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La adivinanza de Warren Buffett para saber qué es verdad o mentira en el mundo de las inversiones

  • Buffett ha citado en varias ocasiones a Abraham Lincoln en sus cartas a accionistas, en varias de ellas usando citas del antiguo líder de Estados Unidos

Warren Buffett se ha ganado por méritos propios ser un referente en el mundo de la inversión. Su temperamento calmado y su apuesta analítica a largo plazo le han hecho un faro para muchos inversores.

Y aunque parecía que en los últimos años los dueños de gigantes tecnológicos le habían podido pasar por la derecha, en 2021 Buffett volvió a recuperarse, entrando como sexto miembro del llamado 'Club de los 100.000 millones'.

A sus 90 años, su patrimonio neto ha superado por fin los 100.000 millones de dólares. La riqueza del presidente de Berkshire Hathaway tocó este miércoles los 100.400 millones de dólares, según el índice de multimillonarios de Bloomberg. Eso convierte a Buffett en el sexto miembro del club de los 100.000, un grupo que incluye a Jeff Bezos, Elon Musk y su amigo Bill Gates.

Pero tras su figura, que puede parecer bastante rígida o seria, se esconde también la de un hombre al que le gusta de vez en cuando jugar con acertijos y las adivinanzas.

En su carta a los inversores de Berkshire Hathaway de 2019 Buffet incluyó una adivinanza de Abraham Lincoln, que decía así:

"Abraham Lincoln planteó una vez la siguiente pregunta: 'Si consideras que la cola de un perro es una pata, ¿cuántas patas tiene?' y luego respondió a su propia pregunta: 'Cuatro, porque denominar a una cola como una pata no la convierte en una"

Luego añadía con cierta sorna: "Abe se habría sentido solo en Wall Street".

El acertijo de Lincoln significa la diferencia entre la ilusión y los hechos, o lo que engañan las apariencias. En otras palabras, se pueden conseguir muchas cosas cambiando la definición de algo, pero cambiar las definiciones no cambiará la realidad. Una buena metáfora para saber diferenciar cuándo una inversión o casi cualquier cosa puede en realidad llevarnos a engaño o no.

"A los directivos e inversores les conviene recordar que Abe tiene razón aunque un auditor esté dispuesto a certificar que la cola es una pata", recalcaba.

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