Economía

Biden, a un pie de la Casa Blanca, se enfrentará maniatado a la recuperación en EEUU

  • El presidente tendrá en frente un Congreso dividido y un Senado republicano
  • La cámara deberá legislar sobre el gasto para evitar el cierre de gobierno antes del 11 de diciembre
El candidato demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden. Reuters
Nueva York

Tras la victoria en estados del cinturón del óxido, como Michigan y Wisconsin, solo seis votos electorales separaban al demócrata Joe Biden de proclamar la victoria y asegurarse la llave a la Casa Blanca. Al cierre de esta edición su hoja de ruta contaba con múltiples posibilidades pero quizás la más sencilla apuntaba a Nevada, donde consagraría los 270 votos necesarios en el Colegio Electoral para blindar la presidencia del país.

Wisconsin y Michigan son, después de Arizona, el segundo y tercer estado que Biden le arrebata al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respecto a los resultados de 2016. Pese a que el demócrata cuenta con todo a su favor, todavía tiene que confirmar su victoria en al menos uno de los cuatro estados clave en los que el escrutinio sigue en curso: Nevada, Georgia, Carolina del Norte y Pensilvania.

Su campaña se mostró optimista durante la mañana del jueves indicando de que el ex vicepresidente ganaría varios de esos estados, en concreto Nevada, Georgia y Pensilvania. "Estamos absolutamente seguros de que Joe Biden será el próximo presidente de EEUU", sentenció su directora de campaña Jen O'Malley Dillon durante una sesión informativa con la prensa.

Incluso si las previsiones de Biden se materializan, las múltiples demandas de Trump podrían extender la incertidumbre hasta el próximo 8 de diciembre, plazo límite para resolver las disputas electorales.

Sin embargo, en caso de alcanzar finalmente el Despacho Oval el próximo 20 de enero, el demócrata enfrenta un complejo escenario. No se debe pasar por alto que independientemente del resultado final, el todavía presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ganado al menos 5 millones de votos más que en 2016 y alrededor del 48% del voto popular, mejorando su posición entre los votantes latinos y afroamericanos.

Una radiografía que demuestra que la potencial marcha del republicano dejará huella especialmente si tenemos en cuenta que en estos momentos todo parece indicar que su partido probablemente mantendrá una mayoría en el Senado mientras los demócratas se aferrarán al control de la Cámara de Representantes.

La mayoría en el Senado se conocerá en enero, con dos votaciones en Georgia

"Parece cada vez más probable que el próximo presidente se enfrente a un Congreso dividido. Somos escépticos de que más allá de un próximo paquete fiscal para enfrentar las consecuencias de la pandemia, otros proyectos de ley importantes en materia económica vayan a convertirse en ley", indica Michael Pugliese, economista de Wells Fargo Securities.

Según las últimas estimaciones, la Cámara Baja contaría con al menos 209 congresistas demócratas, perdiendo de momento cinco escaños, mientras lo republicanos recuperan al menos seis. Por su parte, en la Cámara Alta, ambos partidos permanecían empatados con 48 escaños cada uno, aunque los republicanos lideran también en Carolina del Norte y Alaska. En el caso particular de Georgia, donde están en juego dos escaños en el Senado, si ningún candidato obtiene más del 50% de los votos, como señalan los conteos, las dos contiendas irían a una segunda vuelta, y el resultado no se determinará hasta el próximo 5 enero.

Dicho resultado podría cambiar el equilibrio de poder en el Senado, ya que el demócrata Jon Ossoff intenta derrocar al senador republicano David Perdue y el demócrata Raphael Warnock se enfrenta a la senadora republicana Kelly Loeffler. Ossoff y Warnock han sido extremadamente críticos con Trump, mientras que tanto Perdue y Loeffler han sido importantes aliados del mandatario.

Los dos problemas más importantes, además de la gestión de la pandemia, viran alrededor de la agenda tributaria y el estímulo fiscal. Está previsto, según dejó caer esta semana el líder del Senado, Mitch McConnell, que el martes logró conservar su escaño en Kentucky, que la economía estadounidense recibirá algún programa que podría rondar entre los 500.000 millones y el billón de dólares, a diferencia de los más de 3 billones de dólares barajado ante la posibilidad de una barrida demócrata que no se ha materializado.

Es importante tener en cuenta que el Congreso de EEUU deberá promulgar una nueva legislación sobre gastos para evitar un cierre del gobierno antes del 11 de diciembre, lo que puede representar una oportunidad clave para llegar a algún tipo de acuerdo sobre la próxima ronda de estímulos.

En el caso de que Biden prevalezca, su agenda legislativa quedará a merced de los republicanos en el Senado y de los demócratas más moderados. "Si Biden gana la presidencia, un Senado republicano haría poco probable que la nueva administración pudiera promulgar plenamente sus prioridades de política económica, incluido un gasto significativo en infraestructura y aumentos de impuestos tanto a individuos como a empresas", reconoce Andrew Hollenhorst, economista de Citi.

Tampoco parece que vaya a ser capaz de deshacer la rebaja de impuestos implementada por Trump

Es decir, su intención de movilizar la mayor inversión pública desde la Segunda Guerra Mundial, buscando un gasto adicional de 7,3 billones de dólares durante la próxima década en infraestructura, energías limpias, educación así como la seguridad social, hasta la vivienda y la atención médica, no prosperará. Tampoco parece que vaya a ser capaz de deshacer la rebaja de impuestos implementada por Trump y los republicanos en 2017. Cabe recordar que Biden buscaba una subida del impuesto de sociedades desde el 21% actual hasta el 28%. También quería duplicar la tasa sobre los ingresos obtenidos por las filiales extranjeras de las empresas estadounidenses desde el 10,5% al 21% y elevar el impuesto a las plusvalías desde el 23,8% actual al 43,4% para aquellos individuos y familias que ingresen más de un millón de dólares.

De esta forma, Biden se puede ver condenado a gobernar a golpe de decreto en áreas donde el poder ejecutivo tiene un poder unilateral significativo, como la política comercial, la política exterior así como el nombramiento de miembros del gabinete, jueces y reguladores.

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forum Comentarios 1

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GRADO33
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En Contra

Jajajajajajajajajajajaja,pero si el tribunal supremo le va a dar la presidencia a TRUMP.

Están vendiendo la piel antes de matar al oso.

y NO LO VAN A MATAR-

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