Socio responsable de Sostenibilidad y Cambio Climático de PwC

Vivimos un momento pendular en la evolución de la sostenibilidad. Tras años de hiperregulación, especialmente en Europa, asistimos ahora a un aparente repliegue normativo en materias clave como el reporting de sostenibilidad o la debida diligencia. A esto se suma un ruido creciente en algunas jurisdicciones sobre el supuesto desinterés de los inversores por los criterios ESG. Sin embargo, más allá del vaivén superficial, lo que se está gestando es una fase de maduración. Como diría Aristóteles, nos encaminamos hacia el "mesotes", ese término medio virtuoso donde el sentido común y la eficacia se encuentran. Visite elEconomista ESG, el portal verde de elEconomista.es.

La reelección de Donald Trump a la Casa Blanca está generando una corriente de incertidumbre, que amenaza con tener profundas implicaciones en la geopolítica y en la economía mundial y, muy especialmente, en la transición energética y en la lucha global contra el cambio climático.

Este artículo es la nueva entrega de Los Análisis de la Sostenibilidad, redactados por miembros del Comité de Sostenibilidad de CFA Society Spain para elEconomista.es Más de 50.000 empresas de todo el mundo, fundamentalmente europeas, estarán obligadas, a partir del 1 de enero de 2025 -y en distintos plazos- a publicar informes anuales de sostenibilidad, como respuesta a los requerimientos de la Directiva Europea de Información Corporativa de Sostenibilidad (CSRD por sus siglas en inglés). Cuando se evalúa detenidamente la directiva, observamos muchas diferencias frente a la Ley de Información No Financiera, actualmente vigente en España. Las fundamentales son la doble materialidad y la cadena de valor, los estándares a aplicar, el etiquetado digital y el régimen sancionador y de supervisión.

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