Economía

Entender el problema de las pensiones en España a partir de la demografía

  • La edad marca el gasto consolidado en el tiempo que afronta la Seguridad Social
Madrid

Cuando se habla del problema de las pensiones en España es importante conocer que hay un cómputo de elementos que ejercen negativamente sobre la sostenibilidad financiera del Sistema. Es un problema de sostenibilidad de las cuentas públicas que pone en jaque la generosidad de las pensiones futuras. Las actuales pensiones tienen garantizada el poder de compra mediante la revalorización en torno al aumento de la inflación, si bien comprometen las cuentas a largo plazo. Sobre el foco, las características demográficas que hacen de España un país abocado a tener problemas de pensiones: esperanza de vida, edad media española, nacimientos y, especialmente, la presión de una generación histórica.

El Factor de Sostenibilidad que ha sido derogado ajustaba la pensión inicial en función de la mejora de la esperanza de vida. En España y según datos del INE, la esperanza de vida de los hombres roza los 80 años, mientras que las mujeres –que cuentan con pensiones menos generosas fruto de su vida laboral-, superan los 85 años de edad. La pandemia ha reducido sobre un año la esperanza de vida de ambos sexos. Este factor marca el gasto en pensiones consolidado en el tiempo, un agregado del coste de las pensiones teniendo en cuenta el nivel de generosidad y los años que el Estado va a tener que abonar esa pensión pública.

La pirámide poblacional señala y constante avance etario entre la población de España. La cohorte mayor de 65 años ya roza el 20%, y la edad media ha avanzado hasta los casi 44 años de edad porque los nuevos nacimientos no son suficientes para rebajar la edad media. Esto deriva a que la Seguridad Social piense a largo plazo, siguiendo recomendaciones de la AIReF y del Banco de España: en 2050, las cuentas públicas afrontaran su mayor pico de gasto porque hay una generación, la del baby boom, que es más numerosa de lo normal y engorda la pirámide.

Entre 1958 y 1977 nacieron más de 13 millones de niños en la conocida como generación boomer, a ritmo de 700.000 nacimientos por año. Si bien han sostenido el país durante más de cuatro décadas, a partir de 2024 comenzarán a jubilarse y aumentarán la presión sobre las cuentas de la Seguridad Social. Su retiro reduce considerablemente la masa salarial y la tasa de dependencia que marca la ratio entre la población en edad de trabajar y los jubilados se verá reducida. Según los expertos, la tasa de dependencia para el año 2050 será del 53%. Es lo que dice la auditora independiente del gasto público, la AIReF: proyecta un crecimiento poblacional de 54 millones para 2050, mientras que la población en edad de trabajar se mantendrá por encima de los 30 millones.

El plan del Gobierno para abordar la reforma de pensiones prevé la vinculación por ley de las futuras subidas de las pensiones según la inflación. La medida, que aúna un amplio consenso en la mesa de diálogo social supone no obstante todo un reto en términos de financiación de las futuras pagas de jubilación. Concretamente, ante la ausencia de medidas concretas y en base a las medidas previstas sobre el Sistema con la reforma, la jubilación a partir de 2025 de la generación del baby-boom incrementará el déficit estructural de las pensiones hasta los 60.000 millones de euros, entre un 5% y un 6% del PIB, según manifiestan expertos como Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, que además señala directamente a la esperanza de vida.

Lo que es indudable es que el envejecimiento poblacional es una realidad inapelable y en España en mayor medida. El impacto que en materia de pensiones va a tener la creciente esperanza de vida o la jubilación de la generación del Baby Boom es brutal pero hay que analizar sus consecuencias y buscar recetas que ayuden a abordar el problema desde el respecto a los derechos y la libertad individual de los ciudadanos.

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