Opinión

China: menor crecimiento y más apoyo político

Nuestra previsión de crecimiento del PIB en China para 2022 es del 4,5% -con posibilidad al alza- frente a 7,7% en 2021.

De hecho, esperamos que el ajuste fiscal que ha caracterizado gran parte de 2021 se revierta en 2022. El apoyo fiscal puede centrarse en infraestructuras -energías renovables (solar, eólica y redes inteligentes), instalaciones de carga de vehículos eléctricos y redes de telecomunicaciones 5G- y puede desempeñar un importante papel en su crecimiento.

Además, el Banco Central de China ha reducido el coeficiente de reservas requerido a los bancos comerciales y esperamos un recorte adicional a principios de 2022. A ello se añade una nueva facilidad para alentar a los bancos a proporcionar financiación a proyectos "verdes", con interés 1,75%, menor que en cualquier otra línea de préstamo, que puede proporcionar más de un billón de yuanes para proyectos verdes, casi 1% del PIB chino de 2021. Además, es probable que su banco central recurra a servicios de préstamos para PYMES y sectores rurales.

Por su parte, la recuperación del consumo probablemente continúe gradualmente, aunque limitada por la política "cero Covid", que se espera permanezca la mayor parte del año. Pero las exportaciones, que en 2021 se han mostrado extremadamente fuertes, pueden seguir robustas, aunque normalizándose hacia niveles pre-Covid.

La nueva variante Ómicron del coronavirus crea incertidumbre global a corto plazo, pero esperamos que la producción en la mayor parte del mundo se recupere gradualmente y las cadenas de suministro se normalicen. Ahora bien, la aceleración de la vacunación en el sudeste asiático puede conducir a fuerte recuperación de la fabricación y disminución de pedidos desviados a China y el repunte del gasto en las economías desarrolladas pasar gradualmente de bienes a servicios, con menores importaciones, incluyendo de China.

En cuanto al sector inmobiliario chino, es probable que continúe desacelerándose. Las medidas regulatorias han limitado el apalancamiento de los promotores, causando estrés en empresas altamente endeudadas, con impagos, lo que ha generado aumento de la rentabilidad a vencimiento del crédito en dólares o euros, cerrando canales de financiación extranjera. Además ha afectado al sentimiento, con fuerte disminución de la compra de viviendas, cuyos precios en ciudades de nivel inferior ha caído durante tres meses por primera vez desde 2015. Si bien no creemos que vaya a causar una crisis bancaria absoluta en China, en parte debido a una exposición gestionable de los bancos chinos, si la inversión inmobiliaria se contrae un solo dígito en 2022 desde el nivel de 2021, puede recortar en más de 2% el crecimiento de China.

La desaceleración de los precios de la vivienda también puede afectar al consumo por "efecto riqueza" negativo. En respuesta, las autoridades han aumentado las cuotas de préstamos hipotecarios de los bancos y permitido a algunos grandes promotores emitir bonos en el mercado interbancario local. Pero son sólo ajustes y la posibilidad de giro de las regulaciones es relativamente baja, dado el enfoque del gobierno en crecimiento de alta calidad y sostenibilidad a largo plazo.

Por su parte, los planes de descarbonización de China pueden causar interrupciones a corto plazo. Hay que tener en cuenta que China ha recortado de forma drástica sus emisiones de CO2 y en 2021 ha llegado a tener problemas de suministros por paradas de producción.

En cuanto a inflación, los precios de producción pueden haber alcanzado máximo y comenzar a disminuir, mientras la inflación al consumo aumentar moderadamente hasta 2,5% en 2022, frente a 1% en 2021. Precisamente esta perspectiva de inflación relativamente benigna proporciona margen de flexibilización monetaria.

De hecho las autoridades chinas han dado fuertes indicios de intención de devolver la estabilidad a la economía en 2022, año de gran importancia política, cuando se espera que el presidente Xi sea reelegido como jefe del Partido Comunista en el 20º Congreso Nacional a finales de año. En cualquier caso, estimamos que China se encuentra en régimen regulatorio más estricto, dirigido a la "prosperidad común". Sus autoridades han destacado en la Conferencia Central de Trabajo Económico anual que es objetivo a largo plazo que solo puede lograrse de manera gradual y constante, lo que indica nuevas regulaciones. De todas formas vemos menos posibilidades de medidas severas adicionales en 2022.

Por otra parte, las tensiones entre EEUU y China probablemente continúen. La reunión virtual entre los presidentes Biden y Xi Jinping y reanudación de conversaciones de alto nivel en múltiples frentes sugiere mejora marginal, especialmente en asuntos prácticos como comercio y políticas climáticas. No obstante, las tensiones en torno a Taiwán han aumentado significativamente. Aunque la probabilidad de conflicto militar es baja, el riesgo de error de cálculo ha aumentado.

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