Política

Puig busca reconstruir alianzas con Cataluña como contrapeso a Madrid

  • El presidente valenciano retoma relaciones tres años después del 'procés'
  • Las políticas de recentralización desagradan a los gobiernos valenciano y catalán
Pere Aragonès y Ximo Puig, durante el encuentro.
Valencia /Barcelona

No parece casualidad que apenas una semana después de que ERC cerrase el acuerdo con el Gobierno de Pedro Sánchez para la armonización fiscal de las autonomías que pone en la diana a la Comunidad de Madrid, el presidente valenciano Ximo Puig celebrase la primera reunión en tres años y medio con su homólogo catalán, el republicano Pere Aragonès, ahora en funciones de presidente.

La interinidad de Aragonès y la proximidad de las elecciones catalanas el 14 de febrero no han sido obstáculos para que el líder socialista haya buscado un encuentro simbólico con el que tratar de retomar unas relaciones rotas por la deriva del procés y por el rechazo de los expresidentes Puigdemont y Torra a todo lo que no pasase por la independencia catalana.

El anhelo de Ximo Puig por reforzar los lazos con la otra Generalitat no es nuevo. Cuando llegó a la presidencia hace más de cinco años, una de las aspiraciones de su Gobierno apoyado por Compromís y Podemos era normalizar y estrechar los lazos con Cataluña. El motivo va más allá de los vínculos históricos, culturales o lingüísticos, además de una fuerte relación económica por su vecindad, por los que incluso Puig llegó a abogar por una "Commonwealth" mediterránea en su visita a Barcelona.

Para el presidente valenciano el vecino del norte es un aliado natural que comparte muchas de sus reivindicaciones estatales. Unas reclamaciones que incluso le han llevado a chocar con otros barones regionales socialistas.

El principal reto que se marcó Puig desde que llegó a la Generalitat Valenciana ha sido la reforma del sistema de financiación autonómica. La Comunidad Valenciana se considera la más perjudicada por un modelo que debía haberse renovado hace años y que le penaliza en términos de población. Una reforma que sigue sin llegar y en la que compartía parte de los criterios con el Gobierno catalán. Hasta que este rompió la baraja y decidió quedar fuera de la negociación con la deriva independentista.

Otro de los grandes retos inmediatos para Puig es el reparto y la gestión de los fondos de recuperación europeos. El presidente valenciano ha propuesto un plan de 21.000 millones hasta 2027 que depende en su mayoría de esos fondos. Por ello uno de los temas que abordó con Aragonès fue la posibilidad de un frente común y estudiar proyectos de interés para ambas regiones.

Contra el 'dumping' fiscal

El presidente valenciano también ha sido uno de los más críticos durante los últimos años con la fiscalidad de la Comunidad de Madrid. Una política que Puig califica de dumping fiscal y competencia desleal para el resto de regiones. Pese a contar con la afinidad del Gobierno de Pedro Sánchez, no ha sido hasta que ERC ha negociado los Presupuestos Generales de 2021 cuando ese tema se ha puesto sobre la mesa.

Precisamente el ataque a la fiscalidad de Madrid ha servido de punto de arranque para este nuevo acercamiento. El líder socialista, que defiende un modelo federalista para España dentro de la Constitución, ha elevado el tono de sus críticas a Madrid, que ha llegado a calificar como una "gran aspiradora que absorbe recursos, población, funcionarios y redes de influencia".

Una política recentralizadora que Cataluña viene denunciando desde las últimas legislaturas del Partido Popular y que, considera el Govern, no han cesado con el Ejecutivo de Pedro Sánchez. El Govern de JuntsxCat y ERC ha denunciado reiteradamente lo que consideran "una competencia desleal de Madrid con el resto del territorio" y la reivindicación de un sistema de financiación justo hasta que Cataluña pueda recaudar directamente los impuestos, porque en ningún caso renuncian a alcanzar la independencia.

Aragonès insistía en el Parlamento que la financiación de la Generalitat a través de la LOFCA ya era "absolutamente insuficiente", pero lo es aún más ante la crisis económica derivada de la pandemia, porque Cataluña no tiene margen de actuación para tomar las medidas necesarias para combatirla.

Aunque la línea directa entre ambos Gobiernos se ha restablecido, desde ambas partes también destacan que mantienen opiniones "claramente diferenciadas" sobre la situación política en Cataluña.

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