiliarios en China probablemente solo aumentarán la aversión al riesgo entre los hogares".

El experto de la Fed de Nueva York se pregunta si China está sufriendo lo que se conoce como la paradoja del ahorro. "Algunos expertos sugieren que el pesimismo de los consumidores en China ya se ha arraigado, con un impacto similar al 'Covid persistente pero en términos económicos'. En consecuencia, se puede esperar que los hogares pidan menos préstamos, paguen sus deudas, eviten comprar viviendas y mantengan más depósitos de ahorro.

"Dado que es probable que los problemas en el sector inmobiliario sean prolongados y que el apoyo directo a los hogares no forme parte tradicionalmente del manual de las autoridades chinas, las autoridades enfrentan la ardua tarea de revertir la visión que tienen los hogares sobre el futuro, algo que será clave para impulsar el consumo y reactivar el impulso del crecimiento económico", sentencia Dawson.

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