Retail - Consumo

El presidente de Dcoop prevé "complicado" el año próximo para el aceite de oliva: "Me da pánico 2024"

  • El sector puede verse de nuevo afectado por la caída de la producción
  • Nunca hemos tenido un stock tan bajo como ahora", reconoce Antonio Luque
  • Luque considera que el futuro del aceite está ligado a una mejor gestión del agua
Antonio Luque / DCOOP

Dcoop, la cooperativa agroalimentaria española formada por 75.000 agricultores y ganaderos, ha advertido por boca de su presidente, Antonio Luque, de que el 2024 será un año "complicado" para las empresas del sector agroalimentario, en especial para las del olivar, por la caída de la producción por segundo año consecutivo.

"Me da pánico el 2024, porque llegamos a él sin stock de enlace y será un ejercicio complicado. Nunca hemos tenido un stock tan bajo como el de ahora", ha reconocido el presidente de Dcoop, Antonio Luque, que ha avanzado que prevé que la cosecha de este año ronde las 750.000 toneladas, según las estimaciones del sector

Tras cerrar 2022 con una facturación récord de 1.236,97 millones de euros, un 21,12% más, la cooperativa prevé volver a registrar marcas históricas hasta superar los 1.400 millones de euros en 2023, a pesar de una situación difícil por la corta cosecha de aceituna. "Dcoop está yendo muy bien, porque hay otras secciones que están funcionando muy bien", ha explicado el directivo.

Luque también se ha congratulado de los buenos resultados que está registrando Pompeian, la empresa estadounidense participada por Dcoop en un 50%. "Va muy bien, crece mucho y es líder en Estados Unidos del aceite virgen extra y cerrará este año con unas ventas de 700 millones de dólares (más de 641 millones de euros)", ha avanzado.

Mejor gestión del agua

El aceite de oliva es un sector estratégico para España que hay que cuidar y su futuro está ligado a la mejor gestión del agua, asegura el presidente del grupo Dcoop, Antonio Luque, en la última edición del podcast de Efeagro Punto de Encuentro.

Dcoop, que representa a unas 75.000 familias de agricultores y ganaderos, comercializa aceite, vino, cereales, leche de cabra y frutos secos, y espera facturar este año más de 1.400 millones de euros, frente a los 1.237 millones de 2022.

Ante la subida del precio del aceite de oliva a máximos históricos por el recorte de la cosecha como consecuencia de la sequía, Luque resalta que en su caso han visto disminuir la producción de 200.000 a 90.000 toneladas y aumentar todos los costes de producción.

"Soñamos con que se solucione el tema del agua para que tengamos producciones normales y podamos mantener nuestra actividad y nuestros trabajadores porque, con la mitad de aceite por vender, es lógico que ese incremento de costes nos pueda ocasionar problemas y nos lleve a tomar decisiones complicadas con la plantilla que esperemos no tener que hacer", afirma Luque.

Nuevos negocios

Movimientos de mercado En los últimos tiempos, Dcoop ha incorporado una nueva cooperativa dedicada a la producción de pistacho en Castilla-La Mancha y se ha asociado con Importaco Nuts para comercializar la almendra. "Estamos creciendo en otros sectores como los frutos secos. Vamos a intentar invertir en todos los sectores para complementar la actividad que tenemos, de tal manera que podamos dar más valor añadido a nuestros socios y agricultores", afirma.

Apunta que su forma de pensar como empresa es la que tienen los agricultores, que cuando tienen una finca al lado de la suya que les puede aportar valor y está en venta, intentan "estudiarlo y comprarlo si pueden pagarlo". Tras haber analizado en su momento la posible compra de la aceitera Deoleo, cuyo socio mayoritario -el fondo de inversión CVC- está sondeando el mercado, Luque asegura que "no le preocupa demasiado" la incorporación de fondos extranjeros a la agricultura, sino "más probablemente" su entrada en la industria que comercializa los productos de los agricultores.

"Si hay una o varias empresas que tienen todas las marcas o aquellas más importantes de un sector determinado y ese sector es estratégico para España, lo ideal para nosotros es que esas marcas o esa empresa, en vez de estar en manos de unos fondos, ojalá fueran de productores en España", destaca el presidente de Dcoop.

Campaña complicada

Sobre la temporada oleícola que ha comenzado en octubre, el representante de la mayor cooperativa agrícola española y principal productor mundial de aceite de oliva reconoce que va a ser "muy convulsa", con fluctuaciones de precios "por lo menos hasta que termine la campaña" y se equilibre la oferta y la demanda, sin olvidar el factor limitante del agua. En España, estima que el consumo ha podido caer entre un 35 % en la gran distribución y más del 40 % en la industria y la restauración.

"Gratamente sorprendido" se muestra Luque, sin embargo, con la evolución de su principal mercado exterior, Estados Unidos, donde "el consumo está aguantando mejor la subida de los precios", entre otros motivos porque este es menor por habitante y el poder adquisitivo puede ser más alto. El responsable de Dcoop insiste en la necesidad de mantener esos mercados aunque desciendan las ventas y "hacer crecer los volúmenes" en cuanto se pueda.

Para eso hace falta trabajar con las administraciones a todos los niveles en mejorar la gestión del agua, un asunto "absolutamente prioritario que habría que sacar del debate político y hacerlo pacto de Estado", mientras los productores se esfuerzan en hacer un uso del recurso "lo más eficiente posible".

"Con agua no tendríamos paro"

"En el sur de España, con agua no tendríamos paro. El empleo sería mucho más digno y tendríamos más jóvenes y mujeres incorporándose a nuestra actividad porque habría explotaciones mucho más estables y sólidas, sin tener la preocupación de estar esperando si llueve o no", insiste.

A los jóvenes que quieren apostar por la agricultura, Luque resalta que el mundo cooperativo los necesita y les pide que "se enamoren de su profesión, magnífica para poder producir alimentos sanos y de calidad con los que alimentar a la población".

Al nuevo Gobierno le solicita que en el futuro se controlen las calidades del aceite, tanto del nacional como del importado; y que siga apoyando al sector agroalimentario y al mundo cooperativo.

Unas cooperativas en las que lo más difícil de gestionar son las personas, según Luque, ya que -como en la sociedad- hay "muchos personalismos y localismos", pero poder unirlas para defender sus intereses y vender sus productos en muchos países no deja de ser para él "una gran satisfacción y un orgullo".

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