Opinión

El peligro de ligar los precios a los salarios

Un alza salarial perjudicaría al mercado laboral

En la semana concluida el Instituto Nacional de Estadística, INE, ha publicado el dato de definitivo del Índice de Precios al Consumo, IPC, del primer mes de este año. El dato no puede ser más preocupante y proporciona un mensaje nítido: tenemos un problema serio con la inflación. En enero la subida interanual de este indicador alcanzó un incremento del 6,10%.

Un análisis más pormenorizado por partidas ofrece una situación muy preocupante para las familias y ciudadanos que dependen de su salario o su pensión. Esta preocupación estriba en el análisis de algunos productos, muy importantes para estas rentas especialmente las más bajas, así la subida de un producto como el aceite de oliva es de más de un 30,0%, otro producto como la pasta eleva su precio un 20%. Si miramos más allá de la cesta del mercado nos encontramos que la electricidad, gas y carburantes alcanzan precios en máximos históricos o rozando los mismos.

Es evidente que estas alzas detraen considerablemente el poder adquisitivo de los salarios. En un primer momento la petición de los sindicatos de elevar los salarios un 4% contaría con las simpatías de todos, sin embargo su aceptación es precipitada y puede, casi con seguridad, tener un efecto indeseado en el mercado laboral. Un mercado laboral con unas tasas de paro inaceptables, para una economía como la española que se ceba en jóvenes, mujeres y parados de larga duración.

La elevación de los salarios llevaría con seguridad a lo que los economistas denominamos "segundas vueltas", un concepto fácil de entender. Una subida de los salarios provocaría un nuevo encarecimiento del precio de los productos, pues sería repercutido al precio de sus bienes y servicios. Entraríamos en un "círculo vicioso" cuyo final suele conducir a una contracción económica, por tanto mayor dificultad para encontrar trabajo, o lo que es peor, perder puestos de trabajo y aumentar la precariedad de los empleados.

El alza salarial del 4% que piden los sindicatos sería desastrosa para el mercado laboral

En España la productividad de la mano de obra se ha deteriorado un 6,6% desde el inicio de la crisis, según INE. Esta caída de la productividad es debido al gran peso que en nuestra economía tienen sectores de bajísimo valor añadido como son: hostelería, construcción y empleos públicos. Un alza de los salarios en estos sectores tendría consecuencias para la sociedad, en primer lugar deterioraría a aquellos que trabajan en esas ramas de actividad, las de menor valor añadido. La subida a los funcionarios públicos incrementaría las presiones sobre el déficit pública, abultadísimo, donde además desde Bruselas parecen querer recuperar el grado de ortodoxia de las cuenta públicas, abandonada a raíz de la pandemia. La situación es aún más preocupante si el Banco Central Europeo, BCE, comienza a normalizar su política monetaria -compras de deuda pública- lo que encarecería el coste de financiación para nuestro país.

La imposición gubernamental sobre el Salario Mínimo Interprofesional, SMI, elevado hasta prácticamente 1.000 euros tendrá consecuencias negativas. Hay una subida de cotizaciones a cargo de los empleadores a la Seguridad Social. En este febrero finalizan las medidas adoptadas sobre los Ertes, no hay noticias sobre este tema. Recordemos que a finales del ejercicio anterior, 2021, habían desaparecido 77.831 empresa, datos ofrecidos por la Seguridad Social, SS, la mayor parte de ellas tienen un tamaño pequeño o ínfimo. Añadamos que la SS continúa proporcionando ayudas a 108.000 autónomos por cese de actividad, cifra que como señala ATA podría ser aún mayor por la dificultad para el acceso a las mismas.

Nuestra baja productividad se debe al peso en el PIB de sectores con poco valor añadido

Los datos y características de los que proporcionan y crean puestos de trabajos no son buenas. Nuestra coyuntura empresarial no es la óptima pero es la que es: empresas atomizadas y muchas de ellas familiares, autónomos con grandes dificultades y sin posibilidades de crear empleos, caída de la productividad de la mano de obra, alta economía sumergida todo ello frena la recuperación del mercado laboral.

Como economista me encantaría decir que debería haber una subida de salarios que compensase de la inflación por la pérdida de poder adquisitivo, sin embargo esta en una visión miope y que responde a dar una solución apresurada. Una visión sosegada lleva a desechar, por desgracia, la idea que plantean los sindicatos mayoritarios. Los efectos sobre nuestro famélico mercado laboral serían desastrosos. La elevación de salarios deben ir siempre unida a la productividad, habrá sectores que si pueden acometer estas subidas; en España por desgracia hay una buena parte de estructura productiva donde no se pueden llevar a cabo por su baja o nula existencia.

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Comentarios 3

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Esto lo resuelve desde Moncloa el ser más Execrable de la política española desde Godoy (Paco Vázquez dixit) sacando a España del Euro mediante decreto un viernes por la noche después del cierre de mercados, es decir, Sanchinflas.

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#1
Nicaso
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D. Miguel Angel, teniendo usted razón contémosle estas cosas a un ciudadano que escasamente gana para terminar malamente el mes. No digo nada de los ahorradores que cada día ven más devaluados sus ahorros. No se puede pedir que tiren del carro las partes más débiles.

La crecida de precios últimamente me parece escandalosa, no hay títere que no suba precios, desde el pan al seguro de casa pasando por el pescado y la carne. Añadamos a esto la no correción de tarifas del IRPF que nos castiga con el marginal lo que deja las subidas en una miseria. En fin, estamos generando un país misero en el que la mano del Estado tiende a suplir mediante ayudas el que no caigamos en la más absoluta pobreza. Todo ello, por supuesto, a cuenta de una clase media que irá desapareciendo a pasos agigantaos.

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#2
Usuario validado en elEconomista.es
sebasjuan
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El discurso de que el aumento de los salarios genera desempleo carece de todo fundamento en los estudios económicos con datos empíricos (Card & Krueger 1994). Forma parte de una vieja excusa que busca que el asalariado asuma el costo de la inflación sin que la empresa ayude a amortiguar la pérdida de poder adquisitivo. Otros estudios han demostrado que un aumento salarial del 10% puede traer como consecuencia una inflación no mayor al 0.25-1.1% (Frontier Economics, 2020).

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#3