Economía

No habrá tregua con las subidas de tipos del BCE: las actas revelan el pacto entre 'halcones' y 'palomas'

  • "Un gran número de miembros del BCE quisieron subir los tipos en 75 puntos básicos"
  • "Algunos miembros propusieron acelerar la reducción del balance"
  • Los 'halcones' cedieron a la propuesta de Lane a cambio de tipos más altos en el futuro
Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), el pasado 15 de diciembre en rueda de prensa. Fotografía de Alex Kraus (Bloomberg).
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No esperen que el Banco Central Europeo (BCE) levante el pie del acelerador. Pese a los rumores de los últimos días, las actas de la última reunión revelan que "un gran número de miembros expresaron su preferencia por aumentar los tipos de interés oficiales del BCE en 75 puntos básicos". Esto descarta casi por completo una relajación pronta en la carrera del BCE por llevar el precio del dinero a un terreno más restrictivo. El pie sigue en el acelerador y podría continuar ahí unas cuentas reuniones.

A comienzos de esta semana se filtró que algunos miembros del Consejo de Gobierno (el órgano que decido junto al Comité Ejecutivo sobre el futuro de la política monetaria) estaban presionando para reducir el ritmo de las subidas de tipos a partir de la reunión de marzo. Estos miembros pretender rebajar el ritmo desde los 50 puntos básicos a los 25 puntos básicos. Este movimiento ha tenido respuestas contundentes por parte de los 'halcones' (defienden tipos de interés más altos y suelen pertenecer a los países del norte), unas respuestas que se han visto respaldadas por las actas.

La idea de las 'palomas' (defienden tipos más bajos) parece casi descartada tras la publicación de las actas de la reunión de diciembre de 2022 (última del año) del BCE, en la que se recalca el compromiso por seguir con los 50 puntos básicos como 'nueva normalidad' en las próximas reuniones y, sobre todo, por la intención de una parte grande de miembros de incrementar los tipos en 75 puntos básicos.

¿Entonces por qué 50 puntos básicos?

Si los miembros del Banco Central Europeo que querían subir los tipos con más contundencia eran un "gran número", ¿por qué al final la subida de 50 puntos básicos? Según las actas, "algunos" halcones cedieron a la propuesta del economista jefe, Philip Lane, a cambio de que el BCE comunicara "que los tipos de interés aún tendrían que subir significativamente a un ritmo constante" en los próximos meses. Un mensaje que la presidenta de la institución, Christine Lagarde, trasladó tal cual en su rueda de prensa posterior a la reunión.

"Esperamos seguir subiendo los tipos significativamente", dijo entonces la francesa ante los medios, unas palabras que tuvieron un rápido efecto en los mercados. "La inflación sigue siendo demasiado alta y se prevé que se mantenga por encima de nuestro objetivo durante demasiado tiempo", argumentó.

Fue así como los halcones del banco central se conformaron con un incremento del 0,5% en los tipos. Y es que los 50 puntos básicos, sumado a que se reconocieran "las incertidumbres que rodeaban la situación de la economía y las perspectivas de inflación", "se consideraba equivalente a una subida de tipos de 75 puntos básicos", según recogen las actas de la reunión.

No obstante, la solución salomónica, aunque fue la que se tomó finalmente, no acabó convenciendo a todos los halcones del Banco Central Europeo. El documento publicado este jueves afirma que para algunos de los miembros de Consejo de Gobierno la subida del precio del dinero de 50 puntos básicos era incoherente con la expectativa de los expertos del organismo de que la inflación en la zona euro se mantuviera más alta durante más tiempo. "El refuerzo de la comunicación se consideró importante en este entorno, pero no constituía un sustituto de una subida de tipos mayor ni un remedio para una subida insuficientemente grande", dicen las actas.

"El BCE está lejos de haber terminado con las subidas de tipos"

"El Banco está lejos de haber terminado su ciclo de subidas de tipos", asegura Carsten Brzeski, jefe de macro de ING Economics, tras salir las actas a la luz. Según este experto, "no tiene sentido analizar lo que el BCE debería hacer, sino más bien lo que el banco dice que hará". Y es que "el espíritu halcón ya no es una característica de unos pocos miembros del BCE; ahora es la opinión dominante", asegura.

En consecuencia, Brzeski resta posibilidades a que Lagarde y su equipo vaya a rebajar de nuevo el ritmo de las alzas de los tipos en marzo, como se está rumoreando estos días. "Otra subida de tipos de 50 puntos básicos en la reunión de febrero dentro de dos semanas parece un hecho y otra subida de tipos de 50 puntos básicos en la reunión de marzo parece incluso muy probable", opina Brzeski.

Los 'halcones' aprietan con el balance

En la misma línea fueron las discusiones sobre la reducción del balance del banco central. Durante años, el BCE ha estado hinchando su balance a través de la compra masiva de bonos en el mercado secundario. Con esta política monetaria expansiva, el BCE pretendía inyectar liquidez en el sistema (compra bonos a cambio de reservas o liquidez) para intentar estimular el crédito. Ahora, el proceso se está revirtiendo, pero algunos miembros creen que la hoja de ruta marca un ritmo demasiado lento.

La normalización del balance (que viene ser la reducción del peso de bonos en el balance del BCE) "se consideró un complemento necesario del actual endurecimiento de la política de tipos de interés, lo que indica la voluntad del Consejo de Gobierno de alinear todos sus instrumentos para que funcionen en la misma dirección. A la luz de las altas tasas de inflación actuales, con tipos de interés que se alejan de su límite inferior, las condiciones de liquidez acomodaticias ya no se consideraban necesarias", señalan las actas.

Pero la cuestión clave es que "algunos miembros expresaron su preferencia por reducir la cartera de APP (el programa de compras de bonos convencional) a un ritmo más rápido o por terminar con las reinversiones por completo. Se recordó que la decisión afectaba solo a una parte de las carteras de política monetaria del Eurosistema, ya que se aplicaba al APP pero no al programa de compras de emergencia por la pandemia (PEPP)... Se sostuvo la opinión de que los inversores podían absorber nuevas emisiones incluso sin la presencia del Eurosistema en el mercado".

El inicio de las reducciones pasivas de balance como parte del proceso de normalización se consideró atrasado, y los mercados ya esperaban que el BCE hiciera anuncios al respecto en el momento de la reunión de política monetaria de octubre. Una reducción más temprana o más significativa en la cartera de APP también ayudaría a recuperar el espacio político para el futuro.

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