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La crisis del aceite de oliva: las ventas se hunden un 37% en el inicio de la campaña

Un cliente en el estante de los aceites de oliva en un supermercado.
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Como nos hemos cansado de decir en los últimos meses, el 2023 ha sido otro año complicado para el sector del aceite de oliva. La producción, lastrada por los episodios de sequía, sigue a niveles mínimos; mientras los precios en los supermercados no dejan de subir, superando en muchos casos los 10 euros el litro. Mientras todos los actores de la cadena buscan soluciones y tratan de prever cuándo se recuperará cierta normalidad, se enfrentan a una última noticia negativa para cerrar el año: las ventas se han hundido en el primer mes de campaña.

En concreto, las ventas de aceite de oliva descendieron un 37% en octubre, respecto al mismo mes del año anterior, según datos de la patronal Anierac, recogidos por EFE. Se trata del primer mes de la campaña 23/24, en el que se vendieron un total de 18,5 millones de litros.

Por categorías, el virgen extra registró una caída del 37%; el suave, del 50%; y el intenso del 15%. Solo el virgen registró un mes positivo, al crecer sus ventas un 13%.

Tampoco ha sido un mes fácil para el aceite de girasol, que registra una bajada del 2%. Más suerte han tenido el resto de alternativas vegetales, que siguen ganando posiciones mientras los consumidores buscan nuevas opciones, más económicas. Es el caso de los aceites de orujo o de semillas, que han visto disparadas sus ventas, tanto en el mensual como en el acumulado del año, aunque su peso en el mercado sigue siendo menor. Más lejos quedan aún los de colza, maiz, soja o cacahuete, cuya presencia es marginal.

La caída de las ventas era una posibilidad que los productores de aceite llevan temiendo desde el inicio de la crisis, y sobre la que llevan advirtiendo desde entonces. Recuperar clientes perdidos nunca es una tarea fácil.

Evolución de los precios

Al sector, mientras tanto, no le queda más remedio que seguir mirando al futuro, que continúa repleto de incertidumbres. La sequía y sus efectos han sido los principales culpables de la subida de precios. Así, gracias a las lluvias, que mejora las expectativas sobre la producción, los precios en el campo ya se han reducido un 5% en el último mes y medio.

Sin embargo, aún es pronto para prever qué va a pasar en los supermercados, donde los precios están lejos de ceder terreno. Antes de verse reflejados en las tiendas, la bajada de costes, si finalmente se consolida, debe trasladarse al resto de la cadena alimentaria. Y eso lleva tiempo.

¿Cuánto? Pues desde el sector apuntan a que no será antes de junio cuando el precio del aceite de oliva empiece a bajar en los supermercados. Aunque sigue dependiendo de la situación climática y la producción. Hay que tener en cuenta que estamos ante una situación inédita, tras enlazar dos campañas sucesivas de sequía y altas temperaturas, y por lo tanto de baja producción.

La incertidumbre es absoluta. Puede ser que los olivos, tras dos temporadas tan complicadas, tenga reservas y con la llegada de las lluvias se recupere la producción. Pero también existe el riesgo de encontrarnos ante un escenario de sequía persistente y que la producción vuelva a ser baja.

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