Jordi Andreu

Profesor de OBS Business School

En los últimos 30 años hemos asistido a una revolución total a nivel tecnológico con la aparición de Internet y todos los cambios que esto ha generado y, como no podía ser de otra manera, este cambio tecnológico ha afectado también a la manera como se prestan los servicios financieros: hemos pasado de tener oficinas en cada calle a tener una sola oficina en un pueblo; de tener un cajero casi en cada esquina a no encontrar cajeros; de un uso relativamente alto del efectivo y poca utilización de tarjetas a la situación opuesta. Esta nueva revolución tecnológica no ha sido provocada únicamente por la evolución técnica, o por la aparición del 4G o el 5G, sino también por los cambios en el comportamiento de los usuarios.

Los datos definitivos de la deuda española a finales de 2020 no son, como ya era de esperar, para tirar cohetes. La pandemia no ha hecho más que acelerar una tendencia de crecimiento que ya empezó en 2007, cuando el endeudamiento de las administraciones públicas era inferior al 40% del PIB.

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