Opinión

Fusiones inmobiliarias: que comience el baile

Los acontecimientos geopolíticos en el conflicto de Ucrania están generando un aumento del precio de los productos energéticos y de otras materias primas clave para el funcionamiento de las economías mientras que la retirada de estímulos monetarios de la Fed y el BCE junto a la esperada subida de tipos de interés está animando a los inversores a posicionarse en la renta fija, marcando el ritmo de evolución de la renta variable con el consecuente impacto a la baja en los índices bursátiles por la recogida de beneficios y la reestructuración de las carteras de los inversores. Por tanto, nos encontramos en un buen momento, donde los títulos de algunas compañías con potencial de crecimiento están muy baratos, en especial para un inversor que piense comprar acciones de una empresa, como parte de su estrategia de posicionamiento a largo plazo.

Este es el caso de la OPA de FCC sobre Metrovacesa impulsada por Carlos Slim que aprovecha el momentum de un sector inmobiliario que comienza a fortalecerse y consolidarse en los países más avanzados ya que los activos del ladrillo son un buen refugio para protegerse de la elevada inflación estructural que se está instalando en nuestras economías. Ya hace años que Slim ha mostrado su interés por el negocio inmobiliario en el que ahora desea posicionarse de forma más sólida con el control de casi el 30% del capital de Metrovacesa mediante una OPA voluntaria que ha lanzado por hasta el 24% de la compañía con una prima del 20% fijando el precio de compra en 7,8 euros y, como es lógico, ha conllevado el repunte de los títulos en bolsa.

Hay que tener en cuenta que Metrovacesa, según la mayoría de analistas, se encontraba cotizando muy por debajo del valor neto de sus activos, a pesar de presentar importantes beneficios en el último ejercicio, lo cual es un caramelo para quien está buscando invertir en el sector.

Entre las razones estratégicas que hay tras este movimiento destacan la necesidad de acumular uno de los activos estratégicos del modelo de negocio promotor, el suelo, un activo muy escaso sin el que no se puede mantener la actividad. Por ello, la necesidad de cualquier empresa promotora de disponer de suelo es una de las razones más poderosas para esta operación si quiere continuar el negocio en los próximos años. De hecho, hace menos de 6 meses, Metrovacesa ya anunció que buscaba inversores para impulsar algunos de sus proyectos en suelo terciario para construir oficinas y hoteles, siendo la compañía que mayor cantidad de suelo para promoción, atesora de toda España.

Por otra parte, con esta operación, Slim sigue reforzando posiciones en el mercado español y es posible que busque centrarse en el negocio del alquiler (build to rent), por el que cada vez más apuestan los REITs, ya que permite generar rentas recurrentes y estables en momentos de gran incertidumbre como los que vivimos y viviremos en los próximos tiempos. También es probable que se busque fortalecer el negocio de infraestructuras a la vista de las importantes inversiones que se avecinan gracias a los fondos europeos para la recuperación.

Desde el punto de vista del sector, además del efecto dominó que conlleva la operación sobre el resto de compañías inmobiliarias, se están dando los primeros pasos en el proceso de concentración que muchos llevan pidiendo a gritos desde hace tiempo y es posible que FCC haya inaugurado un baile de fusiones en el que Metrovacesa haya sido la primera en salir a la pista y a la que seguirán otras compañías animadas por la música de la orquesta económica dirigida por el DJ de la inflación. Sin embargo, aunque todo apunta a que esta operación saldrá adelante, no debemos olvidar que toda OPA se encuentra con alguna piedra en el camino que puede dificultar su éxito.

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