Empresas y finanzas

El Gobierno aprobará el anteproyecto de ley de Formación Profesional la próxima semana

  • Las prácticas en empresas ocuparán entre el 25 y el 35% del periodo de formación
  • La ministra Pilar Alegría advierte de muchos sistemas educativos que prepara a los jóvenes para su pasado y no para su futuro
Pilar Alegría, ministra de Educación y Formación Profesional, durante su intervención en el Encuentro de Ametic/ Foto Rodri González, Ametic

Pilar Alegría, ministra de Educación y Formación Profesional, ha anunciado su intención de llevar al próximo Consejo de Ministros el anteproyecto de Ley de la Formación Profesional para su aprobación en Moncloa el próximo 7 de septiembre y, acto seguido, iniciar su correspondiente trámite parlamentario.

Según ha explicado en la ponencia de apertura de la segunda jornada del 35 Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones, organizado por Ametic, en el UIMP de Santander, la nueva regulación incidirá en el desarrollo de un modelo dual. Es decir, el nuevo modelo pretende "permitir a los estudiantes conocer y familiarizarse con el centro de trabajo desde el inicio de la formación, con prácticas que incluyan entre el 25 al 35% de tiempo y con una formación intensiva que alcanzará el 50% del tiempo de estancia en el empresa para este periodo de formación, siempre bajo una figura contractual". Se trata de una "nueva formación profesional de vanguardia, competitiva, íntimamente conectada con las empresas y al servicio de las empresas a lo largo de toda la vida profesional".

Al mismo tiempo, el Ejecutivo prevé abordar la acreditación de competencias profesionales para más de tres millones de personas durante los cuatro próximos años, novedad que afecta a cerca de la mitad de la población activa (46%) que actualmente carece de ello. "Hemos habilitado un sistema de acreditación de competencias mucho más ágil y flexible para poner en marcha una oferta única, modular, y flexible de Formación Profesional, dirigida a trabajadores como estudiantes, empleados y desempleados, con un apuesta hacia referido el modelo dual.

Cambiar la actual inercia

En su intervención, Alegría ha abogado por cambiar la actual inercia educativa para propiciar una "transformación radical de qué se aprende, cómo se aprende y, sobre todo, para qué se aprende". Así, ha advertido que "muchos sistemas educativos siguen preparando a las nuevas generaciones para un mundo que, poco a poco, está dejando de existir y no para el mundo que está emergiendo". De esa forma, la ministra ha parafraseado al director del informe Pisa, Andreas Schleicher, al señalar que hasta la fecha "estamos preparando a los jóvenes para su futuro y no para su pasado". En su opinión, la enseñanza ya no puede ser solo esa acumulación de datos. "Lo importante es ésa capacidad de aplicar los conocimientos y de afrontar los nuevos requerimientos". De hecho, ha añadido, "para una sociedad cada vez más cambiante y dinámica no valdrá tanto poder reproducir lo que hemos aprendido sino que, además de aprenderlo, hay que saber aplicarlo para solucionar problemas concretos".

La transformación del sistema educativo español cuenta con un presupuesto superior a los 7.000 millones de euros

El empeño transformador de la educación incluye tres acciones de largo alcance: un Plan Nacional de Competencias Digitales, el Plan Estratégico de Impulso a la Formación Profesional y la modernización y digitalización del sistema educativo, desde la etapa infantil, arrancando desde los cero a tres años. Estas iniciativas estratégicas cuentan con un presupuesto superior a los 7.000 millones de euros, para así "contribuir a la recuperación económica y social del país", una reforma educativa que aspira a "responder a la sociedad y a los tiempos que nos demanda, enfocada a las nuevas formas de aprender, sin exclusiones y que garantice la igualdad efectiva en el acceso".

Alegría ha asegurado que "el programa de recuperación puesto en marcha por la UE es un hito histórico, porque puede generar un cambio significativo para mejorar la situación del país y hacer de Europa un lugar donde siga mereciendo la pena vivir". También ha calificado de "disparate social" el no poder contar la mitad del talento de la mitad de la población, en referencia a la escasa presencia comparativa de las mujeres en todas las disciplinas tecnológicas e industriales tanto en España como en la UE.

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