Economía

La economía se topa con su 'límite de velocidad' en EEUU: seguir pisando el acelerador puede ser peligroso

  • Los estímulos fiscales y monetarios pierden efectividad en términos de actividad real
  • Fitch: "Las presiones inflacionarias a corto plazo se han intensificado"
  • La agencia recorta el crecimiento de EEUU este año hasta el 6,2%
Un billete de dólar arde (perdida de poder adquisitivo por la inflación)

El despegue de la economía tras la recesión del covid-19 ha sido más que notable. Las previsiones de crecimiento para el PIB de EEUU este año y el próximo no han parado de aumentar... hasta hace unas pocas semanas. La economía podría haber alcanzado su límite de velocidad (speed limit). Pisar el acelerador más fuerte en este punto solo servirá, en el corto plazo, para generar más inflación (una multa que puede tener un coste elevado) y agravar algunos de los problemas que ya están afectando a la oferta.

Escasez de materiales y componentes, atascos en infraestructuras clave para el comercio internacional, precio de la energía disparado, dificultad para encontrar trabajadores en algunos sectores... La recuperación de la demanda (a nivel global) ha sido tan rápida y repentina que la oferta está siendo incapaz de seguir el ritmo.

Al final, en una crisis de este tipo, la demanda 'solo' necesita que se levanten las restricciones y confianza para volver por todo lo alto (hay que tener en cuenta que las redes de seguridad de los gobiernos han 'llenado' los bolsillos de los consumidores durante lo peor de la crisis), pero la oferta no puede pasar de cero a cien en tan poco tiempo.

Volver a reabrir, contratar personal adecuado y poner toda la maquinaría a trabajar para atender la demanda presente y parte de la pasada (demanda embalsada) no resulta fácil. Por ello, la oferta suele ser más rígida en el muy corto plazo (sobre todo tras un periodo de parón como el que ha causado el covid) que la demanda, como se está observando en la actualidad. La oferta marca la velocidad límite (la capacidad de crecimiento a largo plazo) y si la demanda la supera, lo que sucede es que se produce un aumento de precios. 

Esto se conoce como 'efecto límite de velocidad' o simplemente 'límite de velocidad'. La agencia de rating Fitch ha titulado su último informe de previsiones precisamente con esas palabras, que dan inicio a una revisión a la baja del crecimiento global de la economía. Desde Fitch "esperan que el PIB mundial crezca un 6% en 2021, más lento que el pronóstico de crecimiento del 6,3% de junio. Las limitaciones de la oferta están reduciendo el ritmo de recuperación y han revisado a la baja el pronóstico del PIB de EEUU para 2021 al 6,2% desde el 6,8% en junio. Una mayor proporción del crecimiento de la demanda se está transformado en aumentos de precios y las previsiones de inflación se han vuelto a revisar al alza". Si se sigue estimulando la demanda a través de políticas fiscales y monetarias expansivas, el resultado puede ser la estanflación.

Se espera que el PIB mundial avance este año un 6%, la tasa más rápida desde 1973. Pero esta tasa podría haber sido aún mayor si se hubiera podido producir todo lo que se está demandando (aunque la economía aún no ha alcanzado su PIB potencial, el efecto límite de velocidad está impidiendo que se alcance antes ese PIB 'máximo').

En el caso de EEUU el crecimiento esperado del 6,2% esconde tasas aún más excepcionales en áreas específicas. El gasto en bienes de consumo duradero de EEUU aumentó un 34% anual en términos reales en el segundo trimestre de 2021, dejándolo un 28% por encima de su nivel anterior a la pandemia. "Este rápido aumento de la demanda de bienes duraderos habría roto incluso las curvas de oferta más elásticas de las industrias... Con todo, se puede decir que el auge de la demanda de bienes duraderos ha sido tan fuerte que la oferta no ha podido seguir el ritmo".

Escasez de mano de obra

Por otro lado, la escasez de mano de obra también parece deberse en gran medida al ritmo al que se ha recuperado la demanda una vez que se ha reabierto el sector de los servicios. La reapertura ha 'devuelto a la vida' las ramas del sector servicios más intensivas en mano de obra, como el ocio y el transporte, pero ahora tienen un problema para encontrar trabajadores

Esto es, en muchos sentidos, la cara fea de la recuperación. Y es que muchas de estas ramas del sector servicios ya soportaron la peor parte de la crisis del covid y ahora no encuentran trabajadores. Las preocupaciones actuales por la salud (y las ayudas públicas) parecen estar desanimando a los trabajadores a regresar a las ocupaciones donde el contacto social es uno de los pilares del trabajo. Esta escasez también está disparando los salarios en los sectores que más la sufren, donde los sueldos suben alrededor de un 10% anual ahora mismo, lo que a su vez puede alimentar aún más la propia demanda y generar una espiral peligrosa.

Una recuperación mundial fuerte

A los problemas domésticos de EEUU, también suma la recuperación mundial, que ha provocado interrupciones en las cadenas de suministro. Los semiconductores (chips que van en coches, videoconsolas o electrodomésticos) han sido un cuello de botella clave. Los retrasos de los proveedores para los fabricantes estadounidenses han alcanzado niveles vistos por última vez en la década de 1970, aseguran desde Fictch.

"La producción de automóviles se ha visto afectada y es probable que la escasez de bienes persista hasta bien entrado el 2022. Las presiones inflacionarias a corto plazo se han intensificado. El coste de los insumos que utilizan las empresas estadounidenses está aumentando al ritmo más rápido en 40 años", advierten desde la agencia de rating. Seguir pisando el acelerador ahora puede ser un error caro.

Esta semana, Jerome Powell, presidente de la Fed, reconocía que los cuellos de botella y la escasez de ciertos inputs no están disminuyendo, lo que ejerce mayor presión sobre los precios a la par que lastra el crecimiento real. La Fed tuvo que emplear un tono más duro del esperado ante el auge del riesgo inflacionario.

Los expertos de Danske Bank avisan en una nota que los datos económicos recientes han puesto de relieve el riesgo de un escenario estanflacionario en el que el crecimiento se debilita más de lo esperado pero continúan las altas presiones inflacionarias.

Mientras que desde el banco de inversión Natixis también advierten de que la presión sobre los precios podría estar comenzando a sostenerse por sí misma. Además, la presión sobre la inflación podría incrementarse si la Administración Biden termina logrando que se aprueben los planes de estímulos billonarios, que darían otro empujón a la demanda de bienes, servicios y trabajadores (las infraestructuras que Biden quiere renovar y construir necesitan de una mano de obra que ya es muy escasa).

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