Tecnología

Así es la nueva sede de Google en Silicon Valley

  • Tres grandes edificios con 'escamas de dragón' en el tejado
Nueva sede de Google en Mountain View, Silicon Valley / Alamy
Mountain View (Estados Unidos)icon-related

Silicon Valley abrió sus puertas hace poco más de un año a la nueva sede de uno de sus vecinos tecnológicos más ilustres: Google. Frente al Ames Research Centre de la NASA, el nuevo campus de la tecnológica se alza como una nave espacial sostenible a orillas de la bahía de San Francisco con forma de tienda de campaña futurista. Pero, ¿qué tienen en común el famoso festival en medio del desierto de Nevada (EEUU) Burning Man y la NASA con Google? Más de lo que parece y un paseo por su interior da buena cuenta de ello.

Ambas están vinculadas a este gigante tecnológico y su nuevo campus en Mountain View, California, a solo unos pasos de la bahía que acoge a otras compañías del sector y se extiende por Palo Alto, Santa Clara y San José. Esta instalación, que comenzó a construirse en 2017 y empezó a alojar a sus primeros trabajadores hace poco más un año, está hoy a pleno funcionamiento. Con espacio para 5.000 empleados, la nueva sede del gigante que encabeza Sundar Pinchai se divide en tres edificios –Bay View 100, 200 y 300– diseñados por BIG + Heatherwick Studio por un presupuesto que nunca ha sido desvelado, pero cuyas dimensiones llevan a hacerse una idea de varias decenas de millones de dólares. Estos se dividen en tres plantas que se estructuran alrededor de varias plazas con estatuas de lo más variopintas. La primera de ellas se encuentra en la puerta de Bay View 100, un muñeco de Android vestido de astronauta que da la bienvenida a un pasillo en el que la compañía se ha afanado en poner todos los hitos que ha ido consiguiendo en los últimos años. Tras pasar el control de acceso, el edificio se abre en diferentes plazas y calles que albergan más de estas estatuas y dan sensación de un campus universitario.

Es precisamente en estos puntos de referencia en los que confluyen, entre otras muchas cosas, los restaurantes, cafés al más puro estilo Starbucks –nombre en el vaso de cartón incluido–, minicocinas y hasta heladerías. También otras iniciativas más originales, como el pedal park, una suerte de bicis estáticas iguales a las que se pueden encontrar en las puertas del edificio para moverse por la ciudad Google, que sirven para generar energía con el pedaleo;o estatuas y simulaciones de lo más rimbombante, como camellos o pavos, que se toman como punto de referencia "por si nos perdemos en el edificio" –algo bastante viable dadas las laberínticas calles que, incluso bautizadas con nombres como la 5th Street o la 5 1/2 Street, llevan a los visitantes a preguntar a más de uno y de dos de los empleados cómo llegar a la sala de reuniones correcta–. Es precisamente en estas estatuas en las que se pueden encontrar materiales reciclados del Burning Man y de la NASA, que vinculados estrechamente a Google, llevaron a crear estos puntos de referencia en el interior de la sede de la compañía.

Caminar por la planta baja de los tres edificios te lleva a cruzarte con ríos de ingenieros que cargan su portátil bajo el brazo, de una sala de reunión a otra, o a la planta alta, donde se ubica una zona de trabajo abierta con una parte de los escritorios que tiene vistas privilegiadas de la bahía. Por cierto, salas de reuniones que se dividen en varios formatos, algunos de ellos con mesas pizarra para que las ideas se plasmen fácilmente, y otros con sofás giratorios de terciopelo que recuerdan más a una cafetería fancy que a una sala de reuniones de una oficina. Y sí, los propios empleados hablaban de los fallos del wifi a los que ya han puesto solución, porque en un edificio de tales dimensiones con miles de empleados los fallos tecnológicos también ocurren. "En casa del herrero...".

Fuera de lo que viene siendo habitual en las oficinas de todo el mundo, los headquarters de Google en California incorporan un wellness center, salas de masajes, habitaciones para jugar al billar e incluso "el gimnasio más grande de California", recuerdan sus empleados mientras se da un paseo por Bay View 200.

Con la llegada de más y más empleados a este edificio y la organización de los primeros eventos –elEconomista.es estuvo en el GML 2024 celebrado la semana pasada, Google decidió seguir ampliando la superficie de su sede central, construyendo un hotel industrializado justo al lado de la primera de sus tiendas de campaña futuristas y un parking con capacidad limitada, tratando de que sus empleados utilicen medios de transporte público eléctrico, algo poco común en Estados Unidos.

Los materiales exteriores de los edificios, que lo Googlers llaman escamas de dragón, permiten capturar energía solar para alimentar hasta el 40% de las necesidades energéticas anuales de estos edificios. Estos cuentan además con una instalación de geotermia para reducir la factura eléctrica y el agua de lluvia se recoge en un lago artificial que se sitúa entre el edificio y la bahía y se confunde con la naturaleza para ser reutilizada. Entre androides, maderas de la NASA y metales del Burning Man los ingenieros del nuevo campus de Google se afanan de buscar nuevas soluciones tecnológicas con la inteligencia artificial en el foco.

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