Vivienda - Inmobiliario

El 'real estate', rumbo hacia una financiación sostenible

  • Las empresas con una política ESG tienen un viento crediticio más favorable
  • El mundo financiero avanza hacia el crédito ESG, pero el camino no será fácil

El mercado de capitales lo tiene claro: la financiación o está ligada a la estrategia ESG (en inglés, Environmental, Social y Governance) o no será. La banca y el conjunto de agentes financiadores han pasado página a la llamada financiación verde y van mucho más allá al fijar sus objetivos al conceder crédito: piden el compromiso ambiental a las compañías, pero también el social y el de gobierno corporativo. Y todo ello en plena subida de tipos para tratar de contener la inflación, lo que hace más importante responder a las peticiones de los inversores y financiadores.

En este contexto, las empresas con una clara política ESG disfrutan de un viento crediticio más favorable y están menos expuestas a riesgos futuros, lo que permite el acceso a la financiación con un coste más competitivo para desarrollar su actividad. Actualmente, los bancos e instituciones financieras destinan ya buena parte de su crédito a compañías comprometidas con estos tres niveles y todo indica que ese porcentaje crediticio ligado a objetivos ESG alcanzará el 100% en un horizonte no muy lejano.

Esta filosofía financiera comprometida cobra un especial protagonismo en el real estate, tanto por el impacto que tiene en el medio ambiente, como por el hecho de que su producto, la vivienda, es considerado un bien social de primera necesidad. Desde el punto de vista del gobierno corporativo, la estrategia financiera, la gestión del riesgo, la estructura de los órganos de gobierno y la existencia de procedimientos y políticas son críticos para garantizar que se cumple con las exigencias de los inversores.

También son claves la credibilidad y el track record del equipo directivo en una industria que, para bien y para mal, cuenta con el mayor porcentaje de gobiernos corporativos de nueva generación. Una generación de nuevos directivos que está impulsando la profesionalización, la digitalización y la sostenibilidad; y creando un mundo promotor innovador y sobre todo, resiliente.

En Aedas Homes lo tenemos claro desde el principio y de ahí nuestro ambicioso Plan ESG 2021/23, trascendental para toda la organización y como no podía ser menos, para el departamento financiero. Además de promover viviendas altamente respetuosas con el medio ambiente y de facilitar el acceso a la vivienda tanto en propiedad, impulsando cientos de VPO; como alquileres asequibles, a través de iniciativas de colaboración público-privada como el Plan VIVE de la Comunidad de Madrid o proyectos Build to Rent (BtR), en materia de gobernanza la compañía se ha situado como pionera, al igual que algunas empresas del Ibex 35, al establecer incentivos ligados a objetivos en sostenibilidad a corto y largo plazo del equipo directivo y empleados.

Este firme compromiso ESG de Aedas Homes ya ha tenido su reconocimiento en forma de financiación ESG. En mayo de 2021, justo un mes después de que la promotora aprobase su Plan ESG, la compañía emitió con éxito el mayor bono, aún llamado verde, del sector promotor con 325 millones de euros al 4% a más de cinco años y con una sobresuscripción de más de cinco veces. Una emisión que logró entonces el aval de las agencias internacionales de rating y la mejor calificación crediticia del sector en España.

Quedó patente el interés y el apetito inversor por financiar proyectos respetuosos y comprometidos. Un interés que aún sigue vigente. Estas operaciones de financiación ESG se realizan en condiciones óptimas -mayor importe y más competitivo- para las compañías. Son operaciones que marcan el presente y serán irremplazables en el futuro.

El mundo financiero ha puesto rumbo fijo hacia el crédito ESG, pero el camino no será fácil. Hay un gran desafío pendiente: la armonización de los criterios. La ausencia de unos criterios comunes en un mercado global dificulta enormemente el trabajo de inversores y financiadores a la hora de analizar las oportunidades y deja la puerta abierta al greenwashing, que tanto daño puede hacer a las empresas realmente comprometidas con los objetivos de ESG. A nivel europeo ya se ha definido una regulación común cuyo impacto veremos en unos meses, ya que el futuro de la financiación es ESG o no será.

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