Transportes y Turismo

DJJ, así es la empresa húngara que quiere comprar Talgo

  • La compañía está en plena expansión e impulsada por el empresario András Tombor
  • La tecnología del fabricante español ha despertado el apetito de los inversores
Un tren Talgo
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Apenas 24 horas después de que Talgo hiciese oficial el interés de un grupo extranjero de origen húngaro por lanzar una compra por el 100% de la compañía, crecen las ganas de sacar del anonimato al grupo interesado y el sector se llena de nombres de posibles compradores que encajan con la descripción que la compañía dominada por el fondo Trilantic dio ayer al mercado. Según ha podido saber elEconomista.es, la empresa interesada por Talgo es DJJ, que responde al nombre completo de Dunakeszi Jármjavító y es desde el pasado año propiedad de Magyar Vagon.

DJJ se dedica al diseño, reparación y fabricación de coches para trenes de pasajeros y mercancías, así como de tranvías y metros. Actualmente cuenta con un equipo de más de 600 profesionales. Entre sus proyectos más recientes, cabe destacar su papel en el proyecto de 1.300 coches de pasajeros para los Ferrocarriles Nacionales de Egipto (ENR), que se trata del mayor pedido realizado por la industria de transporte húngaro, y en el que DJJ está fabricando 730 unidades.

Las mismas voces apuntan a que el hombre clave en la operación es el empresario húngaro András Tombor. DJJ pertenecía en 2020 al holding TMH Hungría Invest, una empresa conjunta al 50% entre TMH International y la sociedad de inversión húngara Magyar Vagon. Desde el pasado año es esta última empresa la única propietaria y está en pleno crecimiento en el sector. Como prueba, la compañía ha comprado recientemente el 75% de las acciones de la planta de reparación de material rodante MÁV Vagon, que forma parte de la empresa ferroviaria pública de Hungría.

La tecnología de Talgo, principal atractivo

Talgo despierta el apetito del sector por varias singularidades. Una de ella es su tecnología y la particularidad del sistema de ancho variable que utilizan sus trenes. La fórmula que la compañía emplea para que su material rodante circule tanto por los anchos de vía ibérica como internacionales la hacen casi única (CAF también dispone de este sistema), lo que la hace atractiva para una compañía que busque, por ejemplo, pasar sus trenes desde la Península Ibérica hasta el centro de Europa.

En este sentido, las fuentes del sector cruzan el interés del inversor húngaro por Talgo con Ucrania. ¿Por qué? Ucrania dispone también de un ancho de vía propio, en este caso similar al de Rusia, por lo que la tecnología del fabricante español y su sistema de rodadura desplazable sería idónea para ese mercado, ahora en plena reconstrucción. Talgo, de hecho, ya ha tenido ramas de coches rodadura desplazable circulando entre Moscú-Berlín durante varios años, apuntan los expertos consultados por este medio.

La compañía, además, se encuentra en un momento dulce. Recientemente ha elevado sus previsiones para el cierre de año en varios frentes: los ingresos, los márgenes operativos y el grado de ejecución en la cartera de proyectos. El motivo ha sido el impulso comercial actual y los ingresos extraordinarios procedentes de las extensiones de acuerdos firmados durante el año con compañías como Deutsche Bahn y DSB.

Alternativas a la compra

Desde que se hiciese oficial el interés por la compañía se ha reactivado también la posibilidad de vivir una contraopa. Los analistas de Renta 4 apuntan a una oferta rival del fabricante suizo Stadler, presente en España con instalaciones en Valencia y conocida por haber crecido en los últimos años tras apostar por el país, donde se ha adjudicado, entre otros, buena parte de la renovación de la flota de Renfe.

El otro nombre que sigue sobre la mesa es el de CAF. El fabricante vasco tiene experiencia sobrada en crecer a través de compras, como probó con la adquisición de la polaca Solaris, y está en vías de expansión. La operación, además, tendría implicaciones políticas, habida cuenta del arraigo de la compañía en el País Vasco y del perfil de accionistas como Kutxabank y el Instituto de Finanzas Vasco (IV).

La valoración de la compañía juega un papel determinante también. No hay que olvidar que, según explicó ayer Talgo a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la opción de compra del inversor húngaro sería de 5 euros por acción. La oferta, que lleva a valorar la totalidad de Talgo en algo más de 600 millones de euros, ofrece una prima sobre el valor de cotización actual, pero sigue muy por debajo de los precios a los que salió a cotizar en su debut bursátil. La acción de Talgo se disparó ayer más de un 10% y suma hoy otra subida, aunque mucho más moderada. Los títulos se cambian a 4,41 euros.

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