Economía

La zona euro se salva de que la Gran Dimisión añada presión a los sueldos

  • Tiene margen para seguir reduciendo el paro, aunque a un ritmo más equilibrado
  • La tendencia a medio plazo no se interrumpirá por la guerra
  • En países como España, las vacantes no afectarán a los sueldos

En un contexto marcado por la incertidumbre de la guerra en Ucrania y la inflación que parece seguir sin tocar techo, los datos del mercado laboral de la eurozona de julio sorprendieron anotándose un mínimo histórico.

Una evolución aparentemente anticíclica que recuerda a muchos a la que vive Estados Unidos. Y despierta los temores a que los países del euro experimenten su propia 'Gran Renuncia', con el impacto añadido que esto tendría sobre los salarios.

No es una cuestión baladí, cuando relajar las tensiones entre oferta y demanda de empleo se ha convertido en uno de los objetivos de la hoja de ruta de la Reserva Federal que preside Jerome Powell.

En Europa, además, esta situación se produciría en un contexto de creciente  conflictividad laboral a cuenta de la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores.     

Un 'otoño caliente' del que ya hemos tenido avances en Reino Unido y en España, donde la propia vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, da su apoyo explícito a las reclamaciones sindicales.

Esta demanda para subir salarios preocupa también al Banco Central Europeo, aunque mantiene la confianza en que se module una vez que las medidas 'antiinflación' surtan su efecto

Pero esta relativamente optimista previsión puede trastocarse si la dificultad de cubrir las vacantes se convierte en un factor adicional que lleva a las empresas a ofrecer salarios más altos para fichar trabajadores y que agravaría aún más de lo previsto los 'efectos de segunda' vuelta de los sueldos sobre la inflación.

Pero ¿qué probabilidades hay de que este escenario se materialice? Según un análisis de Oxford Economics, bastante escasas.

El fin de las "ganancias fáciles" de empleo

Katharina Koenz, economista senior de la institución señala en una nota que el mercado laboral de la eurozona está, efectivamente, mostrando "signos de rigidez" pero la tensión entre oferta y demanda no es lo suficientemente intensa como "para alimentar una espiral salario-precio". "El desempleo tiene margen para caer antes de alcanzar su tasa estructural", indica la analista.

En cualquier caso, Koenz precisa que la rápida desaceleración de económica tendrán un impacto adverso en el empleo en los próximos meses y, por lo tanto, impedirán que el sobrecalentamiento del mercado laboral vaya a más.

La razón es que frenaría el exceso de vacantes de empleo sin cubrir. Algo que además resultaría compatible con retomar una tendencia de reducción del paro, superado el bache de 2023.

Lejos de la Gran Renuncia

Tras analizar los flujos de entrada y salida al mercado laboral, Koenz explica que tanto la tasa de despidos y renuncias como la de cobertura de vacantes siguen por debajo de sus niveles previos a la pandemia, "aunque la velocidad de la recuperación desde 2021 ha creado presión".

Una presión, además, que difiere entre los países del norte y del sur de Europa. En este sentido, España está entre los segundos y sería uno de los territorios en los que este escenario es menos preocupante. Una tesis ya planteada por el Banco de España ante el empeño del Gobierno por esgrimir las vacantes como un argumento para subir los salarios

La naturaleza de la crisis, los incentivos al mantenimiento del empleo como los ERTEs y otras medidas similares y la fortaleza de la demanda mundial han llevado a un crecimiento rápido, pero que se irá suavizando en los próximos meses. "Encontramos un margen cíclico y estructural para ampliar aún más el empleo, pero se han logrado los beneficios fáciles", señala.

Un mercado aún eficiente

Asimismo, un estudio de la evolución de la Curva de Beveridge, que señala si se necesitan más puestos de trabajo y trabajadores desempleados para generar contrataciones, no se ha modificado. 

"Encontramos pocos indicios de que la oferta de mano de obra sea estructuralmente menor debido a una gran dimisión o a la jubilación anticipada tras la pandemia", remarca.

En este sentido, explica que aunque la escasez de mano de obra y los desajustes de cualificación "son retos para el mercado laboral", todavía no han reducido la eficiencia real para casar puestos y candidatos. 

Se trata, por cierto, del mismo argumento similar al utilizado hace unos días por Rand Ghayad, jefe de Economía y Mercados Laborales Globales de LinkedIn, para matizar el coste de frenar la Gran Renuncia en el caso estadounidense.

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