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Quién es Óscar Puente, ministro de Transportes del Gobierno de España

Óscar Puente, en el pleno de investidura de Núñez Feijóo. Foto: EFE.

La composición del Gobierno de coalición ha intercalado la permanencia de los que ya son habituales en el gabinete de Pedro Sánchez y la entrada de nuevas caras en el Ejecutivo que ha diseñado y anunciado el presidente. Una de esas sorpresas ha sido la de Óscar Puente como nuevo ministro de Transportes y Movilidad Sostenible.

Lo cierto es que, a pesar de ser una cara nueva, su nombramiento no ha sido el más sorprendente de todos, dado que el nombre del vallisoletano estaba en no pocas quinielas: su labor como portavoz del PSOE en el pleno de investidura de Alberto Núñez Feijóo y su dialéctica filada le convertían en uno de los futuribles del nuevo Gobierno de Sánchez, que va a tener que hacer frente a una oposición muy intensa.

Puente, al igual que Ángel Víctor Torres, accede al Consejo de Ministros tras perder las elecciones para las que fue candidato el pasado 28 de mayo (en su caso, las de la alcaldía de Valladolid) y se ve recompensado por su cercanía a un Pedro Sánchez al que ha defendido incluso en sus peores momentos dentro del propio PSOE.

Nacido en Valladolid en 1968, se licenció en Derecho en la universidad de su ciudad y militó en el PSOE desde un temprano 1990, aunque su llegada a la política municipal tuvo que esperar 14 años, hasta un 2004 en el que comenzó a ostentar cargos de índole interna.

En 2007 fue el número dos de Soraya Rodríguez en las elecciones a la alcaldía de Valladolid, unos comicios que ganó con solvencia el popular León de la Riva. Tras la marcha de Rodríguez en 2009 rumbo a la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional, Puente se hizo cargo del grupo socialista, fue nombrado secretario general del PSOE de Valladolid y fue el candidato natural a las elecciones a la alcaldía en 2011.

El primer asalto de Puente a la alcaldía vallisoletano no fue precisamente exitoso: perdió ante León de la Rivba y además obtuvo el menor número de votos del PSOE en la ciudad. Eso, sin embargo, no le hizo abandonar sus cargos, que mantuvo durante la legislatura haciendo una oposición muy afilada ante un León de la Riva que se vería arrastrado por la ola de las elecciones del cambio.

Su llegada a la alcaldía de Valladolid

Todo sucedió en 2015, gracias a un retruécano de la artimética electoral: Puente, pese a registrar su peor resultado (por debajo de las elecciones de 2011), logró ser investido alcalde de Valladolid con los votos de Valladolid Toma La Palabra (la marca de Izquierda Unida en la ciudad) y Valladolid Sí Se Puede, y gracias también al batacazo del Partido Popular.

Con una tendencia negativa de los apoyos populares, Puente aguantó con solvencia su primer mandato al frente de la alcaldía de Valladolid y su gestión fue realmente valorada por los vecinos: en 2019 se convirtió en el candidato más votado, aumentó en un 53% sus votos y obtuvo tres concejales más. Con todo, pare permanecer en el poder tuvo que tirar del apoyo de Valladolid Toma La Palabra.

En 2023 la suerte dejó de sonreír a Puente, que aguantó el empuje de los partidos de derecha y retuvo los concejales obtenidos en 2019 repitiendo como el candidato más votado pero incapaz de conseguir su tercer mandato en la ciudad por la suma de los concejales de PP y Vox.

De la política municipal a la nacional en menos de dos meses

Casi sin tiempo para digerir la derrota, Puente fue propuesto como cabeza de lista por Valladolid para el Congreso de los Diputados y se convirtió en diputado tras las elecciones generales del 23 de julio. De forma exprés, su salto a la política nacional se produjo apenas dos meses después de perder el trono de la política municipal en Valladolid.

Contra todo pronóstico, su papel no fue precisamente el de comparse: Pedro Sánchez le designó como elegido para replicar a Núñez Feijóo en su intento de investidura en septiembre. Su irrupción sorpresa en la tribuna, en lugar de Sánchez, y su agresivo discurso contra Feijóo, muy fiel a su estilo (socarrón, ácido, incisivo), le catapultaron a lo más alto de la atención mediática esos días. Algo a lo que, por cierto, ayudó de forma involuntaria el incidente que protagonizó Lucas Burgueño, que le increpó en un AVE el día de la segunda votación de Feijóo.

La confianza de Sánchez en Puente, que le apoyó en los momentos más duros del primero en el partido y es declarado 'sanchista', tuvo una nueva demostración con la elección del vallisoletano para el equipo negociador de la investidura de Sánchez, que finalmente tuvo éxito la pasada semana.

Tras ese recorrido, la sorpresa de la elección de Puente como ministro ha sido solo relativa. Su llegada a Transportes y Movilidad Sostenible es la recompensa a unos meses de muchos méritos en clave interna y una dura prueba para el exalcalde.

Puente será el encargado de supervisar el traspaso de Rodalíes a la Generalitat (es parte del acuerdo firmado entre PSOE y ERC), la correcta funcionamiento de los descuentos al transporte prorrogados para 2024 o el impulso a la reducción de los vuelos domésticos en las rutas donde existan alternativas ferroviarias de menos de dos horas y media salvo en conexiones a aeropuertos internacionales.

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