Economía

Bruselas aspira también a movilizar 600.000 millones del sector privado

  • Quiere que los fondos respalden a empresas en apuros
  • Las ayudas servirán para respaldar sectores estratégicos para la Europa
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Reuters
Bruselas

La Comisión Europea de Ursula von der Leyen quiere movilizar todos los recursos disponibles para sacar a la Unión de la recesión más profunda de su historia provocada por el covid-19. Para ello, propuso este miércoles un estímulo sin precedentes de 750.000 millones de euros, la mayoría ofrecidos a los países a través de ayudas a fondo perdido.

Pero la alemana también quiere que el sector privado contribuya a la recuperación, sobre todo teniendo en cuenta las enormes necesidades de inversión que ya existían incluso antes de que el coronavirus golpeara al continente.

Por eso, von der Leyen propuso dedicar 61.300 millones de los 750.000 millones de euros en garantías para atraer a inversores y generar unos 600.000 millones de euros adicionales procedentes de capital privado, al margen del endeudamiento que buscará en los mercados.

Von der Leyen explicó ante el Parlamento Europeo que el nuevo fondo para la recuperación, bautizado como 'Próxima generación UE', "ayudará a aquellas empresas perfectamente sanas que han tomado las decisiones y han realizado las inversiones correctas durante décadas, pero que ahora se encuentran en riesgo porque los competidores en otros Estados miembros tienen un mejor acceso al dinero público o privado para obtener capital fresco".

Y añadió que la UE también invertirá en "industrias y tecnologías europeas clave para hacer que las cadenas de suministro cruciales sean más resistentes".

Estos fondos que Bruselas atraerá de inversores privados quiere destinarlos a dos prioridades urgentes que han surgido en la lucha contra la pandemia y en la fase de recuperación: el apoyo a empresas solventes y la financiación de sectores estratégicos para la UE.

Apoyar a empresas viables

Para ello, la presidenta del Ejecutivo comunitario propuso crear un nuevo "instrumento de soporte de solvencia" para apoyar a empresas viables, pero cuyos Estados miembros no tienen la capacidad presupuestaria para ayudarlas.

Para ello, dedicará 31.000 millones de euros para facilitar garantías a través del Banco Europeo de Inversiones, con las que se espera atraer inversiones por valor de 300.000 millones de euros. Fuentes comunitarias argumentan que, de esta manera, se pretende atraer el capital privado ofreciendo cargar con las potenciales pérdidas en las que podrían incurrir, siguiendo la misma lógica que ya se utilizó en el pasado con el 'Plan Juncker".

Las garantías se destinarán sobre todo a las compañías en aquellos sectores y regiones más afectados por la pandemia. No tendrá una asignación previa por países, sin embargo se prepararán unas directrices para asegurar que las inversiones que se generen con las garantías están alineadas con las prioridades europeas. Así, al menos un 25% de la inversión debe ir destinada a la transformación ecológica.

Evitar fragmentar el mercado común

La Comisión aspira a que este nuevo instrumento esté listo para 2020. Con él, se espera minimizar el riesgo de fragmentación del mercado interior, dado que algunos países, como Alemania, tienen más capacidad financiera para ayudar a sus empresas. Hasta ahora, más de la mitad de las ayudas de Estado que ha aprobado la Comisión proceden de Berlin.

Al mismo tiempo, la Comisión creará otro instrumento financiero para generar inversión para sectores estratégicos. Para ello, ofrecerá 15.000 millones de euros en garantías para movilizar una inversión de hasta 150.000 millones de euros. La prioridad será reforzar las grandes áreas estratégicas para los europeos, sobre todo el sector 'verde' y digital' y cadenas de valor claves en el mercado interior, como el material médico o el sector farmacéutico.

Las garantías también serán gestionadas en este caso a través del BEI, con la estructura ya existente del 'Plan Juncker' (llamado ahora InvestEU).

Junto a estos dos nuevos instrumentos, la Comisión también tiene previsto reforzar el programa InvestEU añadiendo 15.300 millones de euros en garantías. Utilizando el mismo efecto multiplicador aplicado por la Comisión, serviría para atraer unos 150.000 millones de euros en inversiones privadas.

Según señala la Comisión en uno de los documento de trabajo adjuntos a la propuesta del fondo, gracias a la inversión que logrará movilizar, el PIB de la UE podría ser un 2,3% superior a lo que se registraría en un escenario base sin cambios.

El Ejecutivo comunitario también espera que, gracias a este nuevo sistema de garantías, la inversión que se logre generar sea un 1% superior al escenario base, suponiendo que se cumplen los volúmenes previstos de movilización.

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