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El origen de la Super Bowl: el negocio detrás del gran deporte de EEUU

  • La primera edición se celebró en 1967, impulsada por Lamar Hunt
  • Cada 30 segundos de anuncio en TV cuestan más de 5 millones
  • El trofeo para el campeón fue diseñado por la joverúa Tiffany
Madrid

El próximo domingo, 13 de febrero, de madrugada ya en España, se celebra la Superbowl, la gran final del fútbol americano, el gran evento deportivo del año en Estados Unidos, el partido capaz de paralizar el país como ningún otro. Desde Europa, y sobre todo desde aquí, puede costar comprender la magnitud de este acontecimiento, protagonizado por un deporte que es el rey entre los estadounidenses, que incluso es parte de la identidad de sus ciudadanos, pero que aquí tiene un seguimiento muy marginal.

Todas las cifras que rodean a este evento son apabullantes. Por ejemplo en esta edición, la XVI, las entradas se han convertido en las más caras de la historia. Las más baratas superan los 5.000 dólares en reventa, en los confines del estadio, según cálculos de StubHub, mientras que el precio medio es de más de 9.000 dólares. Pero las mejores localidades, muchas aún disponibles, puede superar los 25.000 dólares. Y todo esto sin contar el aparcamiento, que va a parte, y no son pocos dólares.

Y se venderán todas, como cada año. Solo en la edición original y en la del año pasado, marcado por las restricciones por la Covid, no se llenó el estadio.

Una edición de récord

En el récord de esta edición influyen muchas cosas, como el hecho de que la final se dispute en Los Ángeles, la capital mundial del entretenimiento, donde todo es mucho más caro. Y hacía más de 40 años que no se celebraba allí la gran final. Además, es la sede de los Rams, uno de los equipos finalistas, lo que permite a la mitad de los asistentes ahorrarse el transporte. También hay que tener en cuenta que el otro equipo, los Cincinnati Bengals, nunca han ganado el trofeo, por lo que sus aficionados muestran mucho mayor entusiasmo ante una oportunidad así.

Y esto es solo una parte. La audiencia de televisión será millonaria. Más de 100 millones de espectadores en Estados Unidos van a seguir el partido. Súmale otros 50, 60 o 70 millones más en los otros 200 países en los que se emite. En este sentido, merece la pena destacar que la NFL, la organización detrás de la competición, vendió en 2021 sus derechos de televisión por más de 110.000 millones de dólares para los próximos 11 años. Unas cifras que, por ejemplo, triplican las conseguidas por la Premier League, la competición de fútbol que mejores resultados cosecha en este aspecto.

Para mantener estas audiencias en todo momento, cuidan todos los detalles. Y así nació uno de los aspectos más famosos del evento: los espectáculos del descanso. En las primeras ediciones, en el entretiempo, bandas musicales universitarias amenizaban esos minutos. Pero pronto empezaron a incluir a artistas consagrados. Ahora, para los cantantes, participar en el espectáculo del descanso de la Super Bowl supone un gran reconocimiento. Por ese escenario han pasado grandes estrellas como Sting, los Rolling, Paul McCartney, Beyonce, Shakira, Janet Jackson en una polémica intervención, Lady Gaga, Enrique Iglesias... Este año el gran protagonista será el rapero Eminem.

Pero estas audiencias millonarias suman un valor económico adicional: la publicidad. Los anuncios que se emiten antes, durante y después del partido son los más caros. El año pasado, cada 30 segundos tenían un coste para las marcas de más de 5 millones de dólares. Los dos más largos, uno de Alexa y otro de Google, que duraron 90 segundos, costaron casi 17 millones cada uno. En conjunto, sumaron casi 680 millones de dólares. Y este año serán más caros, porque el precio no ha dejado de subir cada edición, salvo durante la crisis de 2008.

Si a esto le sumamos las apuestas, tanto las que se realizan online, las presenciales o las más informales, que son la otra gran pata del evento a nivel de ingresos, podemos hablar de un partido que mueve más de 5.000 millones de dólares.

Y esto es solo lo que pasa en el campo. Para un evento tan importante, conocido como el Super Sunday y considerado una especie de día festivo oficioso, la gente se junta con su familia o con sus amigos para verlo, y compra comida, bebida... el gasto total puede alcanzar los 14.000 millones. Es, de hecho, el día con mayor consumo por parte de los estadounidenses, solo superado por el día de Acción de Gracias.

El origen de la Super Bowl

Es un negocio, sin duda, millonario. ¿Pero de dónde surgió? ¿Cómo nació este fenómeno?

Tenemos que remontarnos al año 1966. La NFL, la principal competición de fútbol americano, había nacido en 1920, y tuvo que competir con otras ligas por la supremacía. Durante años fue un deporte secundario, tapado por el éxito del baseball, el deporte rey tradicionalmente en todo Estados Unidos.

Pero poco a poco el fútbol americano fue ganando popularidad, a tener más seguidores, y surgieron nuevas competiciones. Una de ellas es la AFL, fundada en 1960 por Lamar Hunt, propietario de los Kansas City Chiefs, cansado de que la NFL vetara su entrada en su competición recurrentemente.

La rivalidad entre ambos campeonatos provocó que en junio de aquel 1966 ambos torneos llegaran a un acuerdo para que sus ganadores se enfrentaran entre ellos, para dirimir quién era el verdadero campeón mundial. Tan pretencioso como acertado.

Los Green Bay Packers fueron los vencedores de la primera edición

Aquel primer partido se disputó el 15 de enero de 1967, curiosamente también en Los Ángeles, entre los Chiefs y los Green Bay Packers, que acabaron ganando. Hunt fue también el encargado de bautizar el encuentro como la Super Bowl, para diferenciarlo de los distintos bowls que se celebraban, que son partidos que enfrentan a dos equipos de fútbol americano por un trofeo. Cuenta la leyenda que se basó en una pelota rebotadora de su hijo, que se llamaba Super Ball.

Históricamente, el partido se celebraba el último fin de semana de enero, aunque desde 2004 se tomó la decisión de moverlo a febrero. El frío propio de estas fechas ha provocado que la mayoría de partidos se hayan jugado en estados del sur, con Miami como principal sede. Aunque con la aparición de los estadios cubiertos esto está empezando a corregirse.

Con el evento ya consolidado, en 1970 se produjo la absorción de la AFL por parte de la NFL, que pasaban a ser dos conferencias diferentes de un mismo torneo, y que es el formato que se ha mantenido hasta nuestros días. Además, el trofeo que se entregaba a los campeones recibió un nuevo nombre, el Vince Lombardi, en homenaje a un entrenador que había fallecido ese mismo año. Hasta entonces se le conocía, simplemente, como el Campeonato del Mundo.

El trofeo fue diseñado por la joyería Tiffany, es de plata de ley, pesa más de 3 kilos, y tiene un valor de unos 25.000 dólares. Se fabrica de forma artesanal, y se tarda más de 4 meses construirlo. Y a diferencia de otros tropeos, se entrega en propiedad al equipo ganador.

Uno de los anillos entregados a los ganadores de la SUper Bowl.

Además, cada jugador del equipo ganador recibe un anillo de campeón, una americanada que se empezó a entregarse a los ganadores de las Series Mundiales de baseball en los años 20, y que después fue adoptado por la mayoría de campeonatos estaduonidenses. Suelen estár hechos de oro blanco y diamantes, y cuestan unos 5.000 dólares. Muchos son los deportistas que, con sus finanzas mal gestionadas, se han visto obligados a malvender sus piezas para sobrevivir. La mayoría han sido diseñados y fabricados por una joyería de Minnesotta que hoy es propiedad de Platinum Equity, aunque también ha habido ediciones de Tiffany o de Balfour.

No es lo único que reciben los jugadores campeones. También se llevan un premio por cabeza de más de 120.000 dólares, independiente de su salario millonario. Es una muestra más de la evolución y el éxito del torneo, ya que en la primera edición el premio de todo el equipo ganador no alcanzó los 15.000 dólares.

La Super Bowl es una gurú de los mercados financieros

Una curiosidad económica. Históricamente, la Super Bowl ha permitido adivinar el rumbo de los índices bursátiles, con un acierto del 80%. Y el funcionamiento de esta bola de cristal es sencillo. Si gana el equipo que representa a la Conferencia Nacional, en este caso los Rams, el Dow Jones subirá este año. Si, por contra, vence el equipo de la Conferencia Americana, esta edición los Bengals, las bolsas se teñirán de rojo.

No es la única relación entre la Super Bowl y los mercados bursátiles. Otra clave incluye el número de tantos marcados. Durante los últimos 53 años, la puntuación final media de cada Super Bowl ha sido de 46 puntos. Cuando los equipos de la final anotan al menos dicha cifra, el mercado de valores suele subir un 15,8%; pero si no se alcanza la meta, el rendimiento es de solo el 7,3%, según datos calculados por S&P durante los últimos 28 años.

El deporte rey estadounidense ya no es solo un entretenimiento, se ha convertido en un auténtico fenómeno económico.

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Comentarios 1

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Sponge Bob
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Muy buen podcast y genial información.

Gracias por seguir compartiendo contenido de valor.

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#1