Economía

La caza de empleados instiga el mayor repunte de los salarios desde los años 80 en EEUU

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Desde hace meses, las empresas en Estados Unidos enfrentan una serie de retos laborales a medida que la pandemia va quedando atrás. Quizás el mas acuciante es la dificultad de encontrar mano de obra, sobre todo en áreas como el transporte y la hostelería, a medida que los economistas calculan que de aquí a final de año los sectores más afectados por los confinamientos deberán cubrir más de 6 millones de empleos.

Con la reapertura ya en pleno apogeo y otros factores como el repunte del precio de las materias primas o los cuellos de botella en la distribución azuzando a la inflación y arañando la cuenta de beneficios, las compañías se ven obligadas a incrementar los sueldos como fórmula para atraer trabajadores.

"Nuestro mayor reto ahora mismo es la dotación de personal y atraer a la gente para que venga a trabajar. Por eso estamos reforzando nuestra propuesta salarial, que ya es de por sí fuerte", confesaba recientemente el consejero delegado de Darden Restaurants, Eugene Lee Junior.

Precisamente los restaurantes patrios se han visto obligados a subir los precios de los menús a un ritmo mucho más rápido que la media histórica ante el aumento de los costes de los alimentos y la mano de obra. Solo en las últimas semanas, sus precios han aumentado hasta un 5%. Pero más allá de este sector en particular, múltiples empresas han avisado que la escasez de trabajadores seguirá impulsando los costes salariales

Amazon, Under Armour, Chipotle o McDonald's son algunos de los nombres más conocidos que desde primavera han anunciado subidas en los salarios a sus empleados a medida que el crecimiento general de los sueldos a este lado del Atlántico alcanza ya su tasa de crecimiento más rápida desde 1983.

Solo en mayo, el salario medio por hora aumentó 15 centavos de dólar hasta alcanzar los 30,33 dólares, según revelan los datos más recientes de la Oficina de Estadísticas Laborales. Este aumento aproximadamente duplica los registrados antes del azote del Covid-19 y sigue al incremento de otros 21 centavos de dólar registrado en abril.

El salario medio semanal en el sector del ocio y la hostelería, el que sufrió la mayor pérdida de empleo en 2020, subió un 10,4% en mayo respecto a febrero de 2020, superando al sector privado en general y a la inflación. El sueldo de quienes sólo tienen un diploma de educación secundaria está aumentando más rápidamente que el de los graduados universitarios, según La Reserva Federal de Atlanta.

"Los abandonos voluntarios también contribuyen a la presión al alza de los salarios"

Este veloz y particular avance de los salarios atiende a varias razones. Entre ellas el mero hecho de que estos han representado una parte cada vez menor de la productividad económica de EUUU desde finales de la década de 1960, a medida que muchas compañías han preferido dar prioridad a la retribución de sus accionistas a través de dividendos y recompra de acciones. De hecho, durante años, la subidas en las pagas a este lado del Atlántico, han sido tímidas, especialmente entre los trabajadores de bajos ingresos.

Los salarios y las prestaciones representaron un promedio del 72% de la renta nacional, excluyendo los impuestos indirectos y las subvenciones, desde 1970 hasta 1995 para luego disminuir constantemente, cayendo al 66% en 2014. Esto ha coincidido con un aumento de los beneficios empresariales y una recompensa salarial cada vez mayor para los directivos y los trabajadores más cualificados.

Falta de mano de obra, no de empleos

Pero, por primera vez en las últimas décadas, lo que escasea a día de hoy no son los empleos sino los trabajadores y la mano de obra barata. Esto supone un punto de inflexión clave para un mercado laboral todavía convaleciente donde hacen falta crear 8 millones de puestos de trabajo para recuperar los niveles previos a la pandemia, según la propia Reserva Federal. Sin embargo, muchas de estas plazas laborales ya están abiertas si tenemos en cuenta que las ofertas de empleo en EEUU alcanzan ya un récord de 9,3 millones.

Las explicaciones de por qué la gente no acepta los puestos disponibles son múltiples. Desde colegios que todavía no operan con normalidad o problemas para conseguir un hueco en guarderías para los más pequeños hasta los temores relacionados con las nuevas variantes del coronavirus. Tampoco hay que pasar por alto las prestaciones de desempleo adicionales de 300 dólares semanales aprobadas en el Plan de Recuperación Americana de marzo.

"Estas prestaciones podrían estar frenando el empleo, ya que muchos trabajadores con salarios bajos pueden ganar al menos lo mismo solicitando subsidios por desempleo que trabajando", explica Andrew Hunter, economista de Capital Economics. No obstante casi la mitad de los estados del país han optado por cancelarlas, algo que hace mella entre muchos estadounidenses desde mediados de junio.

Por otro lado, el porcentaje de empleados que ha decidido dimitir voluntariamente alcanzó también un máximo histórico en abril. Algo que indica que muchos estadounidenses abandonan su puesto de trabajo creyendo que pueden conseguir otro mejor remunerado.

"Los abandonos voluntarios también contribuyen a la presión al alza de los salarios" estima Sarah House, economista de Wells Fargo Securities. Según explica, los trabajadores son más propensos a cambiar de trabajo si el nuevo puesto está mejor pagado, y un aumento de las renuncias -sobre todo si hay escasez de candidatos para cubrir los puestos recién abiertos- puede incitar a las empresas a elevar su remuneración para evitar perder trabajadores en manos de la competencia.

Desde Nordea, su economista, Mikael Sarwel, observa cómo el crecimiento salarial en EEUU ha empezado a subir con una tasa de desempleo más alta que la que hemos visto en el pasado. En particular señala como la tasa de los últimos 6 meses de salarios y sueldos en el índice de costes laborales es actualmente la más alta desde el año 2000.

Esta situación se produce después de que los legisladores demócratas no lograsen aprobar el pasado marzo el aumento del salario mínimo federal de 15 dólares como parte del Plan de Rescate Americano del presidente de EEUU, Joe Biden. En estos momentos éste se sitúa en los 7,25 dólares, donde se mantiene desde 2009, la última vez que registró un empujón al alza. Aún así, las condiciones laborales actuales están forzando un aumento a lo largo y ancho del sector privado.

Aunque esto beneficia a los trabajadores, el aumento de los costes laborales puede tener consecuencias para las empresas en forma de menores márgenes de beneficio y pérdida de ventas. Y cuando suben los salarios, las compañías suelen trasladar parte del incremento de los costes a los consumidores, lo que podría estar contribuyendo al actual repunte de la inflación.

Esta dinámica suele golpear más fuerte a los negocios más pequeños, a los que les cuesta más igualar los salarios con los de gigantes como Amazon y Walmart, los mayores empleadores privados del país. Todos estos factores actúan como un posible freno para el crecimiento económico estadounidense en la segunda mitad de 2021.

"Las empresas van a tener que competir y empezar a pagar a la clase trabajadora un salario decente"

Pero según estima Gregory Daco, economista jefe de Oxford Economics, la reciente oleada de subidas salariales es probablemente algo puntual. "Aunque los empleos peor pagados están experimentando un crecimiento salarial sin precedentes creemos que esto refleja un reajuste puntual de los bajos salarios más que un cambio permanente en el poder de negociación de los trabajadores", afirma.

Daco considera que es poco probable que las empresas tengan en cuenta el aumento de la inflación en sus planes de fijación de salarios para el próximo año. Algo que no cambiará a menos que el aumento de la productividad y de los beneficios les haga replantearse la situación.

Dicho esto, el propio presidente de EEUU, Joe Biden, está dispuesto a sacrificar parte de la ágil recuperación actual para que los trabajadores con salarios más bajos puedan mantener cierta ventaja. Así lo revelaba de nuevo esta semana cuando insistió en que, en lugar de que los trabajadores compitan entre sí por puestos que son escasos deben ser las empresas las que compitan entre sí para atraer empleados.

"Lo que está sucediendo ahora es una moneda de cambio a favor de los empleados. Las empresas van a tener que competir y empezar a pagar a la clase trabajadora un salario decente", señaló el jueves el demócrata. En este sentido criticó a las compañías que se quejan por la falta de mano de obra alegando que la solución está en incrementar los salarios. Sobre la inflación, el mandatario se escudó en la defensa de la Fed y el "abrumador consenso" que defiende que su repunte será transitorio.

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