Tecnología

De 170 kilómetros a 2,4: 'The Line', la ciudad futurista de Arabia Saudí, en problemas

Como proyecto, es la viva imagen de una ciudad del futuro que se podría leer en una novela de ciencia-ficción. Como realidad, parece muy lejos de llegar a ser siquiera tangible. El proyecto The Line, en origen una enorme ciudad lineal que atraviesa el desierto de Arabia Saudí, no deja de hundirse.

El príncipe heredero Mohammed bin Salman lleva impulsando este proyecto en los últimos años, como una muestra más de su apertura y el trabajo hacia un futuro menos dependiente del petróleo. Sin embargo, cada vez están torciéndose más las cosas.

Pese a la inversión prometida de 1,5 billones de dólares, The Line (La línea), la joya de la corona de un proyecto aún mayor denominado Neom que busca modernizar el país hasta hacerlo tecnológicamente vanguardista, ahora se cree que para final de la década solo habrá construidos 2,4 kilómetros de los más de 170 planificados. Todo ello, además, entre multitud de críticas por la sostenibilidad de las obras, el trato a la mano de obra involucrada y también hacia las tribus del desierto que han desalojado para la construcción.

Un plan colosal frenado por la realidad

Uno de los golpes más duros para Neom ha sido la cancelación de una planta desalinizadora valorada entre 1.500 y 2.000 millones de dólares. Este proyecto, esencial para abastecer el 30% del agua de la ciudad, era un componente crucial de la infraestructura.

La planta, que iba a ser construida en Oxagon, una ciudad industrial flotante paralela a The Line, debía utilizar energía 100% renovable y tecnología avanzada para la producción de agua. Sin embargo, Enowa, la empresa nacional encargada del proyecto, anunció la cancelación citando "la evolución de las necesidades de agua".

Arabia Saudí deja de destinar tanto dinero al proyecto

La planta desalinizadora era un proyecto anunciado en 2022 por un consorcio compuesto por la propia Enowa, la empresa japonesa Itochu y la francesa Veolia. El objetivo era crear una planta que funcionara con energía 100% renovable y que suministrara dos millones de metros cúbicos de agua al día a Neom. Esta planta emplearía una avanzada tecnología de membranas para producir flujos de salmuera separados, lo que permitiría desarrollar y monetizar subproductos derivados de la desalinización.

El Wall Street Journal señala la causa del frenazo en el proyecto. El megaproyecto se financiaría, en teoría, con el Fondo de Inversión Pública, dirigido por el príncipe heredero. Según el diario económico, los fondos disponibles se redujeron aproximadamente en tres cuartas partes, quedando en unos 15.000 millones de dólares en febrero. Este sería el nivel más bajo desde diciembre de 2020, cuando el fondo comenzó a compartir sus datos.

Karen Young, investigadora del Instituto de Oriente Medio y de la Universidad de Columbia en Estados Unidos, indicó hace unos meses que muchos de los grandes proyectos podrían verse frenados o paralizados a medida que aumenten los costes y se aclare su eficacia. Aunque es probable, afirma, que el reino saudí continúe inyectando dinero en los próximos años. "Creo que se producirá un derroche hasta 2030 y luego habrá un ajuste", comenta la investigadora.

La reducción del tamaño de The Line

The Line, era el icono de Neom con su propuesta de ciudad lineal, pero ha visto reducido su alcance de manera drástica. Originalmente diseñado para alojar a 1,5 millones de personas, ahora se estima que solo podrá albergar a 300.000 residentes para 2030. Esta reducción no solo afecta la capacidad de la ciudad, sino que también implica un frenazo en la construcción de infraestructuras necesarias para su funcionamiento.

La visión de Neom como un faro de sostenibilidad y tecnología avanzada está también entredicho. La cancelación de la desalinizadora, que debía ser un modelo de eficiencia energética, refleja las dificultades para mantener la promesa de una ciudad alimentada por energías renovables. Además, la reducción en el tamaño de The Line plantea preguntas sobre la viabilidad de otras innovaciones previstas para la ciudad.

Así era Neom y The Line originalmente

La visión para Neom es la de una "nueva Europa" (en palabras del príncipe) que transformará la economía saudí, hasta ahora dependiente del petróleo. La ciudad está diseñada para ser un centro de sostenibilidad, innovación y turismo, con zonas residenciales, comerciales y de ocio integradas en un entorno que utiliza energía renovable y tecnologías avanzadas.

Neom se divide en varias regiones, cada una con su propio enfoque y propósito. Oxagon, por ejemplo, es la ciudad industrial flotante que se prevé como el primer puerto totalmente automatizado del mundo. Este puerto también debería ser un centro de logística y producción de hidrógeno verde. Trojena, otra región de Neom, está planificada como un destino turístico y de entretenimiento que ofrecerá actividades de invierno en un entorno desértico, gracias a tecnologías de climatización avanzadas.

The Line es el componente más emblemático de Neom. Diseñado como una respuesta radical a los problemas urbanos contemporáneos, The Line es un rascacielos lineal de 170 kilómetros de largo, 200 metros de ancho y 500 metros de alto. Esta estructura única consiste en dos edificios paralelos con fachadas de espejo, que unen el Golfo de Aqaba con el desierto y una cadena montañosa.

La idea detrás de The Line es crear una ciudad sin coches, donde todos los servicios esenciales estén a una caminata de cinco minutos. El transporte interno se basa en un sistema de trenes de alta velocidad, prometiendo desplazamientos de extremo a extremo en tan solo 20 minutos. Esta configuración busca reducir las emisiones de carbono y mejorar la calidad de vida de sus habitantes al eliminar la necesidad de coches y reducir los tiempos de viaje.

La duda, eso sí, es si acaso es posible.

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