Transportes

La guerra en Ucrania 'torpedea' el negocio de Stadler en Bielorrusia

  • El grupo suizo tiene una planta en ese país con 1.200 trabajadores
  • La firma cifra en menos del 1% de su cartera los pedidos de esa factoría
  • El dueño de la factoría de Albuixech podría trasladar su producción a la UE
La filial en Bielorrusia de Stadler.
Valencia

El dueño de la factoría ferroviaria de Albuixech en Valencia, el grupo suizo Stadler, es una de las empresas europeas a las que está afectando directamente la incertidumbre por la guerra en Ucrania. Aunque la compañía no tiene contratos ni actividad ni en la propia Ucrania ni en Rusia, sí que una de sus factorías está ubicada en Bielorrusia, el vecino de ambas que se ha aliado claramente con el Gobierno de Putin y que incluso ha facilitado su territorio para la invasión de las tropas rusas.

La multinacional suiza tiene una factoría desde hace 8 años en Fanipol, a solo 30 kilómetros de Minsk, la capital de Bielorrusia. Una instalación para posicionarse en ese mercado y ganar contratos en ese país y para aprovechar las oportunidades de crecimiento en otras antiguas repúblicas soviéticas vecinas.

"La capacidad de producción actual de la planta en Bielorrusia es menos del diez por ciento de la capacidad de todo el grupo", señala en un comunicado Stadler que también explica que de los 1.500 empleados originales, alrededor de 300 puestos de trabajo ya se han eliminado en los últimos meses "debido a la menor utilización de la capacidad".

Pendiente de las sanciones

El fabricante suizo que cotiza en Zúrich y que lógicamente ha visto sus acciones afectadas por la crisis ucraniana, asegura que menos del uno por ciento de la cartera de pedidos se procesa en Bielorrusia. Además, apunta que no se ha visto afectada por ninguna sanción hasta la fecha, aunque reconoce que sigue con preocupación la evolución y no descarta que futuras sanciones y embargos puedan afectar a esa filial.

"Stadler está preparado para varios escenarios y listo para implementar posibles medidas inmediatas como parte de su gestión de riesgos", asegura el fabricante ferroviario, que además señala que puede llevar a cabo "traslados de producción de Bielorrusia a la Unión Europea" si fuese necesario. En principio parece difícil que estos posibles traslados pudieran llegar a la planta valenciana, que además está en plenas obras de ampliación para ampliar su capacidad ante los nuevos contratos como los de Renfe.

¿Rebote en la planta valenciana?

Sin embargo, el traslado de esa producción a otras plantas de Europa central podría inclinar la balanza para que al menos una parte del último contrato de trenes ligeros del modelo Citylink logrado en Austria y Alemania, un modelo diseñado en Valencia, pudiera también acabar en España pese a los mayores costes logísticos. El pedida supone un contrato que durará 10 años y supone 4.000 millones de euros.

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