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El primer trabajo de Warren Buffett: una máquina de pinball en una barbería

  • Su padre era un inversor arruinado por el 'crack' del 29
  • Con 13 años repartía periódicos en bicicleta en Washington
  • Hoy cuenta con una fortuna de más de 100.000 millones de dólares
Madrid

Warren Buffett es hoy una de las personas más ricas del mundo, con una fortuna de más de 100.000 millones de dólares. A sus 91 años sigue siendo el CEO de su vehículo de inversión, y sus consejos y advertencias siguen siendo tenidos en cuenta por todo el mundo.

Pero aunque hoy parezca muy lejano, Buffett no fue siempre un millonario. Sus primeros pasos en el mundo de la inversión, hasta convertirse en el 'Oráculo de Omaha', son ya legendarios. Descubre que Benjamin Graham, uno de los mejores inversores de la época, al que además admiraba profundamente, es profesor en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Y allí que se va. Se convierte en un alumno excelente, participativo, resuelto, y que logra las mejores notas.

Al acabar en la universidad, y tras varios intentos infructuosos, acaba logrando trabajar para el propio Graham. Sin embargo, la experiencia es un poco frustrante, porque era tremendamente estricto a la hora de invertir, por lo que Buffett no puede desarrollar todo su potencial. Pero en 1956 Graham cierra su compañía y se retira del mundo de la inversión. Buffett tiene 26 años y decide lanzar su primera sociedad de inversión. Nace con un capital inicial de 105.000 dólares, que éxito tras éxito convierte en su multimillonaria fortuna actual.

Con tan solo 13 años repartía periódicos en bicicleta en Washington

Pero antes de esa etapa hubo mucho más. Warren Buffett es hijo de un corredor de bolsa, arruinado en la crisis del 29. Desde muy pequeño estuvo interesado en el mundo de la inversión. Con 10 años leía los libros de su padre, y con 11 compra sus primeras seis acciones, que le reportan un beneficio de 12 dólares. Una operación que en realidad fue negativa, porque en unas semanas el precio de dichas participaciones se disparó y pudo haber ganado casi 200 dólares.

Poco después, sin embargo, su padre decide abandonar el mundo de los mercados, y da el salto a la política, de la mano del Partido Republicano. Es elegido congresista, así que la familia se tiene que ir a vivir a Washington. Y allí es donde Warren, con tan solo 13 años, logra su primer "trabajillo": repartidor de periódicos del Washington Post.

En una tarea tan sencilla como esa ya muestra visión comercial y su capacidad analítica. Por ejemplo, era el primer repartidor en llegar, así podía hacerse con las mejores rutas, que se traducían en mejores propinas. Con este empleo y con una inversión en una granja logró sus primeros ahorros, que se llevó de vuelta a Omaha, a donde regresó para terminar la escuela.

Una máquina de pinball en una barbería

Y ahí es donde logra una buena cantidad de dinero, con una de sus primeras ideas de negocio: poner una máquina de pinball en una barbería. En 1946, con tan solo 16 años Buffett compra la máquina, por tan solo 25 dólares. Se alía en esta inversión con su amigo Don Danley, cuya misión era arreglar y poner a punto la máquina. Y, mientras tanto, Warren negocia el trato con el barbero, Frank Erico.

Según contó Buffett a su biógrafa, su propuesta a Erico fue algo así: "Representamos a Wilson's Coin-Operated Machine Company, y tenemos una propuesta del Sr. Wilson. Es sin riesgo para usted. Pongamos esta máquina de monedas en la parte de atrás de la tienda, Sr. Erico, y sus clientes podrán jugar mientras esperan. Nos repartiremos el dinero que generen".

La denominada empresa del Sr. Wilson no existía, pero eso no importaba: A Erico le encantó la idea. Los jóvenes socios instalaron la máquina en la barbería y fue un éxito desde el primer día. La primera noche, Buffett y Danley recaudaron cuatro dólares. Al cabo de una semana, tenían 25 dólares, suficientes para comprar otro pinball.

Warren Buffett y Bill Gates, durante un partido de baloncesto en 2008.

Muy pronto, Buffett contaba con 6 máquinas de pinball más. Ganaba más de 50 dólares a la semana. Le iba tan bien que llegó a dudar si le merecía la pena ir a la universidad. Pero la presión de su padre decanta la balanza, y decide seguir estudiando, por lo que un año después de ponerlo en marcha, acaba vendiendo el negocio por 1.000 dólares.

"Fue el mejor negocio en el que estuve. Llegué a la cima muy pronto en mi carrera empresarial", le contó el propio Buffett a Bill Gates, en una tienda de gominolas de Omaha, recordando esta historia en 2018. Así se lo explicó: "Compré una máquina por 25 dólares en 1946 y construí con ella un pequeño imperio".

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Comentarios 1

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Diego
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ya sabéis poner un pinball como negocio, hoy en día he visto cerrar negocios con pastelería, heladería cafetería todo junto y es que la gente está ahogada en deuda e impuestos y después de eso no queda para tomar nada, y no empecéis que si las terrazas están llenas, que son siempre los mismos, hasta en la gran via de madrid hay locales para alquilar, y es una de las calles más importantes de España

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#1