Tecnología

La cara B del teletrabajo: hasta 3 videollamadas al día y muchas veces inútiles

  • El número de reuniones por videollamadas ha crecido, pero su duración media es cada vez menor
  • Todo ha contribuido a que el tiempo que pasamos trabajando se haya alargado de media casi 50 minutos al día

No es solo una sensación. Los primeros estudios y encuestas masivas tras la pandemia y el contexto del teletrabajo forzado demuestran que esta situación ha llevado a la mayoría de trabajadores a mantener más reuniones por videoconferencia, y que en la mayoría de los casos estas son más cortas y podrían haberse solucionado con un simple correo electrónico.

En los últimos meses el auge del teletrabajo ha venido acompañado de lecturas que alababan sus virtudes, pero también su cara B.

La tan citada fatiga por Zoom ha hecho que la sensación de burnout se haya vuelto más común entre los trabajadores. Hasta tal punto que ya se empieza a hablar de tendencias que indican que cada vez son más los empleados que están buscando cambiar de empresa o que apenas un 12% prefieran el teletrabajo a tiempo completo.

Vayamos con los datos. Una encuesta entre más de 1.000 empleados realizada por la empresa de soluciones de seguridad informática Twingate revela que el 45% de los empleados afirma haber asistido a más reuniones durante la pandemia que cuando trabajaba en la oficina, frente al 21% que asistió a menos reuniones.

Independientemente del software de videollamadas que se utilice, el concepto de fatiga de las llamadas sigue siendo el mismo: las reuniones virtuales requieren más energía que una reunión convencional en la oficina, sobre todo cuando la comunicación se siente tensa o el uso de esta tecnología sigue siendo poco natural. Combinado con el aumento de las reuniones en general, la presión añadida de aparecer en las videoconferencias puede ser agotadora para los equipos.

Hasta 3 videollamadas al día: un fenómeno que ayuda al burnout

Dos de cada cinco empleados se declaran cansados de las videoconferencias, ya que asisten a tres videollamadas cada día, de media, o hasta siete horas de llamadas semanales. En cambio, los empleados preferirían tener sólo dos videollamadas al día (10 a la semana), en lugar de las 15 llamadas semanales que tienen ahora.

Muchas más reuniones por videollamada, pero también más cortas (e innecesarias en muchos casos)

Otro estudio que ha puesto el foco en este tema ha sido presentado por los investigadores de la Harvard Business School, en el que se realizaba un análisis de los correos electrónicos y las reuniones de 3,1 millones de personas en 16 ciudades del mundo.

Los datos revelan que la jornada laboral media aumentó un 8,2% -o 48,5 minutos- durante las primeras semanas de la pandemia por el teletrabajo. Los empleados también participaron en más reuniones, aunque durante menos tiempo que antes de que la COVID-19 cambiara nuestra vida (también laboral) de forma drástica.

"Hay una sensación general de que nunca dejamos de estar frente a Zoom o de interactuar", dice Raffaella Sadun, profesora de administración de empresas en la Unidad de Estrategia de la HBS.

¿Cuántas reuniones podrían solucionarse con un email?

El estudio comparó la frecuencia y el horario de los correos electrónicos enviados dentro y fuera de las organizaciones ocho semanas antes del inicio de los cierres relacionados con la pandemia y ocho semanas después.

Con respecto a las reuniones, los trabajadores asistieron a un 13% más de media, que duraban unos 12 minutos (un 11,5% menos que antes), pero que contaban con hasta dos asistentes más que antes de la pandemia.

En cuanto a los correos electrónicos, los empleados enviaban un 5,2 por ciento más de correos electrónicos al día, de los que el 8,3% se daban fuera de la jornada laboral.

Todo ello ha creado un cocktail en el que, de media, los trabajadores pasan más horas delante de la pantalla, alargando sus jornadas, concluían en este informe, en cuyas conclusiones invitan a repensar cuántas de estas reuniones son verdaderamente necesarias o pueden solventarse de formas menos exigente para los empleados, como por correo electrónico.

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