Sebastián Albella

Presidente de la CNMV
Tribuna

El consejo de administración de las compañías cotizadas debe guiarse por el interés social, entendido como la consecución de un negocio rentable y sostenible a largo plazo que promueva su continuidad y la maximización de su valor económico. Y en la búsqueda del interés social, además del respeto de las leyes y reglamentos y de un comportamiento basado en la buena fe, la ética y el respeto a las buenas prácticas, el consejo de administración debe procurar conciliar el interés social con los legítimos intereses de empleados, proveedores, clientes y restantes grupos de interés que puedan verse afectados, así como tener en cuenta el impacto de las actividades de la compañía en la comunidad en su conjunto y en el medio ambiente."

Sebastián Albella

Aún recuerdo la sensación de desasosiego y decepción que sentí el 24 de junio de 2016 cuando nos levantamos con la noticia, inesperada, de que David Cameron, el aprendiz de brujo, había perdido su apuesta sobre el Brexit. No podía dar crédito. Tras cuarenta años de implicación en el proyecto europeo -un auténtico milagro de la civilización- había prevalecido, en una sociedad como la británica, el instinto disgregador y nacionalista. Habían ganado los somewhere a los anywhere, por usar las expresiones utilizadas en un gran artículo que leí a principios de 2017 en el Financial Times (de un periodista y escritor muy conocido en Inglaterra, David Goodhart). Es decir, había ganado la parte de la población menos cosmopolita, más apegada a lo local, más temerosa de los efectos de la globalización, por expresarme de un modo algo aséptico.