Opinión

Populares o el síndrome del harakiri

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Dïaz Ayuso

¡Cuerpo a tierra que vienen los nuestros! Esta frase que se atribuye a Pio Cabanillas define hoy, más de 30 años después, la situación de guerra fratricida que la actual dirección de Génova ha desencadenado en el Partido Popular. Una operación suicida en unos momentos en que, por vez primera en la era Casado, tienen mayoría en los sondeos con posibilidades de gobernar en coalición con Vox, consecuencia de los desastres del sanchismo gobernante y de la extinción de Ciudadanos y no de una estrategia política de oposición o del carisma y las virtudes de un líder al que todavía muchos entre los poderes económicos, en Europa y en el electorado, no terminan de ver como presidenciable, aunque empezaba a aparentarlo.

Asesorado e impulsado por el llamado Clan de Murcia Pablo Casado está abanderando o consintiendo una campaña de acoso y derribo de su principal baluarte electoral, Isabel Díaz Ayuso, que a ojos del electorado y de la opinión pública sólo refleja una debilidad y una inseguridad que merman su imagen y las expectativas suyas y de su partido. El último Electopanel, del pasado fin de semana muestra ya una pérdida de apoyos del Partido Popular que se quedaría en el 27,2 por ciento de los votos y 115 escaños en la Cámara de Diputados, casi dos puntos y dos escaños menos en sólo una semana. Si no son capaces de estar unidos entre ellos, ¿cómo van a pretender liderar España y la necesaria unidad del centroderecha?

El aparato de Génova, con el presidente y el secretario general al frente deberían tener muy presente que las elecciones no se ganan conspirando en los despachos sino en las urnas y Ayuso es un caballo ganador. Hasta la victoria de Ayuso en Madrid, el PP se había hundido en Cataluña y el País Vasco y Casado había perdido dos generales y apenas despuntaba en las encuestas.

Además, la presidenta madrileña ha encontrado un valioso valedor en su homólogo gallego, Alberto Núñez Feijóo. "Mantiene una sintonía periódica con ella", afirman voces autorizadas del PP, quienes recuerdan también que cuatro de los cinco presidentes autonómicos del partido, los dos citados más el andaluz Juan Manuel Moreno y el castellano-leonés Alfonso Fernández Mañueco han convenido que no debería haber una cuarta oportunidad para Casado.

Y ese es otra de las claves que alientan esta guerra absurda contra una Ayuso, que ha reiterado por activa y por pasiva su lealtad al presidente nacional. En la dirección de Génova tienen pánico al desembarco de Feijóo en Madrid. "Por eso quieren romper el eje Galicia-Madrid-Andalucía-Castilla y León", explican dirigentes y ex altos cargos del partido. "Necesita controlar el congreso nacional de 2022 y no quiere que los partidarios de Ayuso sean mayoritarios en Madrid ni en las candidaturas de las municipales y autonómicas de 2023.

Las maniobras de Génova para aplazar el congreso regional de Madrid y la operación para enfrentar al alcalde y portavoz nacional Martínez Almeida con Isabel Díaz Ayuso, o para impulsar la tercera vía de Ana Camins, después de que el propio Pablo Casado hubiera apoyado la candidatura de la Presidenta, son todo lo contrario a esa "sensatez e inteligencia" que reclama Fernández Mañueco, y sólo están sirviendo para que dar alas a Sánchez y ocultar los graves problemas del país y la falta de soluciones del Gobierno como el descontrol de los precios energéticos, el sainete de la reforma laboral, la inflación desbocada, la ausencia de política exterior, el desprestigio internacional, las subidas fiscales, o unos Presupuestos del Estado imposibles de cumplir, con previsiones irrealizables en crecimiento, déficit y deuda, además de con cesiones políticas y económicas a independentistas y a los enemigos de España que forman parte de la Frankestein.

"Nunca imaginé que la derecha fuera a autodestruirse incluso más allá de la política. Me refiero a la autodestrucción en términos de credibilidad y de prestigio". Con estas palabras explicaba el periodista y profesor universitario Rodrigo Salazar Zimmermann, el triunfo del izquierdista Pedro Castillo en las recientes elecciones en Perú. Pues aquí, en España, parece que le están saliendo alumnos aventajados en eso de autodestruirse.

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Comentarios 2

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Jorge
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A Ayuso se le está poniendo cara de Cayetana AT. A Casado, de Mariano “esa persona a la que ud se refiere” Rajoy, y a Sánchez, de Zapatero. De Feijoo, Fdez Mañueco o de Moreno, mejor no hablar. Puro reflejo de la sociedad: Vivimos en el país de la mediocridad.

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Carmen
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Ayuso caballo ganador? Es una indirecta o más bien una directa? Ningún líder ni supuesto líder desea tener a traidores en sus filas.

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