Banca y finanzas

El polvorín del consejo de Unicaja y las maniobras para ganar la partida

Una pequeña chispa puede hacer saltar por los aires un polvorín porque lo que en él se guarda es sumamente inflamable. En el consejo de Unicaja, salvando las distancias, cualquier movimiento puede provocar la ruptura del equilibrio de fuerzas acordadas tras la fusión con Liberbank y dar al traste con la calma tensa que hay instaurada desde hace meses. La convocatoria de junta de accionistas de la entidad que se hizo pública hace unas semanas dejó una pieza del puzzle sin reemplazo (y este es clave). Además, los últimos movimientos en el capital hacen prever que la guerra de fuerzas sotto voce que cada vez se oye más fuerte puede llevar a la batalla más pronto que tarde.

La clave de la situación de la entidad pasa por el número de sillas del consejo y quién las ocupa. Dos ejecutivos: Manuel Azuaga (presidente que perderá las funciones ejecutivas próximamente) y Manuel Menéndez, consejero delegado y obligado a ser reevaluado al tiempo que su compañero (con el que no ha posado en público desde la firma de la fusión a excepción de la junta que les obliga a compartir mesa) ceda parte de sus atribuciones. Siete dominicales: cuatro representantes de la Fundación Unicaja, que tiene el 30,2% del capital del banco, y que serán ratificados el próximo día 31; un representante de Mayoral (8,54% de forma indirecta); una silla de Oceanwood (desde este jueves en el 7,41% del capital casi íntegramente de forma directa) y Fundación Caja de Ahorros de Asturias (con un 6,67% directo). El resto, seis puestos, están ocupados por independientes de los cuales una, María Garaña, dejará su silla en dos semanas. Es esta posición de independiente la que no tiene, por ahora, reemplazo. Y su voto es clave. ¿Por qué no se ha aprovechado la junta para proponer una sustituta (en femenino, y aún así Unicaja seguiría por debajo de la recomendación de buen gobierno) y evitar que la nueva dueña de la silla esté un año 'en cooptación'? Mientras unos dicen que "se está decidiendo", otros apuestan por "un palo en las ruedas del lado malagueño" para "tratar de retrasar lo máximo posible la sustitución" y "equilibrar las fuerzas hacia su lado frente a los asturianos". Y es que Garaña, que era independiente en Liberbank y ahora ostenta la presidencia de la comisión de nombramientos, ha refrendado la opinión de Menéndez en la amplia mayoría de las ocasiones, por lo que su sustituta será determinante para conocer la inclinación de la balanza en las próximas votaciones.

La baza de Tomás Olivo

Mientras la 'no sustitución' de Garaña todavía resonaba en el entorno del banco, los arañazos de Tomás Olivo, magnate murciano de los centros comerciales, en el capital de la entidad empezaban a hacer eco en el lado asturiano. Olivo afloró su participación en mayo de 2020, antes de la fusión de Unicaja con Liberbank, que le dejó en el 3,57% del capital. En marzo de 2022 esta cifra superó levemente el 5% y, en menos de nueve meses, Olivo llegó al 6,74% -última notificación oficial-, si bien algunas fuentes apuntan a que, a día de hoy, sería incluso mayor y las compras no parece que vayan a cesar en el corto plazo. Eso sí, esta participación es íntegramente a través de derivados.

Ante estos movimientos, Oceanwood, el más desprotegido de los accionistas del lado asturiano con silla en el consejo, se vio obligado a mover ficha y ejecutar los instrumentos financieros con los que tenía su posición en Unicaja para ostentar su participación del 7,41% de forma directa. Pero si Olivo sigue creciendo, alguien más tendrá que mover ficha o la salida del CEO que propios y extraños dan por hecho estará sentenciada sin remedio.

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