Economía

Los efectos de segunda ronda del IPC llevan la inflación subyacente al 4,4%

  • La tasa general de precios baja un 1,4% respecto al pasado mes de marzo y se coloca en el 8,4%
  • Los alimentos y las bebidas no alcohólicas presionan al alza pese a la bajada de carburantes
La vicepresidenta económica, Nadia Calviño. Europa Press
Madridicon-related

La tasa general de IPC interanual se coloca en el 8,4% en abril gracias a un leve respiro a causa de la moderación de los precios del combustible y de la electricidad. El avance del INE muestra el primer descenso tras 14 meses registrando crecimientos interanuales al alza. No obstante, el avance implacable de la tasa subyacente que excluye la volatilidad de los precios energéticos y de los alimentos frescos coloca ya esta tasa en el 4,4%, un punto más que el mes pasado pese a la caída de la tasa general de casi un punto y medio. La subyacente, el motor de la economía, augura una inflación a corto plazo aún latente pese al alivio de los precios energéticos por los efectos de segunda ronda que afloran.

Y es que, pese al descenso de productos básicos e irreemplazables como los carburantes o el consumo eléctrico y a que la tasa mensual baje un 0,1%, el INE alerta de que ha habido aumento de los precios de otros productos elementales como los alimentos y bebidas no alcohólicas durante el mes de marzo en comparación con el año anterior.

Los efectos de segunda ronda implican un traslado de precios de la empresa al consumidor final y unas subidas salariales que, de darse sin tener en cuenta la productividad, implicarían una espiral de precios. Con todo, una inflación subyacente inédita desde diciembre de 1995 indica una mayor amplitud de la subida de precios en una cesta de la compra que en marzo superaba el 5% en el 36% de sus componentes, prácticamente el triple que hace un año.

Más allá de la contención de la energía, este mes cuenta con un cierto carácter de efecto escalón o efecto base, la reducción puramente estadística del dato (reversión de la media). El comportamiento del IPC mensual de mes de abril entre 2017 y 2020 fue de un 0,2% positivo, según cálculos facilitados por el Instituto de Estudios Estadísticos (IEE). En el mes de abril de 2021 la inflación se desbocaba con un 0,8% mensual, seis décimas por encima del comportamiento habitual. Este mes cuenta con ese efecto base de hasta nueve décimas al registrar un -0,1%.

Con todo, la inflación media acumulada en los primeros cuatro meses del año asusta: se acerca al 8%. Las perspectivas de los bancos centrales español y europeo, no obstante, alientan a las rentas. El impacto de los precios, según el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) Luis de Guindos, la inflación se reducirá en la segunda mitad del año si bien se mantendrá en niveles altos, en torno al 4%, en el último trimestre del año y estima una ralentización del crecimiento, que seguirá siendo positivo en el presente ejercicio. Estas previsiones van en línea con las del Banco de España (BdE), que también prevé que la inflación se modere a partir de la primavera.

Otra parte de la desaceleración del IPC se debe a las políticas adoptadas por el Gobierno, que han reducido de forma artificial el precio de los carburantes. No obstante, esta política traslada el coste de unos agentes a otros, no resuelve el problema: la parte que deja de asumir el consumidor (los 20 céntimos por litro) pasa directamente a la factura del propio Gobierno y las petroleras. Desde el Gobierno han comunicado que se espera que la inflación siga disminuyendo en los próximos meses, una vez que se ponga en marcha la medida para limitar los precios del gas, que permitirá "reducir sensiblemente" el precio de la electricidad.

La patronal CEOE ya alertaba este mes de abril que "resulta especialmente relevante evitar un escenario en el que los aumentos de los precios y salarios se retroalimenten entre sí, para no producir efectos de segunda ronda que nos lleven a una espiral inflacionista".

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud