Banca y finanzas

El retraso del relevo de Cos aboca a una 'gobernadora' interina del Banco de España

  • Su mandato vence el 11 de junio y el Gobierno no tiene prisa por nombrar sustituto

Salvo sorpresa, Pablo Hernández de Cos dejará la posición de gobernador del Banco de España el próximo 11 de junio sin que el Gobierno haya despejado su relevo. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, aseguraba ya en mayo contar con un listado de candidatos con una cualificación "que pueda estar a su altura" y pocos días después lo elevó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien decidirá en última instancia al sucesor.

Sin embargo, el proceso parece congelado sin un calendario claro sobre su resolución. El propio ministro ha señalado en varias ocasiones que hay tiempo para cerrarlo sin que haya vacío de poder porque el mandato de la subgobernadora, Margarita Delgado, estará vigente hasta septiembre (también sin opción a reelección). La Ley de Autonomía del Banco de España establece la posibilidad de que la subgobernadora sustituya al gobernador en sus diferentes responsabilidades en caso de vacante, por enfermedad o ausencia (incluido el BCE).

Delgado podrá ejercer todos los cometidos del gobernador, salvo votar las decisiones de política monetaria del Banco Central Europeo (BCE). Se trata, en cualquier caso, de una situación insólita para la institución.

A la atípica situación se llega, según fuentes políticas, por la oportunidad abierta con el interés del PP de mantener la regla no escrita que ha permitido al partido de la oposición nombrar tradicionalmente al subgobernador mientras el Gobierno elige al gobernador, en beneficio de la estabilidad de la institución. La feroz confrontación política hacía pensar que Sánchez rompería con la tradición, designado ambos cargos, pero el Ejecutivo ha deslizado que hay espacio para llegar no a un acuerdo, sino a acuerdos en plural.

Un gesto que, según fuentes consultadas, escondería la intención de aprovechar el interés del PP para desbloquear la situación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) u otras cuestiones distintas al supervisor. El órgano de gobierno de los jueces arrastra más de cinco años con el mandato caducado y difícilmente el PP vería compensado negociar esta situación solo con pactar la cúpula del Banco.

Sin ruido electoral

La oportunidad de entablar contactos puede llegar tras la celebración, el próximo 9 de junio, de las elecciones europeas, que cerrarán la situación de casi campaña electoral permanente vivida en 2024 (arrancó con las elecciones en Galicia, celebradas en febrero; en abril tuvieron lugar en el País Vasco y en mayo tocó en Cataluña, con la conformación de gobiernos aún por resolver).

Con independencia de que el relevo del Banco de España sea o no una carta a jugar en un puzle más amplio, cualquier aproximación política para intentar consensuar su cúpula será más fácil sin elecciones pendientes.

La intención de Economía es, en cualquier caso, que el futuro gobernador o gobernadora reúnan el perfil técnico, la capacidad mostrada por Hernández de Cos frente a la tentación de virar hacia un candidato más político o cómodo para Moncloa. Entre sus competencias, el organismo tiene la de contribuir a la formulación de políticas económicas y ha sido especialmente incisivo sobre la necesidad de acometer reformas y bajar el gasto público para reducir el déficit.

Los candidatos para el relevo

Hace meses se barajó la posibilidad de que Delgado sucediese a Hernández de Cos como un relevo lógico y como compensación también después de que perdiese la carrera para presidir el brazo supervisor del BCE (MUS), aunque era la favorita y contaba con el apoyo del Europarlamento. Se impuso la alemana Claudia Buch, vicepresidenta del Bundesbank, al cruzarse en el camino la posibilidad de que Nadia Calviño accediese a la presidencia del BEI, cargo por el que se volcó el Gobierno frente a la búsqueda de aliados para asegurar la posición a Delgado en el MUS. Sin embargo, esta opción no figura entre los nombres barajados hoy con mayores opciones.

Fernando Restoy, exsubgobernador del Banco de España y presidente del Financial Stability Institute (ligado al Banco de Pagos Internacionales, BIS) destaca, probablemente, como uno de los perfiles más sólidos por su larga trayectoria profesional y el profundo conocimiento y experiencia en las tareas que asumiría. En las quinielas sobresale también la vicepresidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Monserrat Martínez Parera, quien fuera jefa de gabinete de Restoy entre 2012 y 2017. Se convertiría en la primera presidenta del Banco con un Ejecutivo casi obsesionado por la diversidad.

Otros nombres que suenan para el cargo son Ángel Ubide, actual managing director de Citadel, y exasesor de Pedro Sánchez; José Viñals, también exsubgobernador y hoy presidente del Banco Standard Chartered; David Vegara, ex secretario de Estado de Economía y consejero ejecutivo del Sabadell, y hasta José Manuel Campa, presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés).

Desde la inspección del organismo reclaman dos profesionales técnicos, independientes y, para el caso del subgobernador, con profundo conocimiento en supervisión (Delgado dejará su cargo el 11 de septiembre). Son mandatos de seis años, que estarán vigentes hasta 2030.

El legado de Hernández de Cos

El gobernador dejará el cargo después de activar el colchón anticíclico, que exigirá a la banca acopiar unos 7.500 millones hasta el otoño 2026. Cuando asumió la responsabilidad se fijó dos objetivos principales: reforzar el peso y la capacidad de influencia del Banco en las instituciones europeas de las que forma parte y lograr identificar a tiempo, para mitigarlos, riesgos para la estabilidad financiera y macroeconómica.

El colchón anticíclico es producto de este último empeño. Entre otros hitos dentro del refuerzo por ganar influencia sobresale el nombramiento en 2021 como director General de Economía del BCE de Óscar Arce, que ejercía una posición casi gemela en el Banco desde 2018. El organismo no solo ha tomado una participación activa en la respuesta a la política monetaria del BCE y a otros desafíos, sino que el propio Hernández de Cos ha elevado su proyección por el rol personal jugado a escala internacional.

Y es que ha presidido el Comité de Basilea desde 2019, siendo, incluso, reelegido en el cargo. Bajo su liderazgo, este organismo, conocido también como el supervisor de los supervisores por marcar reglas a la banca en todo el mundo, ha impulsado la reforma de Basilea III para reforzar el capital y la liquidez de las entidades, mejorando la resiliencia del sistema bancario mundial y contribuyendo así a mitigar las turbulencias que sufrió el sector y los mercados con la quiebra del Sillicon Valley Bank (SVB) y la crisis de Credit Suisse.

Al Banco de España entró Hernández de Cos en 1997 como titulado del Servicio de Estudios, y tras desempeñar muy diversas responsabilidades acabó liderando la dirección general de Economía y Estadística desde 2015 hasta ser elegido para tomar el testigo a Luis María Linde al frente del organismo. Desde entonces ha puesto especial empeño en dar visibilidad a esos estudios que tan bien conoce y ha reforzado sus áreas de investigación y análisis económico, con mayores diagnósticos y recomendaciones para afrontar los desafíos de la economía.

Bajo su timón, el organismo ha aprobado además el primer plan estratégico plurianual para modernizarse y ser más eficiente en sus actuaciones, algo que mide y ajusta tras someter sus procesos y unidades a diferentes evaluaciones externas.

Para adaptar su funcionamiento a las nuevas exigencias y retos ha impulsado una reestructuración interna y la creación de la dirección General de Conducta Financiera y Billetes y de un departamento de Innovación Financiera e Infraestructuras de Mercado dentro de la dirección general de Operaciones, Mercados y Sistemas de Pago para, entre otras misiones, vigilar las innovaciones tecnológicas que afectan al sector financiero (criptoactivos, fintech o proyectos del Sandbox).

Su sucesor o sucesora encontrará un sector bancario solvente y con alta liquidez, pero que tendrá que gestionar un escenario con tipos a la baja, con menores crecimientos de las economías y con riesgos emergentes como el cibernético y geopolítico.

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