Salud

Grifols reducirá hasta un 16% su deuda con la venta de Shanghai Raas

  • Santander prevé que el apalancamiento de la firma baje de 7,1 a 6 veces el 'ebitda'
  • Esta es el segunda medida para bajar el endeudamiento tras el ajuste de plantilla de febrero

Grifols enciende todos sus motores para atajar su enorme deuda. La compañía catalana negocia la captación de unos 1.400 millones de euros con la venta de un paquete de las acciones que posee en la firma china Shanghai Raas. Si la cúpula directiva dedica todo el montante al endeudamiento, éste se reducirá en un 16% (actualmente la cifra es de 9.350,8 millones de euros).

A la operación, que este periódico avanzó a principios de marzo, aún le faltan flecos, según reconoce Grifols. "A la fecha de hoy, la posible operación corporativa está en fase de planificación y existen aún incertezas entorno a la misma", dicen desde la farmacéutica. Al mismo tiempo, la catalana también asegura que conservará una posición "significativa" dentro del accionariado de la empresa asiática a pesar de la venta.

Hasta la fecha, Grifols es el principal accionista de Shanghai Raas, con un 26,2% del capital. La importancia estratégica de la compañía radica en que le permite tener un pie en un mercado tan potente como el asiático para desplegar su negocio. De ahí que la firma catalana incida en que mantendrá su impronta en la empresa china.

Este es el segundo gran movimiento de Grifols para reducir una deuda que comenzó a desbocarse tras la pandemia. Hace escasos meses, la farmacéutica anunció un ajuste que propiciará el ahorro de unos 450 millones de euros anuales y que implicó el despido de 2.300 personas (2.000 en Estados Unidos) y el cierre de varios centros de donación de plasma. Durante el primer trimestre, la compañía ya descontó los costes relativos a las indemnizaciones por despido y espera que en este ejercicio ya comience a notarse el beneficio económico del ajuste.

La deuda de Grifols comenzó a desbocarse en 2020. A una reducción del negocio por los confinamientos provocados por la pandemia se le unieron dos operaciones. La primera fue el desembolso de 2.000 millones para adquirir la alemana Biotest. Posteriormente llegó una de las decisiones más discutidas de la cúpula directiva: la empresa firmó una operación con el Fondo Soberano de Singapur por el que recibía una inyección de unos 830 millones de euros. Sin embargo, meses después, en la auditoría realizada por KPMG, esta última estimó que la inyección de capital era en realidad un pasivo financiero.

En cifras, a finales de 2021 la deuda era de 5.828 millones de euros, lo que suponía un múltiplo de 5,4 respecto al ebitda. Solo un año después, la cifra se situó en los 9191,3 millones, guarismo que implicaba 7,1 veces el ebitda.

El mercado lo celebra

El anuncio de Grifols ha sido muy bien recibido en el mercado, reflejando que uno de los principales frenos en el título ha sido la preocupación en torno a su alto apalancamiento. La propia compañía ya había proyectado un descenso del apalancamiento desde las 7,14 veces en las que cerró el año hasta las 4 veces ebitda de cara a 2024 gracias tanto al plan de reducción de costes como a la propia recuperación de su negocio orgánico.

Sin embargo, esta venta va a acelerar este proceso de pérdida de peso y los inversores lo han celebrado con fuertes ventas. La catalana se ha anotado un 6,78% en la que ha sido su mejor sesión en el último mes y medio. Merced a esta subida, su valor en bolsa marca máximos de marzo y ya acumula una revalorización de más del 10% este curso.

"La operación implica una valoración del negocio en 1.800 millones de euros, más de la esperada", explican desde Santander. "Permitirá hacer frente a los vencimientos hasta 2025 con una posición de liquidez cómoda, así como cerrar el año por debajo de las 6 veces ebitda", agregan. "Con todo, no descartamos más operaciones para seguir reduciendo el apalancamiento como la fusión entre las acciones A y B y vemos un paso positivo para la compañía ya que le permite reducir deuda sin abandonar el mercado asiático, ganando un año más de margen para mejorar su situación financiera, su rating crediticio y renegociar los futuros vencimientos con tipos más bajos que los actuales", concluyen.

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