Opinión

La FP, palanca de generación de empleo

Es necesario hacer más atractivas las prácticas empresariales

Hace no muchos años, cuando nuestros hijos nos decían que no iban a ir a la Universidad era poco menos que un drama familiar… La salida "adecuada" era ser licenciados en lo que fuera, sin importar las aspiraciones de los estudiantes o incluso las necesidades del mercado laboral.

Afortunadamente, hoy las cosas han cambiado muchísimo. La Formación Profesional ha surgido como una palanca que da respuesta al mercado laboral dinámico que tenemos en la actualidad. Su transformación ha sido importante en muy pocos años, y su logro más significativo, bajo mi punto de vista, es su reinvención como herramienta de generación de empleo joven.

La llegada de los fondos europeos propiciará, junto con la nueva Ley Orgánica de Ordenación e Integración de la FP -aprobada por el Consejo de Ministros y en prefase de tramitación parlamentaria -, un buen empujón a este tipo de formación en la que, en el presente curso 21-22 hay matriculados algo más de un millón de jóvenes en España, según el Ministerio de Educación.

Es también cierto que, pese a la creciente demanda de talento con competencias digitales, el número de estudiantes que eligen grados universitarios o ciclos formativos asociados a las áreas STEAM decrece en Europa y España desde 2005, consolidando un gap de talento. Este gap de talento digital es especialmente relevante en la población femenina. En el caso de España apenas el 13% de mujeres cursan grados de informática y solo el 29% como máximo grados en ingenierías. En el caso de la Formación Profesional, la presencia de mujeres en las familias profesionales asociadas a disciplinas STEAM es incluso menor, del 11% en Informática y Comunicación.

Por tanto, dentro del espíritu de transformación de la Formación Profesional, existe una gran oportunidad para fomentar este tipo de estudios entre la población (con especial énfasis entre las mujeres). Necesitamos para ello una colaboración estrecha entre Administración, Secretarías de Educación de Comunidades Autónomas y empresa, de forma que hagamos atractivo el plan curricular de estudios con la combinación de prácticas empresariales que capacitarán a los alumnos para su entrada inmediata en el mundo laboral.

Nuestra experiencia en este sentido ha sido especialmente gratificante. Tenemos acuerdos de colaboración con más de 130 institutos de Formación Profesional en toda España. Trabajando conjuntamente con los institutos, acogemos a los alumnos mientras realizan sus prácticas curriculares y posteriormente la inmensa mayoría continúan con nosotros, ya en plantilla. En concreto, más de 400 estudiantes de FP han realizado prácticas con nosotros este año. Se integran en proyectos reales donde tienen la oportunidad de completar su formación desarrollando capacidades técnicas de última generación, y aprenden metodologías colaborativas de trabajo en equipo. En torno al 80% se han incorporado como empleados al finalizar las prácticas, con contratos indefinidos de calidad.

Esta combinación de prácticas durante el estudio es un win-win para todos. Para el centro, porque sus alumnos se motivan con la experiencia de estar, desde muy jóvenes, formando parte de una empresa y participando de proyectos puntera. Para los alumnos, porque reciben una combinación de formación teórica y práctica en una empresa real que les enriquece. Y para la empresa, porque podemos formar a los futuros profesionales desde que son estudiantes, así como enseñarles nuestra cultura desde dentro. Una vez finalizados sus estudios, se quedan los que realmente han disfrutado con la experiencia. Saben lo que les ofrece la compañía, han aprendido en ella. Empiezan su vida profesional como una continuidad de su vida como estudiantes y, la experiencia nos dice, que sus carreras son de éxito. ¿El secreto de ese éxito? Que ya saben a lo que se enfrentan, y si deciden continuar, es porque han aprendido y han disfrutado la experiencia.

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