Decano de la Escuela de Economía de la Universidad Fudan y Director del Centro Chino de Estudios Económicos

Cuando los economistas e historiadores occidentales analizan la espectacular transformación económica de China durante las últimas cuatro décadas, tienden a poner el acento en el gran aumento de la productividad liberado por el inicio de las reformas promercado en 1978. Pero no se ha examinado lo suficiente el papel que tuvo la élite política del país como factor clave de su conversión en potencia económica.

En enero, el gobierno de China pronosticó que la economía del país –que, en ese momento, estaba experimentando un fuerte rebote después de la desaceleración por la pandemia- crecería 5,5% en 2022. Pero, para el segundo trimestre, la propagación de la variante Ómicron había obligado al gobierno a implementar medidas de confinamiento de emergencia en sus ciudades económicamente más dinámicas, entre ellas Beijing, Guangzhou, Shanghái y Shenzhen.

Opinión

Cuando los niveles elevados de gasto en inversión de capital alimentaron un incremento sostenido de la inflación china de 1991 a 2011, las autoridades rápidamente lograron controlar la situación y, en los últimos diez años, el IPC rara vez ha superado el 2%, comparado con el 5,4% en 2011. En un contexto en el que los responsables de las políticas en la mayoría de las economías importantes ahora están perdiendo el control de la estabilidad de precios, ¿China puede seguir manteniendo la inflación bajo control este año y el próximo?

La dura decisión de confinar Shanghái, la mayor ciudad de China, impactó al mundo. Tras siete semanas, y a pesar de una marcada reducción de las infecciones, su confinamiento ha impuesto enormes costes a la ciudad y sus residentes. Considerando que la variante ómicron tiene una baja tasa de mortalidad entre los vacunados y que gran parte del resto del planeta se ha convencido de cambiar sus estrategias desde los confinamientos a restricciones a los movimientos e inmunización masiva, los críticos se preguntan las razones de que la política de “Covid cero” de China haya llegado para quedarse.

En los últimos 20 años han surgido en China varias empresas de tecnología que son muy prósperas. Esto ha suscitado muchas especulaciones sobre la destreza científica y tecnológica del país, así como sobre su capacidad para innovar. Algunos afirman que China ya le está pisando los talones a Estados Unidos en estos ámbitos, y que se ha convertido en líder mundial en algunos sectores. Otros aseveran que China no está tan lejos como aparenta estar, y que la aplicación severa de medidas regulatorias a las empresas tecnológicas por parte de su gobierno impedirá su progreso continuo. ¿Cuál de estas afirmaciones es la correcta?

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