Economía

Biden baraja un nuevo confinamiento nacional para frenar la pandemia en función de más estímulos

  • La media diaria de nuevos casos aumentó un 5% en 47 de los 50 estados
  • Nancy Pelosi reitera su aval para inyectar 2,2 billones de dólares en salud y economía
El presidente electo de EEUU, Joe Biden. Getty
Nueva York

Con una recuperación todavía convaleciente y falta de nuevos estímulos económicos, el rápido aumento de las infecciones y hospitalizaciones por Covid-19 en Estados Unidos dificultan la estrategia del presidente electo, Joe Biden. La media diaria de nuevos casos aumentó al menos un 5% en 47 de los 50 estados del país, con el registro de un nuevo récord el miércoles de 143.231 infecciones en un solo día. Actualmente, en todo el país, hay más de 65.300 personas hospitalizadas, superando así cualquier otro momento desde el comienzo de la pandemia.

El demócrata ha presentado ya una hoja de ruta para abordar esta situación que incluye más pruebas, la obligación de llevar mascarilla, un mayor uso de la Ley de Producción de Defensa para fabricar equipos de protección para los trabajadores en primera línea de batalla y la restauración de la relación de EEUU con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En sus planes tampoco se descarta que la posibilidad de un confinamiento a nivel nacional una vez que su Administración asuma el cargo el próximo 20 de enero. Esta semana, el doctor Michael Osterholm, uno de los asesores de Biden sobre el coronavirus, reconoció que cesar la actividad y costear los salarios perdidos entre cuatro y seis semanas podría ayudar a controlar el virus y mantener la marcha de la recuperación económica hasta que se apruebe y distribuya una vacuna.

Camino al "infierno"

Osterholm, que en estos momentos capitanea el Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota, también avisó que el país se dirige hacia un "infierno" haciendo alusión al coronavirus. Sin embargo, para que esta estrategia pudiera implementarse, los legisladores en el Capitolio deberían aprobar un nuevo paquete de estímulo que pudiera no solo costear los salarios durante un nuevo confinamiento sino apoyar a las pequeñas y medianas empresas así como a los gobiernos estatales y locales.

En declaraciones a los periodistas en Washington el jueves, la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, reiteró su aval a la legislación de su partido para inyectar al menos 2,2 billones de dólares en el sistema de salud y la economía estadounidenses. No obstante, como viene siendo costumbre, el líder de la mayoría en el Senado, el republicano Mitch McConnell, recordó durante la jornada que cualquier programa adicional debería rondar solo los 500.000 millones de dólares.

Dada la extrema brecha entre las propuestas de ambos partidos, es poco probable que el Capitolio logre aprobar una nueva remesa de ayudas antes de que termine el año. Los más optimistas confían que una oportunidad para la conciliación podría llegar el próximo 11 de diciembre, cuando los legisladores tendrán que aprobar una extensión de la financiación del gobierno federal si no quieren enfrentar un cese de las operaciones federales.

Aún así, hasta que no se determine la composición final del legislativo, donde los demócratas mantendrán el control del Congreso pero no se conocerá si recuperarán el Senado hasta el próximo 5 de enero, cuando se celebre la segunda vuelta para los dos escaños en juego en Georgia, no se determinará definitivamente el tamaño de un próximo estímulo fiscal. Este será crítico para avalar cualquier medida que implique un nuevo confinamiento.

De momento, la junta de asesoramiento sobre la pandemia de Biden continúa con su trabajo. Este grupo está co-presidido por el ex comisionado de la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA), David Kessler, el ex cirujano general, Vivek Murthy y la doctora Marcella Nunez-Smith.

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