Economía

EEUU decepciona con solo 559.000 empleos en mayo pero la tasa de paro cayó al 5,8%

Nueva York

Estados Unidos creó en mayo un total de 559.000 empleos mientras la tasa de paro cedió hasta el 5,8%. Los economistas esperaban la creación de al menos 671.000 puestos de trabajo y que la tasa de desempleo se situase en el 5,9% el mes pasado.

De esta forma el paro se redujo en 0,3 puntos porcentuales desde abril y el número de desempleados descendió en 496.000 personas, hasta los 9,3 millones. Estas medidas han bajado considerablemente desde sus máximos recientes en abril de 2020, pero siguen estando muy por encima de sus niveles anteriores a la pandemia (3,5% y 5,7 millones, respectivamente, en febrero de 2020).

La decepción de mayo se produjo después de que el mes de abril quedara muy por debajo de las expectativas, ya que la cifra revisada al alza de 278.000 continuó estando muy por debajo de la estimación inicial de un millón de personas. Si tenemos en cuenta las revisiones combinadas de marzo y abril combinados podría decirse que se crearon 27.000 empleos más de lo anteriormente proyectado.

"Con el nivel de empleo todavía 7,6 millones por debajo de su pico prepandémico se necesitarían más de 12 meses a este ritmo para erradicar por completo el déficit. Hace sólo unos meses esperábamos ver un aumento de varios meses por encima del millón, a medida que la economía avanzaba su reapertura, pero la oferta de mano de obra se está recuperando mucho más lentamente que la demanda", señala Paul Ashworth, economista jefe para EEUU de Capital Economics. 

De hecho, la tasa de participación laboral varió poco, situándose en el 61,6%, dentro del rango en el que se ha mantenido desde junio de 2020 y 1,7 puntos porcentuales por debajo a la registrada antes de la pandemia. El pasado mes alrededor del 16,6% de los empleados teletrabajaron, un descenso respecto al 18,3% del mes anterior.

Por sectores, el ocio y la hostelería generaron 292.000 puestos de trabajo, a medida que más de 50% de la población adulta ha recibido ya al menos una dosis de las vacunas disponibles y tantos los gobiernos estatales como el federal relajan las restricciones relacionadas con la pandemia. Dicho esto, el empleo dentro de estos sectores está un 15% por debajo si lo comparamos con los niveles previos al azote del Covid-19, es decir, habría que crear al menos 2,5 millones de nóminas más.

En mayo, el empleo aumentó en la enseñanza pública y privada, lo que refleja la reanudación de la enseñanza presencial. De esta forma se sumaron 53.000 empleos en la enseñanza pública local, otros 50.000 en la enseñanza pública estatal y alrededor de 41.000 en la enseñanza privada.

La asistencia sanitaria y social añadió 46.000 empleos mientras el sector manufacturero aumentó en 23.000 nóminas. La misma cifra generada por el transporte y el almacenamiento. La construcción destruyó 20.000 puestos laborales al tiempo que la creación de nóminas en el comercio minorista y los servicios profesionales no mostraron grandes cambios.

El salario medio por hora en las nóminas privadas no agrícolas aumentó 15 centavos en mayo, hasta los 30,33 dólares, tras el incremento de 21 centavos registrado en abril.

Estas cifras llegan después de que las peticiones semanales de subsidio por desempleo cedieran por quinta semana consecutiva entre el 24 y el 28 de mayo hasta las 387.000 solicitudes. Un nuevo mínimo desde que comenzase la pandemia. Dicho esto, a pesar de la disminución de las solicitudes iniciales, la tendencia de las solicitudes continuas siguió mostrando niveles elevados, lo que justifica la preocupación sobre los estadounidenses que dudan antes de regresar al mercado laboral.

El presidente de EEUU, Joe Biden, no dudó en resaltar en declaraciones realizadas tras darse a conocer estas cifras por parte del Departamento de Trabajo del país que desde que ocupase la Casa Blanca se han generado más de 2 millones de puestos de trabajo, una cifra histórica para los primeros cuatro meses de una nueva Administración. Biden también destacó cómo la OCDE proyecta que la economía estadounidense crecerá un 6,9% este año, su mayor ritmo en 4 décadas, y se postula como el único país cuya proyección de crecimiento a futuro es más fuerte que antes de la pandemia.

La Fed y los estímulos

Dado el contexto del mercado laboral, la situación actual continuaría justificando la necesidad de mantener los estímulos por parte de la Reserva Federal. El banco central de EEUU compra 120.000 millones de dólares mensuales en deuda (80.000 millones de dólares en bonos del Tesoro y 40.000 millones de dólares en activos respaldados por hipotecas) además de mantener el precio del dinero en un rango del 0% y el 0,25%.

El repunte de los precios, que Jerome Powell, presidente de la Fed, considera que será transitorio, ha generado dudas en el mercado. Pese a la paciencia mostrada por la Reserva Federal hasta la fecha está previstó que a finales de agosto anticipe su intención de comenzar a reducir su compra de activos, algo que podría comenzar en el primer trimestre del año que viene.

Para Andrew Hollenhorst, economista jefe de Citi, el crecimiento del empleo sigue rondando los 500.000 puestos de trabajo en una media móvil de tres meses, probablemente lo suficientemente fuerte como para que la Reserva Federal siga considerando que la economía está haciendo "buenos progresos" (aunque a un ritmo más lento de lo esperado hace unos meses) hacia la recuperación de los puestos de trabajo perdidos.

"Es probable que en la reunión de junio o julio del Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC) y, muy probablemente, antes de la conferencia de Jackson Hole de finales de agosto, se produzca un debate más intenso sobre la reducción de los tipos de interés", reconoce.

Hollenhorst también indica cómo será interesante observar el dato de empleo de septiembre, ya que para entonces habrán expirado las prestaciones por desempleo adicionales y los colegios habrán reabierto, lo que facilitará los problemas de cuidado familiar, algo que a su vez puede dar lugar a un aumento de los trabajadores disponibles.

El rápido aumento salarial y el estancamiento de la participación sugieren que la recontratación se ha vuelto más difícil. Esta dinámica, si se mantiene, apoyaría una presión inflacionista más persistente que la Fed podría tener que reconocer a finales de este año o a comienzos de 2022.

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