Economía

El mercado laboral de EEUU confirma el enfriamiento que busca la Fed: la tasa de paro se eleva al 3,8%

  • Las nóminas no agrícolas suben, pero siguen por debajo de las 200.000
  • Los ingresos medios por hora desaceleran en agosto más de lo esperado
  • ING: "Este debilitamiento sugiere que la labor de la Fed ha terminado"
Foto: iStock

El informe oficial de empleo de EEUU relativo a agosto publicado este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) confirma el enfriamiento del mercado laboral que buscan los responsables de la Reserva Federal para evitar mayores presiones inflacionarias, pero sin llegar a sufrir un 'terremoto' en el empleo.

El dato habitualmente más observado del informe, las nóminas no agrícolas, sube hasta las 187.000 en agosto, por encima de las 170.000 esperadas por los analistas y de las 157.000 de julio. Pese a que la cifra es algo mayor de lo previsto, se mantiene por debajo de la barrera psicológica de las 200.000, mientras que el dato de julio se ha revisado en 30.000 nóminas a la baja.

La otra métrica más observada, la tasa de paro, repunta notablemente del 3,5% al 3,8% -su nivel más alto en 18 meses-, cuando se esperaba que se mantuviera. Sin embargo, este avance no es tan alarmante como parece, ya que se debió a un aumento de 736.000 personas en la población activa -la tasa de participación escala dos décimas hasta el 62,8%, máximo postpandémico desde el 63,3% de febrero de 2020- y a un aumento del desempleo en la encuesta a los hogares (el dato de nóminas proviene de una encuesta a las empresas), considerada menos fiable.

Otro síntoma de la relajación en el ajustado mercado de trabajo tras la pandemia lo dan los ingresos medios por hora, que en tasa interanual frenan del 4,4% al 4,3% y en tasa intermensual del 0,4% al 0,2%, en ambos casos una décima más de lo esperado.

"El debilitamiento del mercado laboral estadounidense sugiere que la labor de la Reserva Federal ha terminado", sentencia James Knightley, estratega de ING. "La inflación seguirá ralentizándose, por lo que la Reserva Federal no subirá los tipos de interés en septiembre y es poco probable que lo haga en noviembre". "Seguimos creyendo que los tipos de interés han tocado techo y que la próxima medida será un recorte. Actualmente prevemos que esto ocurra en marzo de 2024", añade.

"El aumento de 187.000 nóminas no agrícolas, el incremento de la tasa de desempleo y la ralentización del crecimiento salarial en agosto se suman a la evidencia de que las condiciones del mercado laboral se acercan a las normas anteriores a la pandemia. Esto refuerza nuestra opinión de que la próxima medida de la Reserva Federal será un recorte de los tipos de interés en el primer semestre de 2024", valora Andrew Hunter, analista de Capital Economics.

Para el economista, la moderación apreciada en los ingresos es una señal de lo que está por venir: "Seguimos esperando que el debilitamiento del mercado laboral contribuya a un rápido descenso de la inflación subyacente, lo que convencería a la Reserva Federal de recortar los tipos el próximo año de forma más agresiva de lo que prevén los mercados".

"En su discurso de hace una semana en Jackson Hole, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, mencionó dos posibles factores desencadenantes de la subida de los tipos de interés: en primer lugar, un crecimiento del PIB persistentemente por encima de la tendencia y, en segundo lugar, si las tensiones del mercado laboral no se relajan más. Las cifras de hoy, sin embargo, tienden a apuntar a una mayor relajación del mercado laboral. Entre otras cosas, la Fed debería apreciar que la oferta de mano de obra ha aumentado sorprendentemente, lo que debería amortiguar la presión salarial. Por lo tanto, nos sentimos confirmados en nuestra previsión de que la Fed no subirá más los tipos de interés", expone Christoph Balz, analista de Commerzbank.

Los mercados han celebrado inicialmente esa tesis con subidas en los futuros de Wall Street y controladas caídas en los rendimientos de los bonos del Tesoro. El dólar perdía terreno con pares como el euro y la libra. En el mercado de swaps, las apuestas solo dan un 7% de probabilidades a una subida de 25 puntos básicos de la Fed en septiembre frente al 12% de ayer. De cara al final de año, las apuestas se mantienen en cerca de un 60% de probabilidades mantener el actual rango de tipos (5,25-5,5%).

Un análisis más profundo de los datos confirma la moderación del mercado de trabajo. Continuando con el patrón de los últimos meses (hace poco se recortaron en 300.000 las nóminas en el último año hasta marzo), las nóminas de junio y julio se revisaron a la baja en 110.000, lo que significa que, en términos de promedio de tres meses, el crecimiento de las nóminas ahora se ha desacelerado a tan solo 150.000, por debajo del ritmo promedio observado en 2019, calculan desde Capital Economics.

Parte de la debilidad en agosto se debió a factores temporales, con la caída de 15.000 en las nóminas de información como reflejo de la huelga de actores de Hollywood. La quiebra de la empresa de transporte Yellow, que provocó una caída de 34.000 puestos de trabajo en el sector del transporte y el almacenamiento, tampoco se repetirá.

No obstante, la desaceleración del crecimiento del empleo se extiende mucho más allá de estos sectores, sobre todo cuando las cifras principales siguen estando respaldadas por las subidas inusualmente fuertes del sector sanitario no cíclico, que añadió la enorme cifra de 97.000 puestos de trabajo en agosto.

Semana de datos

Los datos conocidos a lo largo de la semana ya iban constatando esta dinámica. Uno de los datos de empleo de EEUU que obsesionan a los funcionarios de la Fed, las vacantes de empleo que cada mes publica la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) en su Encuesta sobre vacantes y rotación laboral (JOLTS), ofreció en julio una lectura bastante más baja de lo esperado, según el informe publicado este martes.

Las ofertas de empleo cayeron hasta los 8,827 millones frente a los 9,165 millones -dato revisado- del mes anterior (la lectura original fueron 9,582 millones) y los 9,465 millones que esperaban los analistas. Es el dato más bajo desde marzo de 2021, casi dos años y medio. La proporción de vacantes (trabajos disponibles) por desempleado, a la que los funcionarios de la Fed prestan gran atención, se modera hasta 1,5, pero sigue muy por encima de la proporción de 1 asociada a un mercado laboral que no es ni tenso ni flojo.

Otro dato fundamental del informe que también ofrecía calma en el mercado laboral era el relativo a las renuncias, que en julio bajaron en 253.000 hasta los 3,5 millones, alejándose cada vez más de la barrera de los cuatro millones. En porcentaje, se ha pasado de un 2,4% a un 2,3%. "Las renuncias son generalmente separaciones voluntarias iniciadas por el empleado. Por lo tanto, la tasa de renuncias puede servir como medida de la voluntad o la capacidad de los trabajadores para dejar el trabajo", explica la BLS en su informe. Un claro aumento avivaría las subidas salariales que preocupan a la Fed, ya que los trabajadores dejan su empleo por uno mejor pagado.

Otra métrica importante del informe es la relativa a los despidos, que en julio se mantuvieron en los 1,5 millones y en una tasa del 1%. Eso quiere decir que las empresas siguen sin despedir en líneas generales, acaparando mano de obra.

El miércoles era el turno de la encuesta de creación de empleo privado que elabora mensualmente la empresa ADP en EEUU y que en esta ocasión reveló un enfriamiento en el empleo compatible con los últimos datos entrantes. En agosto se crearon 177.000 empleos privados, según ADP, por debajo de los 195.000 esperados y bastante menos que los 371.000 (dato revisado desde 324.000) de julio. Aunque la encuesta de ADP no se considera la mejor guía para el informe nacional del empleo, en esta ocasión sí ha habido correspondencia.

El mercado laboral ha sido el incondicional de la economía estadounidense este año, respaldando un impulso renovado que puede ayudar a la nación a evitar una recesión, al menos en el corto plazo. Si bien las ofertas de empleo y los aumentos salariales han retrocedido en los últimos meses, la contratación y los ingresos todavía son lo suficientemente firmes como para impulsar el gasto de los consumidores.

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