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Las crisis de la energía y la logística golpean al aceite de oliva: obligado a subir los precios

  • Las empresas del sector necesitan compensar los incrementos de los costes
  • Insisten en que trabajan con márgenes de beneficio muy pequeños
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Llevamos semanas hablando de la crisis logística mundial, de los precios de la luz, de los problemas con los fertilizantes, con los envases... Suena todo como abstracto, lejano, pero poco a poco vamos a ver cómo estas crisis se trasladan a la vida real.

Uno de de los productos en los que se va a notar pronto es en el aceite de oliva. Desde el grupo alimentario Dcoop, que es el mayor productor mundial, lo dejan claro: tienen que subir los precios para compensar el incremento de los costes de producción y logísticos.

El grupo recuerda que el sector trabaja con márgenes muy pequeños, y si los costes de la energía, de los fertilizantes o los envases suben, pues al final están obligados a trasladar esos incrementos al consumidor.

Un ejemplo es lo que ha pasado con la aceituna de mesa. Tras años sufriendo los aranceles con Estados Unidos, con su suspensión recibían un soplo de aire fresco. Pero ahora el incremento de los costes por enviar un contenedor encarece el producto hasta un 30%.

Y esto es solo un ejemplo. Los precios de la energía para los agricultores se han encarecido un 300% en el último trimestre. Los fertilizantes, un 100%. También han subido el gasóleo, los plásticos, el agua o el pienso para el ganado. Repercute en todos los puntos de la cadena de producción. "Colocar un camión de 2.500 kilos de abono a pie de finca costaba 4.000 euros la campaña pasada, y ahora el doble", explican desde COAG, en un comunicado recogido por EFE. Hay cerealistas que, con estos precios, han renunciado al preabonado en la sementera.

Pero volviendo al aceite, en el caso del regadío en el olivar, el incremento en la factura energética ha elevado los precios hasta en 4.000 euros en un año. Sumando y sumando, a las empresas no les queda más remedio, dicen, que subir precios.

Incertidumbre a largo plazo

¿Qué va a pasar en el futuro? El problema de suministros y transporte, derivado de la reactivación económica tras la crisis sanitaria, creen que se va a extender a lo largo de 2022. Y el sector, con esas dudas sobre cuánto durará esta situación, no ve fácil repercutir el incremento de costes a los clientes durante tanto tiempo, por temor a que termine afectando al consumo.

Dcoop facturó más de 900 millones en 2020, un 10% menos que el año antes, en un contexto de precios bajos. Para este curso creen que volverán a superar los 1.000 millones de facturación.

Y defiende que es necesario apostar, mayoritariamente, por la mecanización y por transformar los olivares en intensivo. Y, por otro lado, dar más valor añadido a la producción, apostando por lo ecológico o la biodiversidad, para una mayor diferenciación.

Por último, dejan una advertencia final, muy pertinente estos días. La política europea de lucha contra el cambio climático plantea un dilema: que los consumidores paguen más mientras que, en otros países, donde no existe la sostenibilidad, se sigue vendiendo a menor precio.

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