Economía

El lado más oscuro de los tipos de interés negativos empieza a despertar inquietudes en la banca central

  • Los inversores institucionales empiezan a tomar riesgos excesivos
  • Los bancos no pueden trasladar los tipos negativos a los depositantes
  • Dinamarca, Suiza, Suecia y el BCE tienen tipos negativos dentro de Europa

En las últimas semanas se ha podido escuchar con más frecuencia de lo habitual entre los banqueros centrales frases como "vigilaremos muy de cerca los efectos secundarios de nuestras políticas", "debemos estar atentos a las consecuencias no intencionadas de nuestras políticas" o "unos tipos negativos durante un tiempo prolongado pueden tener consecuencias". Tras más de cuatro años de tipos negativos en la zona euro y abundante liquidez, los beneficios de estas medidas no convencionales sobre la economía empiezan a perder fuerza y, lo que es peor, se teme que en algún momento se reviertan y empiecen a tener efectos negativos. Aunque no es la primera vez que se advierte de estas consecuencias, sí parece evidente que ahora más que nunca la banca central empieza a mostrar ciertas inquietudes e incomodidad.

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, destacaba hace unas semanas durante un discurso que uno los grandes retos que plantean los bajos tipos de interés si se prolongan en el tiempo es que "pueden generar mayores incentivos a la toma de riesgos por parte de los agentes económicos, que podrían incrementar los riesgos para la estabilidad financiera". En la zona euro, el tipo sobre la facilidad de depósito lleva siendo negativo desde junio de 2014. Un ejemplo, el Riksbank sueco ha subido este jueves los tipos de interés para acercarse al terreno positivo ante los crecientes desequilibrios financieros en la mayor economía nórdica.

Si bien el impacto de los tipos negativos habría sido determinante para la recuperación de la economía de la zona euro y estimular la inflación, su impacto se va disipando a medida que pasa el tiempo y profundizan en territorio negativo. El efecto positivo de seguir ahondando (tanto en profundidad como en tiempo) el terreno negativo es cada vez menor, se trata de una medida temporal que se está extendiendo varios años. Mientras que los rendimientos de esta política empiezan a ser decrecientes, los riesgos podrían ser cada vez mayores.

El último informe de estabilidad financiera publicado por el Banco Central Europeo (BCE) destacaba que "hay signos de un exceso de toma de riesgos, incluido por algunas instituciones no bancarias, empresas muy endeudadas y sectores en el mercado inmobiliario", causados por un entorno de bajos tipos y rentabilidad. Un buen ejemplo de esto puede ser el mercado de los CLO (Collateralised Loans Obligations), un activo de moda entre los grandes inversores institucionales y cuya rentabilidad supera a la de la mayoría de los activos de renta fija. La otra cara de la moneda de esta mayor rentabilidad es que los CLO son un producto cuyo subyacente son préstamos de empresas que tienen bajos niveles de capital. Sin duda, el auge de estos mercados lleva un riesgo aparejado que puede estallar ante un cambio de ciclo económico o monetario (subidas de tipos).

El informe del BCE continúa avisando de que la continua búsqueda de rentabilidad (ante los bajos tipos de interés) podría generar vulnerabilidades. Dentro de estas debilidades que se generan, precisamente, destaca que "los bajos costes de financiación también podrían conducir a un mayor apalancamiento entre las empresas con más riesgo". La curva de tipos es más baja (menores tipos en todos los vencimientos) y más plana (menor diferencia entre diferentes vencimientos), lo que "ha reducido significativamente los costes de financiación para las empresas, facilitando niveles más altos de apalancamiento. En particular, el peso de las emisiones high yield y de baja calificación crediticia, muchas de ellas de empresas altamente apalancadas, han aumentado en los últimos años", destaca el documento del BCE. 

Todo lo anterior se encuentra relacionado con la supervivencia de las empresas zombi, firmas que no generan el beneficio suficiente para afrontar los gastos financieros, pero que aprovechan el entorno de bajos tipos y de búsqueda desesperada de rentabilidad para mantenerse con vida y prolongar su agonía. Estas firmas suelen ser poco productivas y suponen un lastre para el crecimiento económico, a la par que acaparan los recursos que podrían 'alimentar' a nuevas empresas o a otras más productivas. Esta semana, BBVA Research publicaba un documento en el que exponía varias teoríasL "Algunos investigadores encuentran que el entorno de tipos ultrabajos genera incentivos a los bancos más débiles a extender crédito a firmas zombis en lugar de soportar las pérdidas que se producirían si estas empresas fueran declaradas dudosas. Esto reduce el flujo de crédito a empresas sanas, lo que genera una pérdida de productividad en la economía, aumenta las presiones desinflacionistas y el riesgo global del sistema bancario".

El peligro se multiplica cuando los tipos negativos duran demasiado...

Dañan la rentabilidad de la banca. A medida que la política de tipos va siendo más negativa y se prolonga en el tiempo, los bancos comienzan a obtener un menor rendimiento de sus activos, mientras que los intereses que pagan por los depósitos generalmente se mantienen por encima de cero. A medida que la rentabilidad disminuye, los bancos pueden reducir los préstamos a empresas y hogares, o aumentar el tipo de interés que cobran por esos préstamos. Los precios más bajos de las acciones bancarias corren el riesgo de exacerbar estos efectos.

De este peligro ya habló allá por 2016 Benoit Coeure, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, que explicaba en un discurso que unos tipos de interés bajos podían tener efectos negativos, "unos efectos persistentes en la rentabilidad y el capital de un banco. Y el capital de la banca es importante para la provisión de crédito y para la estabilidad financiera", destacaba el economista francés. El miembro del Comité Ejecutivo aseguraba ya por esas fechas que la política monetaria estaba llegando a sus límites y que se necesitaba el apoyo de la política fiscal y las reformas estructurales.

Nicola Mai y Peder Beck-Friis, economistas de Pimco, explican que si el beneficio de la banca cae (por tanto el capital generado de forma orgánica), las entidades pueden verse obligadas a reducir el crédito a empresas y hogares, o a aumentar el tipo de interés que cobran por esos préstamos. Todo lo anterior tendría el efecto contrario sobre la economía de lo que buscan los bancos centrales.

En línea con lo anterior, el documento de BBVA exponía que otros autores "consideran que el principal problema de los tipos de interés negativos no es el nivel en el que están sino el periodo de tiempo que permanecen por debajo del 0%. Así, si este periodo de tiempo es suficientemente largo los tipos de interés negativos acabarán generando efectos contractivos en el nuevo crédito al sector privado y, por tanto, a la economía en su conjunto. Esto es lo que se conoce como reversal rate".

Volviendo a la toma excesiva de riesgos, los expertos de Pimco recalcan que esta política crea desafíos significativos para otras partes del sistema financiero. Esto incluye el sector de los planes de pensiones y de los seguros, que prometen un rendimiento nominal e ingresos mínimos en el futuro a sus clientes, pero que son muy difíciles de cumplir cuando los tipos de interés son negativos, ya que no generan suficiente rendimiento. Estos inversores institucionales están incrementando el peso de los activos de riesgo en sus carteras, el problema es que "incrementar el peso de los activos de riesgo (acciones, bonos high yield, activos inmobiliarios) es un riesgo, valga la redundancia", advertía a principios de diciembre el gobernador del Banco Nacional de Dinamarca en un discurso.

Por último, los tipos nominales negativos pueden generar más ahorro (aunque parezca totalmente no contradictorio), no menos. Una encuesta realizada por ING cuando se introdujeron los tipos negativos en Europa y trabajos posteriores han mostrado que una parte de las familias y los inversores deciden incrementar su tasa de ahorro para compensar la pérdida causada, precisamente, por los bajos tipos de interés.

¿Por qué siguen los tipos negativos?

Si existen todos estos peligros, riesgos y contraindicaciones, ¿por qué el BCE ha adoptado y profundizado en los tipos negativos? Lo cierto es que analizar los efectos perjudiciales de esta política no convencional resulta mucho más sencillo (de forma cuantitativa) que defender los aspectos positivos. Primero, nunca se sabrá qué habría pasado si el BCE o el Banco de Japón (BoJ por sus siglas en inglés) no hubieran adoptado este tipo de políticas ultra-laxas. Pero lo que sí se sabe hasta la fecha es que el crecimiento económico es débil y la inflación está lejos de su objetivo a pesar de los tipos negativos. No obstante, sin estas políticas no convencionales, quizá, la situación sería mucho peor (o no), pero es algo que nunca se sabrá. 

Natalia Martín Fuentes, investigadora y doctoranda en política monetaria, explica en declaraciones a elEconomista que "a la hora de analizar los efectos nos enfrentamos a la siguiente asimetría: si bien es fácil cuantificar el efecto negativo sobre el margen de intermediación bancario, los efectos positivos surgen de escenarios alternativos inobservables. ¿Cuántos préstamos de dudoso cobro tendría la banca en su balance si no se hubiese inyectado liquidez? ¿A cuánto ascenderían las provisiones? A día de hoy la evidencia no es concluyente", explica Martín Fuentes.

Los tipos negativos se han ganado terreno en los últimos años. En Europa, cuatro bancos centrales tienen tipos de interés negativos actualmente: Dinamarca (desde julio de 2012), el BCE (desde junio de 2014), Suiza (desde diciembre de 2014) y Suecia (desde el primer trimestre de 2015). Fuera de Europa, Japón lleva operando con tipos de interés oficiales cercanos al 0% varias décadas, y en enero de 2016 el tipo de las cuentas bancarias mantenidas en el Banco Central de Japón bajó hasta el -0,1%. Sin embargo, el miedo a que se estén generando grandes desequilibrios por esta política (burbujas inmobiliarias, toma de riesgos, empresas zombi) podría estar marcando el inicio de un nuevo cambio, aunque aún es muy pronto para saber dónde acabará. El Riksbank de Suecia ya empieza a dar alguna pista.

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forum Comentarios 7

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PATAKLAMMM
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NORMAL, ESA MAJADERIA ASUSTA A CUALQUIERA.

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#1
nicaso
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Hay veces que el remedio es peor que la enfermedad. Si el crecimiento se ha de basar en dinero abundante y barato llegará un momento en que se colapsará y no habra suficiente ahorro para financiar más crecimiento.

Me sorprende la afirmación de que con tipos bajos o negativos aumenta el ahorro ciudadano, más bien creo que debe ser lo contrario. Desde luego, endeudarse hasta el cogote, como hacen algunos países, para mantener status de vida irreales es una bomba de relojería para cuando cambien las tornas o las futuras generaciones digan hasta aquí hemos llegado. España, desde luego, está entre los bien empufados cuando nos toque pagar nos vamos a enterar.

Puntuación 25
#2
realidad
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Si se suben los tipos de interés el estado y las autonomías quebrarían además de múltiples empresas zombies, los funcionarios y jubilados dejarían de cobrar, no los políticos ni casa real que para ellos siempre debe haber porque son más prioritarios. El paro aumentaría exponencialmente y sería un colapso como la Unión Soviética. El único camino es bajar más los tipos para enjuagar la monstruosa deuda que cada vez como una pelota va siendo mayor

Puntuación 2
#3
La txoni
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Se tuvieron que bajar los tipos de interés para evitar que muchos quebraran por su excesivas deudas y lo que esta medida ha provocado ha sido un endeudamiento infinito, y como si fuera una estafa piramidal ya no se puede salir de esa situación de intereses cero o negativos, y el capitalismo se basa en la teoría del interés, sin él no hay capitalismo real.

Puntuación 21
#4
CADAVERINA FINANCIERA
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EL CAPITALISMO Y LA BANCA SE BASAN EN EL INTERES Y EN EL AHORRO DE LOS DEPOSITANTES, EL PARADIGMA HA CAMBIADO, EL CAPITALISMO ESTA MUERTO....

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que no se sabe lo que hubiera pasado si se hubieran mantenido los tipos altos? pues leer un poco lo que pasó en 1929 con la falta de liquidez en el sistema

Puntuación -5
#6
Incrédulo
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Los tipos bajos, luego muy bajos, y ahora negativos se han realizado para intentar hacer el trabajo que los gobiernos de cada país se ha negado a hacer. No han ejecutado ningún tipo de ajustes estructurales en empleo, en impuestos, mejoras de competencia, etc. Solo han servido para financiar a los gobiernos manirrotos la expansión fiscal para intentar mantener la actividad. Pero claro, eso tiene caducidad, y ella ya ha llegado.

Puntuación 12
#7