Economía

Dar a cada adulto 200 euros al mes para reanimar la economía y la inflación cuando los tipos no pueden hacer más

  • Kraemer propone dar dinero a las familias hasta que la inflación toque el 2%
  • Todavía no hay riesgo de deflación como en 2016, pero la economía está peor
  • Nomura: "Si la situación no mejora, Lagarde tendrá que ser más creativa"
Foto de Alamy

Cuando la inflación comienza a flojear y no se ven signos de mejora (más allá de las optimistas previsiones del BCE), el helicóptero del dinero empieza a sobrevolar por las cabezas de analistas y medios de comunicación. Este instrumento está lejos de ser implementado en la zona euro (por ahora), pero ante la escasez de 'balas' en el cargador del banco central y la dudosa eficacia de las que quedan por gastar, entregar dinero directamente a cada familia podría ser una solución (sin duda muy peligrosa) para reanimar la inflación, como han defendido algunos expertos como el expresidente de la Fed Ben Bernanke.

La inflación analizada en tasa interanual en la Eurozona ha ido perdiendo fuelle desde que en octubre de 2018 se elevase un 2,3%, impulsada por un petróleo que llegó a tocar los 86 dólares por barril ese mes. Desde entonces, la desinflación (una inflación positiva pero cada vez menor) se ha ido imponiendo hasta caer al 1% en el mes agosto, lejos todavía de lo que podría considerarse deflación (una caída prolongada de los precios), pero que llega en un contexto de desaceleración económica y de una menor demanda del exterior.

Desde el BCE varios miembros saltaron a la palestra para  intentar alejar cualquier expectativa sobre el lanzamiento de un nuevo programa de estímulos (fallaron en el intento). El argumento que esgrimían estos miembros del Consejo de Gobierno es que la situación no es tan grave como en 2015 y 2016 cuando la amenaza de deflación fue real (los precios bajaron varios meses). Aunque eso es cierto, otra diferencia es que en 2015 y 2016 la recuperación económica de la zona euro estaba tomando impulso y ahora está ocurriendo todo lo contrario, incluso existe riesgo de recesión en países clave como Alemania o Italia. Una recesión podría dañar la demanda interna (la externa ya lo está) lastrando el crecimiento de la inflación. Finalmente primó más lo último y la mayoría del Consejo de Gobierno abogó por un nuevo programa de estímulos (de dudosa eficacia) por 20.000 millones de euros en compras al mes.

Esta peligrosa combinación de desinflación, riesgo de recesión y escasez de balas en el cargador del BCE han llevado a que Moritz Kraemer, economista jefe de Acreditus -una consultora de riesgo-, publicase hace unas semanas una columna en el Financial Times defendiendo la necesidad de regalar 200 euros a cada adulto hasta que la inflación alcance el objetivo del 2%. Esta propuesta conocida como el helicóptero del dinero se financia con la creación directa de dinero por parte del banco central (aumenta su pasivo) y su puesta en circulación (entrega a las familias) sin un aumento real en el activo, puesto que no adquiere nada a cambio. Este mecanismo se implementa con la idea de que un banco central nunca puede quebrar porque tiene el monopolio de la creación de dinero.

Este alegato en favor del helicóptero del dinero tuvo respuesta inmediata en el mismo diario por parte de otro columnista que reconoce el atractivo de esta medida, pero que cree que terminaría siendo adictiva como ha ocurrido en tantos países del mundo que han sido incapaces de apagar la impresora de billetes a tiempo, lo que ha desembocado en hiperinflación, caída real de los salarios e incertidumbre.

Volviendo a Kraemer, este experto defiende que los tipos negativos se pueden bajar más, pero su efecto sobre el crédito y la economía será inapreciable: "Reducir los tipos más no estimulará la inversión... especialmente ahora que los ratios de utilización y confianza están cayendo y los inventarios aumentan. Las empresas ven limitadas sus oportunidades de inversión. El principal efecto de más estímulos podría ser otro incremento del precio de los activos, con el consecuente riesgo de alimentar burbujas".

Por ello, Kraemer cree el BCE podría comprometerse a hacer una transferencia mensual a cada ciudadano de la zona del euro con una cuenta corriente, hasta que la inflación alcance el 2%. "Se podría aplicar una escala móvil, ajustada mensualmente, pagando 200 euros en cada cuenta si la inflación anual es del 1% o inferior. Este pago se reduciría en 20 euros por cada 10 puntos básicos más allá del 1% de IPC, llegando a cero cuando la inflación alcance el 2%", asegura el experto en la columna del FT.

Con las previsiones actuales de inflación del BCE de un 1,4% en 2020, la transferencia de este helicóptero del dinero sería de 120 euros por cada adulto, una vez que el objetivo se alcance "los helicópteros podrían ser devueltos a sus hangares".

Un diseño no gubernamental y la introducción de este enfoque, junto al vínculo estrecho con los objetivos monetarios de inflación, repelerían los argumentos que impiden la financiación directa del gasto público por parte del BCE, que está explícitamente prohibido por el artículo 123 del Tratado de la UE, expone Kraemer. La financiación directa de los gobiernos es la otra forma que puede tomar el helicóptero del dinero.

La diferencia entre el helicóptero del dinero y el QE clásico es más que notable. El QE consiste en la emisión de dinero para comprar bonos (u otros activos como acciones en países como Japón. Técnicamente, el tamaño del balance del banco central se incrementa a la vez en lado de los activos (bonos) y los pasivos (reservas o liquidez).

Con este instrumento de compra de activos que se ha utilizado durante la última crisis, el incremento de la base monetaria es reversible una vez que el banco central decide vender los bonos para endurecer la política monetaria y devolver el tamaño de su balance a su nivel inicial. Por el contrario, el helicóptero del dinero supondría la creación de dinero sin la adquisición de otro activo o de una contraparte real. Esto supone que el efecto de esta medida es mucho más poderoso (para bien o para mal) y revertir su influencia con una política monetaria contractiva podría ser más complicado.

No obstante, aunque estas medidas ganen presencia en los medios cuando la economía y los precios no despiertan, pocos o ningún banco de los países desarrollados tienen en su agenda la implementación del helicóptero del dinero. Aún así, los analistas del banco Nomura creen que si las medidas que se aprueben en septiembre en Europa no logran su cometido y la situación no mejora con el paso de los meses, "Lagarde y el Consejo de Gobierno tendrán que ser más creativos... hay otro conjunto de medidas no convencionales que van un paso más allá de lo que los bancos centrales de Occidente han probado hasta ahora... esto incluye el helicóptero del dinero, algún tipo de política para controlar la curva o la intervención en el mercado de divisas".

Adam Slater, economista de Oxford Economics, cree que la opción del helicóptero del dinero se podría implementar para financiar el gasto de los gobiernos poniendo techo al interés de los bonos soberanos. "Sin embargo, esto parece más una política para combatir una recesión severa".

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