Ana Fernández-Tresguerres

Notaria de Madrid. Consejera Editorial de elEconomista

Las pandemias, históricamente, han supuesto una oportunidad de desarrollo de las sociedades. Han acelerado su evolución en aspectos, sociales y económicos, que hubieran precisado, de otro modo, una generación para su implementación generalizada.

Comenzamos 2021 con la ilusión de poder pasar página a la pandemia inaudita que cambió nuestras vidas y cortó nuestras alas. Esta ilusión tiene un nombre plural: las vacunas. Creadas y autorizadas en un tiempo récord, la pretensión es la inmunización de al menos un 70% de la población europea de aquí al verano.

La legislatura 2019-2024 comenzó en la Unión Europea con dos objetivos claros: avanzar en una Europa digital y a la vez, en una Europa verde y sostenible. La crisis sanitaria y económica causada por la pandemia, inesperada y gravísima, ha cambiado casi todo, pero no estos dos objetivos.

La pandemia y subsiguiente confinamiento de gran parte de la población española, junto a la adopción de medidas de distanciamiento social que potencian el teletrabajo y limitan naturalmente la movilidad de las personas, -nueva normalidad- ha incrementado exponencialmente la contratación a distancia por medios electrónicos y multiplicado el uso de nuevas tecnologías en el ámbito contractual.

La igualdad entre mujeres y hombres es uno de los objetivos de la Unión Europea desde su fundación. En todos los Tratados, desde el de Roma de 1957 hasta el de Lisboa de 2007, se establecen políticas en favor de la igualdad y empoderamiento de la mujer. Al mismo objetivo se dirige la Carta de los derechos fundamentales de la Unión.

Derecho comunitario

En el contexto de la Unión Bancaria europea, la Comisión propuso en marzo de 2018 un paquete de medidas para hacer frente al incremento de los préstamos dudosos o no productivos en la UE, conocidos por sus siglas inglesas (NPL).

opinión

Aunque el BOE de hoy publica una prórroga en la utilización de medios telemáticos hasta el día 31 de julio, la ley 5/2019 reguladora de los contratos de crédito inmobiliario entra en vigor mañana 16 de junio.

ANA FERNÁNDEZ-TRESGUERRES

Hace unos días leí una estadística sobre la esperanza y calidad de vida de las mujeres en Europa. Quedé sorprendida. Siendo una de las áreas del mundo donde más viven, no son, en correspondencia, de las más felices. Por países, en los menos soleados como Finlandia o Suecia están las mujeres más integradas en sus vidas y, por tanto, presentan mayores cotas de felicidad que en España, Francia o Italia, con peor esperanza de vida feliz, sobre todo, a partir de los 50 años.

Ana Fernández-Tresguerres

El pasado mes de febrero, el 68º periodo de sesiones del grupo II -conciliación y arbitraje- de la Comisión de Naciones Unidas para el Derecho Mercantil (Uncitral) dio luz verde, a falta de su aprobación final en julio, a un importante texto relativo a la resolución de controversias mediante conciliación -mediación- basadas en acuerdos estrictamente privados.

Ana Fernández-Tresguerres

Acaba de finalizar la oposición a Notarias cuyo 1º Tribunal tuve el honor de presidir. Por primera vez presidía una mujer. En otros Tribunales similares no ha habido aún una Presidenta. El porcentaje de mujeres que aprobó fue del 61%. De las grandes oposiciones es el porcentaje más bajo, rondando algunas como Registros el 90%. Las profesiones jurídicas están ocupadas básicamente por mujeres. ¿Si esto es así, por qué hay tan pocas mujeres socias de grandes despachos, magistradas de Tribunales Superiores, académicas o consejeras de empresas cotizadas? A mi juicio no hay igualdad por dos motivos evidentes. El primero es el parón de la maternidad. Las carreras se inician con igualdad de oportunidades, pero llega un momento, en muchos casos, en el que la vida personal impone a muchas mujeres tomar decisiones y abandonar cualquier posición de liderazgo. En España los horarios laborales son largos y generalmente improductivos y no es inusual que finalicen más allá de las siete de la tarde, sin olvidar que muchas profesiones exigen no desconectar mails hasta tarde. El segundo - y principal - es la sombra del machismo. Una sombra alargada de casta, de desconfianza, de sanedrín. Que no es extraño conduzca en determinados supuestos a la exclusión y al acoso.