Banca y finanzas

El escenario de las fusiones bancarias se amplía tras la ruptura de Liberbank y Unicaja

  • Crecen las oportunidades para que la gran banca participe en el proceso
Foto: Archivo.

La mayor parte de los expertos coincide en que el sector financiero está abocado a un nuevo proceso de fusiones, a pesar de que son pocos los encajes por el número tan reducido de entidades, tras años de reestructuración y ajustes en el sector. La ruptura de las negociaciones entre Liberbank y Unicaja, anunciada esta semana, ha ampliado las posibilidades para que se produzca la concentración que reclaman los supervisores con tanta insistencia al aumentar las combinaciones.

En el mercado se da por hecho que Abanca volverá a intentar, por tercera vez, hacerse con Liberbank, tras haber rechazado al grupo andaluz por el bajo precio ofrecido para el canje de acciones, de unos 1.100 millones. Pero Liberbank podría ser, tal y como resaltan distintas fuentes financieras, objeto de una oferta pública de adquisición de acciones (opa) por otro distinto, como Bankia si decidiera aumentar su tamaño vía adquisiciones, o Banco Sabadell. Abanca valoró la entidad asturiana en unos 1.700 millones previo proceso de una due diligence (análisis profundo del balance).

Tampoco se descarta que Liberbank protagonice una integración negociada con Ibercaja en el medio plazo, aunque haya abandonado cualquier operación de fusión. Hay que tener en cuenta que, en 2012, estas dos últimas entidades estuvieron a punto de sellar un acuerdo, pero el reparto de la cúpula tumbó la transacción.

Ibercaja, que tiene que salir a bolsa antes de finales de 2020 para cumplir con las exigencias del BCE, también podrá, según indican las mismas fuentes, integrarse en Unicaja. Ésta mantiene su estrategia de aprovechar las oportunidades que surjan para ganar escala, pese al fracaso con Liberbank, por lo que no se descarta que se acerque próximamente a la entidad con sede en Aragón para crear un grupo con más de 100.000 millones de euros, un nivel que los supervisores consideran adecuado. Pero tanto una como otra podrían caer, al igual que la asturiana, bajo la órbita de Bankia, Sabadell, CaixaBank, BBVA o Santander. Éste último ya se planteó, antes de adjudicarse en junio de 2017 el Popular, hacerse con Unicaja.

Entorno complicado

Desde la agencia de calificación crediticia Fitch aseguraban hace unos días que la banca mediana española, tarde o temprano, tendrá que realizar movimientos para sobrevivir debido a la reducida capacidad de generar rentabilidad en un entorno de tipos negativos y bajos volúmenes de negocio y a los costes derivados de las emisiones de deuda que puede asumir pérdidas y las elevadas inversiones en tecnología para competir. La agencia, en cualquier caso, apuntaba a que las operaciones iban a materializarse entre ellos, ya que en principio los grandes grupos bancarios del país cuentan con sólidas cuotas en el mercado nacional, algo que les coloca en una posición menos agresiva.

Sin embargo, algunas fuentes financieras, hacen hincapié en que las cada vez mayores exigencias de solvencia por parte de los supervisores (ahora en el 12% de los activos ponderados por riesgo) abren las puertas a que alguno de las entidades grandes se vea obligado a ampliar capital, una operación que podría ir acompañada de una oferta de compra a un tercero para que sea más atractiva para los inversores. Incluso, sin esta necesidad se podría dar el caso. BBVA ha aplaudido la decisión de ruptura de Liberbank y Unicaja en un informe para clientes, en un documento en que señala que cree que los bancos medianos deberían seguir adelante con operaciones corporativas, ya sea para ganar tamaño entre ellos o para ser adquiridos por los grandes del sector.

En España, buena parte del sistema tiene los niveles de solvencia por debajo de los nuevos requerimientos, de ahí que en la presión de los supervisores ha ido in crescendo, hasta el punto de que la subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, ha dicho recientemente que es el "farolillo rojo" de toda Europa. Estas palabras han sentado bastante mal en algunas entidades, al considerar que es un ataque en toda regla y que no tiene en cuenta las divergencias existentes en los distintos países a la hora de calcular los ratios de capital. En circustancias de volatilidad e incertidumbre actual de los mercados a los bancos les da pavor llevar a cabo una apelación de recursos, por lo que entienden que la subgobernadora tampoco está teniendo en cuenta esta situación en sus mensajes tanto públicos como privados y que van encaminados a elevar la intensidad en sus reiteradas peticiones a una nueva oleada de consolidación para reforzar los balances.

El temor, expresado por distintos expertos como Citi, es que la ralentización de la economía en los próximos meses sea mayor de lo esperado. En una coyuntura tal es posible que las fusiones sean de máxima urgencia y la historia más reciente ha puesto de manifiesto que las prisas no son buenas consejeras. En los peores años de la crisis las integraciones de las cajas de ahorros condujeron al estallido de un problema mayor, porque en muchos casos se prefirió tapar los agujeros con celeridad. Es verdad que, en esta ocasión, el saneamiento realizado es contundente y que tendría que haber una recesión de magnitudes desproporcionadas para que la situación fuera similar, pero es aconsejable que estas operaciones se hagan con prudencia, analizando todo tipo de cuestiones y de riesgos, para que sean un éxito y ayuden a que el sector financiera gane solidez para que contribuya en la medida de lo posible al crecimiento del país. Y, a diferencia de lo ocurrido en el pasado, ya no hay políticos en los equipos de gestión, algo que sin duda ayuda.

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comentariosforum1

MIGUELRM.TABLADILLA
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La fallida fusión Liberbank-Unicaja vuelve a poner en el disparadero a las entidades medianas. Otra derivada de las secuelas que la crisis aún mantiene en los balances y de unos tipos bajos que, sin ánimo de remontar, fían al volumen y a las economías de escala la ansiada rentabilidad para el accionista. Vuelve a girar la ruleta. Hagan sus apuestas. Hay bote en juego.

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