Economía

España, el país que menos ayudas fiscales moviliza para las empresas por el coronavirus

  • El estímulo queda en el 0,9% del PIB mientras el entorno lo sitúa en el 10%
  • Italia tiene un plan del 13,2% del PIB, Portugal del 11% y Francia del 8,1%
  • Tras sumar el paquete crediticio, solo logra superar a Hungría y Grecia
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. eE

El estímulo fiscal de España para ayudar a las empresas por la crisis del coronavirus Covid-19 es el menor de los países de su entorno. Las ayudas, entre aplazamientos y suspensión de impuestos, no llegan al 0,9% del PIB, mientras los países del entorno sitúan su estímulo en torno al 10% de media.

Según los datos del instituto europeo Bruegel, presidido por el expresidente del Banco Central Europeo (BCE) Jean-Claude Trichet, las ayudas fiscales son muy superiores en otros países europeos. Italia ha aprobado una movilización del 13,2%. Por su parte, Portugal ha lanzado un estímulo del 11,1%, Francia del 8,1% y Alemania del 7,3%. Grecia es el país que, tras España, menor estímulo fiscal ha aplicado y -aunque ha sido uno de los lugares menos afectados por el Covid- aún así sus medidas fiscales suponen más del doble que las españolas y alcanzan el 2% del PIB griego.

Por otra parte, si se suman las líneas de crédito y los avales aprobados por los Gobiernos para mejorar la liquidez de las empresas, el estímulo total en España se queda en el 10,1% del PIB. Mientras, Italia suma un paquete que alcanza el 43% y Alemania un 34,5%. Solo Grecia y Hungría, países poco afectados por la crisis, quedan por detrás de España si se suman estos dos grandes paquetes -fiscal y de aval crediticio- de ayuda. Sin embargo, estos dos países han lanzado un estímulo fiscal que llega a ser casi ocho veces superior al español en el caso de Hungría, con un 8,3% del PIB.

Los estímulos de Estados Unidos, por su parte, se quedan también por detrás de España, en el 5,2% del PIB -2,6% de ayudas fiscales más otro 2,6% en créditos para las empresas-. Sin embargo, el plan de recuperación americano -que alcanza los 2 billones de dólares, el 10% del PIB de Estados Unidos- ha destinado la mayor parte de los fondos en otras ayudas directas para las familias.

Antonio Camuñas, expresidente de la Cámara de Comercio España-Estados Unidos y socio director de Diplomacia Global de Crowe, subraya que el paquete americano "tiene un comportamiento de fondo completamente distinto a los europeos". Camuñas destaca que "mientras que en Estados Unidos lo que se ha hecho es meter el dinero en el bolsillo de los ciudadanos, en Europa sí que el grueso de las ayudas está en el estímulo fiscal, con diferimiento en el pago de impuestos".

De este modo, la comparación de Estados Unidos con el resto de países europeos queda desvirtuada por no centrar sus ayudas en el plano fiscal. Aún así, el plan de estímulo es casi dos veces el español, y llega al 2,6% del PIB.

El plan español

Los datos recopilados por el Instituto Bruegel muestran que el paquete de estímulo fiscal español, con diferimiento y suspensión de cuotas en algunos casos, se queda en los 10.700 millones de euros. Así, 3.900 millones de euros se destinan en aplazamientos de impuestos laborales, contribuciones a la seguridad social y otros gastos laborales.

Por otra parte, Moncloa ha destinado otros 1.200 millones de euros en otros aplazamientos de pago, principalmente relacionados con impuestos corporativos e impuestos. Además, ha movilizado 1.000 millones de euros en la suspensión total del IVA en suministros médicos comprados por entidades públicas, instituciones sin fines de lucro y centros médicos.

El Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez ha destinado 58 millones de euros en aplazamiento o flexibilización de gastos de servicios públicos para empresas y trabajadores autónomos.

También, ha aprobado una moratoria de alrededor de 5.000 millones de euros en pagos de préstamos hipotecarios para viviendas primarias para aquellos identificados como económicamente vulnerables, que enfrentan dificultades extraordinarias para obtener el pago como resultado de la pandemia de Covid-19. No hay una estimación oficial de la cantidad disponible, ni estimaciones de los investigadores. La cantidad de 5.000 millones es una aproximación que surge de multiplicar el volumen en circulación de hipotecas en un 35% -suponiendo que la condición se aplicará el 35% de ellos, después de la puesta en marcha del paquete se amplió el alcance de los beneficiarios- y luego dividirlo por 40 -suponiendo que el vencimiento promedio sea de 10 años, por lo que una décima parte se pagaría en los próximos 3 meses-.

Tampoco hay estimaciones de la moratoria en el pago de la renta para aquellos inquilinos identificados como económicamente vulnerables, ni de la moratoria discrecional sobre los pagos de la deuda no hipotecaria.

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