Telecomunicaciones

5G: redes virtuales, productividad y entretenimiento

  • La virtualización de las redes marca el futuro de las comunicaciones
  • Los gigantes de Internet abren nuevas posibilidades de ocio y productividad
  • La compartición de recursos es un imperativo y también una práctica de éxito

No obstante el frenesí provocado en tiempos recientes por los negocios de infraestructura de telecomunicaciones (emplazamientos, redes de transmisión, redes de acceso de fibra óptica), que parece atemperarse quizás por la normalización en curso de los tipos de interés -que se estarían reflejando en las algo menos que discretas valoraciones implícitas en la venta parcial de la red de acceso de fibra rural de Telefónica ("Bluevia") y en la recompra por Avatel de la red de acceso ampliada vendida en su momento a Lyntia- probablemente el futuro de las comunicaciones y la configuración de los mercados estén más vinculados a la virtualización de las redes más que a las propias infraestructuras.

De alguna manera, es el "propósito estratégico de la separación de capas -físicas y lógicas- de las redes de telecomunicaciones a que se refiere el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, en una entrevista acerca del futuro de las telecomunicaciones en la época de la Web3 en McKinsey.com del 19 de agosto pasado.

La clave está en la globalización plena de las comunicaciones con el protocolo de Internet (el ubicuo "http") conforme al cual cada dispositivo conectado tiene una dirección a la que se puede acceder y desde la que se puede salir indistintamente y tomando el atajo más conveniente a través de la infinidad de redes lógicas que se apoyan en las infraestructuras desplegadas por una multitud de empresas de servicios de telecomunicaciones por medio de las cuales "se está" en Internet. El carácter unitario y abierto de la "red de redes" ha posibilitado una comunicación prácticamente ubicua, en uno de los mayores logros tecnológicos del final del siglo XX.

Cada vez más estudiosos de la antropología alertan sobre los riesgos asociados a la actividad constante en Internet y de la necesidad imperiosa de establecer unas reglas de uso personal y colectivo saludables -como sugiere en la tribuna de El País de 28 de Julio pasado José María Lassalle en "Biopolítica de Metaverso"- no obstante la probable irreversibilidad de ciertos hábitos y formas de trabajo desarrollados gracias a Internet.

Frente al proceso de concentración de operadores, como el que han anunciado Orange y MásMóvil el pasado 23 de julio, que persigue prestar servicio a un número mayor de clientes a la suma de los de cada operador por separado, gracias a la ventaja competitiva derivada de las sinergias y ahorros a compartir, existe un modelo de operador menos visible, que se apoya casi exclusivamente en infraestructura ajena (no sólo medios físicos si no también intangibles y derechos, como el de uso del espectro radioeléctrico) y en el "fondo compartido" que representan los recursos desplegados por otros usuarios de Internet con los que se practican políticas de paridad y reciprocidad ("peering" en inglés), con las debidas cautelas y herramientas informáticas de protección y salvaguardia. Se trata de un amplísimo rango de operadores, que va desde los especializados por segmentos de clientes (predominan los orientados a las Empresas, englobados entre los llamados operadores "locales", agrupados en España en AOTEC, que proveen soluciones no solo de conectividad si no de digitalización, aprovechando las ayudas públicas asociadas) hasta los que se apoyan en su posición dominante en una tecnología imprescindible, como es el caso de Google con el sistema operativo móvil Android y su servicio "Google FI", apoyado en un acuerdo de "roaming" multi-operador, una herramienta avanzada de selección de red y una red privada virtual automática para el cifrado de las comunicaciones, que tiene el potencial de alterar el oligopolio de las telecomunicaciones móviles en Estados Unidos.

En la práctica estos ejemplos y otros que podrían ponerse atendiendo a la aplicación y a la evolución de las normas de competencia en los mercados maduros y a las innovaciones desplegadas por multitud de emprendedores en las tecnologías de la información y las comunicaciones, revelan la imparable atomización de un sector que hace pocas décadas era considerado un "monopolio natural" (de ahí que entre 1984 y 1996 los servicios locales de telecomunicaciones en Estados Unidos pudiesen solo ser prestados por las empresas resultantes de la división del "Bell System", que había realizado los despliegues por disponer en exclusiva de la tecnología y de las autorizaciones administrativas) y que debido a un solapamiento atroz de infraestructuras en los últimos veinte años ha tenido que registrar cuantiosos deterioros contables, hasta ahora asociados a las redes fijas, entre los operadores "incumbentes" mientras los operadores "emergentes" ganan incesantemente cuota de clientes en base a precios más asequibles, basados en sus menores costes de transformación y comercialización.

Los avances continuos en cobertura (hasta llevar la banda ancha fija de alta velocidad -por encima de 1Gbps- al medio rural, con el fin explicito de igualar la competitividad de todas las geografías en una economía más integrada que nunca antes) y especialmente las mejoras constantes en capacidad, por la renovación de los equipamientos terminales de las redes de fibra óptica y el empleo en las redes móviles de frecuencias de mayor caudal (como la de referencia para 5G, de 3,5GHz-3,8GHz), impulsadas por ambiciosos planes de inversión para satisfacer la demanda de mayores velocidades han creado las condiciones para una mejora perceptible de la productividad del conjunto de la Economía y de las empresas, pues en definitiva por ejemplo el teletrabajo, adaptado a los perfiles correctos, es una modalidad de empleo sustancialmente más eficiente, además de más respetuosa con el medio ambiente, que la que requiere para una tarea digitalizada un desplazamiento. A su vez, esa oferta acrecentada de recursos de red ha facilitado la creación de nuevas formas de entretenimiento individual, basadas en la ubicuidad de Internet y la accesibilidad de los terminales móviles, como las redes sociales, crecientemente apoyadas en los vídeos personales (Instagram, TikTok).

A expensas de la ejecución de los planes de extensión de la banda ancha al medio rural en España el despliegue de redes públicas de telecomunicaciones para las tecnologías en uso está prácticamente concluido. La obra civil y la malla de nodos y emplazamientos cubren casi todo el territorio, en el que no obstante continúa aumentando el número de centros de procesamiento de datos (CPDs), tanto de gran escala (el mayor de España, de Nabiax en Alcalá de Henares, que actualmente tiene una potencia de 35MW tiene previsto llegar a 100MW a principios de 2024) como "de proximidad" ("edge" en inglés) para acercar el procesamiento de la información al usuario de la misma, especialmente para procesos de ejecución crítica o para la distribución capilar de contenidos (modelo de "co-ubicación" de Netflix en las centrales telefónicas).

Por otro lado, la superposición de equipamientos de los operadores en liza ha dado lugar a un proceso de racionalización de la inversión, propiciado por una regulación de compartición de recursos técnicos adecuada al modelo económico y a la rentabilidad exigida para preservar la posibilidad de elección de los usuarios, que propicie la constante bajada de precios, indicador básico de la eficacia de las políticas de competencia en la UE.

La compartición de recursos técnicos entre empresas competidoras es un imperativo y hasta ahora una práctica de éxito entre los operadores, como demuestran los acuerdos de compartición del acceso móvil y la madurez de los modelos mayoristas tanto en la transmisión (fibra "oscura") como en el transporte de datos (redes de protocolo de Internet a que me refería al principio de estas líneas). Las nuevas utilidades de la conectividad, que tienen que ver con las comunicaciones ultra-fiables (para diversos usos industriales y señaladamente para aplicaciones de guiado y conducción remota de elementos de transporte), la conexión masiva de dispositivos autónomos -en la búsqueda de la nueva frontera de productividad que podría acercar la obtención remota de datos (telemetría) y la operación automatizada e inteligente de sistemas complejos de abastecimiento- y la banda ancha móvil mejorada, especialmente para la tecnología en boga entre las redes sociales, basada en la producción y publicación de vídeos personales (evolución natural de las redes sociales al ampliarse el caudal de la banda ancha móvil) apuntan a la universalización del acceso inalámbrico (celular o libre, como WiFi) y la multiplicación de las opciones de transmisión mediante redes de fibra óptica hasta los nodos de procesamiento de los datos, habilitando la economía digital que los consumidores más jóvenes ven como la única forma satisfactoria (quizás por su eficiencia o por su solo aparente privacidad) de relacionarse, comunicar, trabajar, entretenerse, invertir y gastar, asumiendo las "leyes del karma" adaptadas a la transformación digital por Fernando Valdés y Carmen Abril en el capítulo 8 de su libro Empresa Científica. Consultores estratégicos que nunca pensaste utilizar.

Retraso en la subasta de 26 GHz

A la falta patente de casos de negocio que puedan aprovechar las nuevas utilidades de conectividad se une de forma clara la falta de un catálogo amplio de dispositivos que como enrutadores, sensores y visores de realidad extendida (artificial o virtual), hagan realidad las posibilidades de generación, tratamiento y cesión de los datos que den el nuevo impulso a un sector de las TIC que muestra señales de cierto agotamiento, como quizás refleja el despacho de Europa Press del pasado 11 de agosto según la cual los principales operadores (todos los que disponen de espectro radioeléctrico actualmente asociado a 5G) ven preferible retrasar la subasta de espectro en la banda de 26 GHz, para usos industriales y autoprestación, ante la aparente inmadurez -probablemente aún más de los esquemas de comercialización de redes privadas 5G- del ecosistema anticipado de recursos y habilitadores de la banda ancha "milimétrica".

Consciente de la falta de consenso entre los potenciales impulsores de la adopción de esas mismas utilidades, la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones del Ministerio de Economía lanzó el pasado 18 de agosto a través de su publicación en el BOE en forma de sendas Órdenes Ministerial un programa de ayudas "sectoriales", para el desarrollo de aplicaciones específicas de uso de 5G, lo que debe contribuir a convertir en medios de producción algunos de los prototipos ensayados en los pilotos de la misma tecnología, así como un programa de ayudas para el desarrollo por centros públicos de investigación de entornos de pruebas para 5G SA y 6G, que deberían abrir el camino a los rendimientos esperados asociados a algunas de las utilidades de conectividad móvil avanzada antes señaladas.

La situación en España no es sustancialmente diferente a la que se registra en otros mercados, caracterizada por la falta de un catalizador comercial para la tecnología de última generación móvil, lastrada por las dificultades para la aprobación de especificaciones técnicas previstas por el consorcio 3GPP y conforme a la hoja de ruta para 5G de la UIT en 2015 (IMT-2020), si bien en los Estados Unidos, las redes 5G privadas parecen tener una progresión mayor que en Europa, particularmente las asociadas a infraestructuras públicas de transporte. Tal vez la presencia creciente de los titanes de Internet (particularmente Amazon, Google, IBM y Microsoft) en las tecnologías de virtualización de elementos de red y del procesamiento de datos de proximidad, que han llevado al desplazamiento a sus "nubes" de la ejecución en tiempo real de tareas complejas de gestión de los recursos de los operadores y la capacidad de los primeros de diseñar flujos de operación y canales de comunicación y relación digitales de alcance variable y escalable, aprovechando las posibilidades de individualización de 5G SA desemboque en una adopción extensa, eficiente y segura de 5G en la Unión Europea en los próximos 18-24 meses, quizás anticipando ahorros en mano de obra que puedan ser asumidos socialmente en un entorno de pleno empleo y transición efectiva a una economía con mayor valor añadido especialmente en su componente exportador.

En esa combinación de entornos privados y seguros -como las redes privadas virtuales tan extendidas entre empresas e instituciones y que son el remedio que permite evitar la restricciones de acceso a Internet en los regímenes no democráticos- y a la vez modulables estriba la compleja morfología de las nuevas telecomunicaciones. El empleo inteligente de recursos comunes, la colaboración entre competidores que exige la modernización ininterrumpida de las infraestructuras y la simplificación de los modelos económicos, más explícitamente orientados al valor aportado a los usuarios son las tres tareas pendientes para que el efecto tractor de las TIC en el relanzamiento y la reforma de las economías desarrolladas sea una realidad.

Líneas básicas de evolucion

Previsiblemente, los juegos "en línea", como aplicación transaccional de demanda masiva y asociada a la representación todavía tentativa en tres dimensiones, con una variedad de dispositivos de usuarios y un mercado competitivo de contenidos y las nuevas herramientas de colaboración en grupo que tratan de emular "la presencia" de quienes las emplean para comunicarse oral y visualmente, a modo de evolución de los sistemas de mensajería instantánea y de las redes sociales, podrán ser las dos líneas básicas de evolución del actual paradigma de las telecomunicaciones, particularmente teniendo presente la sustancial inversión preparatoria y prospectiva que en torno a unos y otros vienen realizando, con avances desiguales, los gigantes de Internet antes mencionados, abriendo nuevas posibilidades de entretenimiento y productividad empresarial y ofreciendo nuevos rendimientos de las infraestructuras de informática y comunicaciones.

Alberto Horcajo, es CoFundador de Red Colmena

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