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Arabia Saudí invierte el 10% de su PIB en deportes para lavar su imagen

  • En dos años, las petromonarquías han destinado más de 4.170 millones de euros al 'sportswashing'
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Arquímedes dijo "dadme un punto de apoyo y moveré el mundo" y parece que las petromonarquías se lo han tomado muy en serio ya que quieren controlar todos los deportes: fútbol, golf, tenis y hasta combates. No cabe duda que están utilizando el deporte para lavar su imagen. De hecho, el propio príncipe de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, reconoció en una entrevista en Fox News que "si el sportswashing va a aumentar nuestro PIB un 1%, continuaremos haciéndolo".

De momento, el país ha destinado alrededor de 4.170 millones de euros en los últimos dos años y tiene preparado otro paquete de 6.613 millones de cara a 2030 para mega proyectos de inversión. Ambas cantidades de inversión representan el 10% del PIB -en 2022 fue de 1.051 millones-.

El mundo del deporte movió el año pasado alrededor de 17.000 millones de dólares (15.545 millones de euros al cambio actual), y, de hecho, las previsiones para este año apuntan que la cifra batirá otro récord. Por ello, no es de extrañar que este sector esté atrayendo a los grandes jeques y fondos privados. El fútbol es el deporte estrella por excelencia. Arabia Saudí quiere seguir los pasos de Catar y ha anunciado su intención de presentar su candidatura en solitario para el Mundial de 2034. Recientemente, durante el mercado de fichajes de verano de esta temporada, la liga saudí destinó 956,9 millones para llevarse a más de 183 jugadores del Viejo Continente como Neymar, por 90 millones, u Otávio, por 60 millones. Los 14 clubes que componen la Saudi Pro League han incrementado su valoración un 36% en solo tres años, lo que supone una tasación de 320,78 millones.

Competiciones y clubes

La Supercopa de España se juega también en Arabia. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) llegó a un acuerdo con la entidad saudí Sela Sport Company Limited, encargada de la organización del evento, por la que entre 2021 y 2029 los clubes españoles se disputarían allí la Supercopa. Para ello, Arabia se comprometió a destinar 30 millones por año, es decir, un total de 270 millones.

No solo quiere controlar las competiciones o crearse su propia liga de fútbol profesional, sino que también se está haciendo con equipos de Primera División de las distintas ligas europeas. Por ejemplo, dentro de la Premier League, las petromonarquías controlan el Newcastle, que lo compraron por 392 millones; y el Manchester City, por 249 millones, y lo hicieron para librar a los clubes de un balance negativo. El presidente de LaLiga, Javier Tebas, apuntó respecto a este tema que "si quisiéramos un modelo como el Chelsea lo podríamos tener, pero no queremos un modelo a pérdidas y que venga el jeque de turno a comprar los clubes"; sin embargo, dentro de la competición española el Málaga, el Córdoba y el Almería están en manos árabes. Además, en la liga francesa, el PSG es dominado desde 2011 por los árabes, que lo compraron por 19,8 millones.

La disputa por el control del golf ha sido una de las más sonadas. El PGA Tour fue fundado en 1929 y desde entonces ha sido la competición de golf profesional por excelencia, hasta que, en 2021, apareció en el terreno de juego la LIV Golf. Esta es la propuesta de los sauditas para controlar el golf y para ello destinó 1.815 millones de euros.

Este verano por fin se ha llegado a un acuerdo entre ambas competiciones. La batalla no ha dejado a nadie indiferente y ha llegado a dividir a los propios jugadores, cuando LIV Golf hizo lo mismo que en el fútbol, sacar la billetera y llevarse a golpe de talonario a los golfistas más importantes de la competición tradicional. El acuerdo implica que el fondo soberano creador de LIV Golf invertirá miles de millones y el gobernador del fondo, Yasir Al-Rumayyan, será el presidente.

En relación con lo anterior, en 2021, Arabia Saudí invirtió 190 millones para poner en marcha un nuevo circuito en el Asian Tour. El objetivo era tratar de hacerse un hueco entre las competiciones de golf y atraer a los mejores jugadores.

Otros deportes

Ya desde 2007 los petrodólares empezaron a llover en la Fórmula 1. Aramco, una empresa dedicada al petróleo, invierte cada año una media de 40-45 millones de euros para patrocinar la competición de carreras. En marzo de este año, la misma empresa destinó 647 millones al coche de Fernando Alonso, el Aston Martin. Esta marca a su vez fue comprada en julio de 2022 por el príncipe de Arabia Saudí, que ahora tiene un 16,7% de la compañía británica.

Arabia también ha puesto el foco en los combates de pesos pesados y el año pasado destinó unos 60 millones para que un solo combate tuviera lugar en la región. Más recientemente, el fondo soberano saudí invirtió 92,3 millones de euros para lograr una participación, aunque minoritaria, en la PFL, dedicada a las artes marciales mixtas.

El siguiente paso que quieren dar las petromonarquías ahora es hacerse con el tenis. Los sauditas quieren hacer una inversión millonaria en el circuito de la ATP. De momento, la ciudad de Yeda (Arabia Saudí) acogerá la Next Gen ATP Finals desde 2023 hasta 2027 y otorgarán un premio de casi dos millones de euros, el triple que otras veces.

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