Zhang Jun

Decano de la Escuela de Economía de la Universidad Fudan y Director del Centro Chino de Estudios Económicos

A pesar de haberse visto seriamente afectada por los confinamientos como consecuencia del Covid-19, la economía de China ha dado pruebas de resistencia. Sin embargo, no se ha recuperado plenamente: algunas actividades, especialmente en el sector de servicios, siguen sin reactivarse. Aun así, a diferencia de gran parte del mundo, parece poco probable que China termine empantanada en una recesión prolongada, gracias a su rápida transformación digital.

Los confinamientos y cierres de fronteras generalizados para combatir la pandemia del Covid-19 han interrumpido las cadenas de aprovisionamiento mundiales y paralizado en gran medida la economía del planeta. Sin embargo, la verdadera debilidad de la economía mundial actual no es la vulnerabilidad de sus redes de producción globalizadas, sino que las actitudes frente a la globalización -y frente a China en particular.- se han vuelto más recelosas.

Es casi seguro que la recesión global provocada por la pandemia de Covid?19 será mucho más profunda y prolongada que la que siguió a la crisis financiera global de 2008. Aunque muchos gobiernos se comprometieron a reforzar sus economías con medidas de estímulo fiscal y monetario inéditas (pese a niveles de deuda pública que ya son enormes) a lo más que pueden aspirar es a evitar un derrumbe económico. Pero si insisten en el aislacionismo (buscar culpables y alzar barreras, en vez de sostener la cooperación e integración económica) puede que hasta eso sea imposible.

A penas cinco días antes del Año Nuevo Chino, las autoridades de Pekín finalmente declararon la epidemia por coronavirus que se originó en Wuhan como una grave emergencia de salud pública. Debido a que el gobierno municipal de Wuhan había retenido inicialmente la información y no pudo controlar el virus de manera eficaz, alrededor de cinco millones de residentes y trabajadores temporales salieron de la ciudad por motivo de las vacaciones del Año Nuevo Lunar antes de que la ciudad fuera oficialmente cerrada el 23 de enero. Como consecuencia de ello, el virus se propagó rápidamente por toda China y más allá de sus fronteras, conduciendo a la actual emergencia de salud pública de importancia internacional.

Tribuna

Se calcula que este año el crecimiento económico de China cayó a poco más de 6 por ciento, y es improbable que se recupere pronto.

Últimos artículos de Opinión