Opinión

De saldos sombríos a resultados esperanzadores

Los resultados de las grandes cotizadas españolas invitan al optimismo

Aunque a veces se piense lo contrario, a los economistas también nos gusta dar buenas noticias. Así que hoy toca aludir a hilos de esperanza.

Si en 2020 las empresas del selectivo Ibex-35 perdieron 7.131 millones de euros y en el total del mercado continuo sus 125 compañías cosecharon resultados negativos de 7.492 millones frente a los 29.655 millones de beneficios de 2019, ahora, en el primer trimestre de este año se retoma la senda positiva con beneficios de 13.937 millones y las del Ibex ganando 13.088 millones. ¡Esto está cambiando para bien!

En general, nuestras empresas enfilan el camino de la recuperación, si bien las más expuestas al turismo y al sector aéreo todavía siguen sufriendo. 2020 fue año duro de narices por la contracción de los ingresos, el escaso margen a veces para reajustar gastos de explotación, el impacto de costes financieros para las empresas más apalancadas que se agravó al estrecharse los números.

Y no solo eso, sino que el aciago ejercicio 2020 obligó a muchas compañías a sanear y registrar deterioros de activos y además a dotar cuantiosas provisiones, por ejemplo, en el sector financiero ante los riesgos previsibles.

Lo significativo, positivamente hablando, es que los resultados de explotación, es decir, los derivados de la actividad se rehacen. Y aunque no todas las compañías cotizadas generan superávit, al menos las pérdidas de 2020 están menguando en este primer tramo de 2021.

Si nos ceñimos a las empresas no financieras del Ibex 35, en 2020 sus ingresos de explotación se contrajeron a 305.678 millones de euros frente a los 402.037 millones de 2019, estrechándose los activos totales de 738.548 millones en 2019 a 703.348 millones en 2020.

Los balances de las empresas no financieras del Ibex en 2020 sufrieron una ligera disminución del peso de los recursos propios, que financiaban el 32% de los activos totales cuando en 2019 eran del 34% y en 2018 del 36%, y, en consecuencia, la deuda repuntó, en términos porcentuales, hasta el 68%. Eso resta autonomía financiera a los grupos empresariales, exponiéndoles más a la dependencia. No obstante, la deuda total de dichas empresas se aminoró en 2020 a 481.412 millones de euros frente a los 490.313 millones de 2019.

En el conjunto de las cuentas de resultados agregadas de las empresas no financieras del ejercicio 2020, la antedicha caída de ingresos perjudicó los márgenes de resultados, pese a rebajarse los gastos de explotación. En concreto, en 2020 estos tuvieron un peso relativo del 95,8% sobre los ingresos, por encima del 91,1% de 2019. De modo, que el resultado de explotación disminuyó a 12.857 millones de euros, 4,2% sobre los ingresos, cuando en 2019 cerró con 35.721 millones, 8,9%.

En definitiva, si 2019 las compañías no financieras del Ibex habían saldado sus cuentas de pérdidas y ganancias con un beneficio neto de 15.220 millones de euros, equivalente al 3,8% de su facturación, en el torcido 2020 la pérdida se situó en 1.425 millones, -0,5% de los ingresos.

Por suerte, pues, ese panorama sombrío de 2020 está adquiriendo otras tonalidades que invitan al optimismo. Lo dicho: a los economistas también nos gusta ser voceros de buenas nuevas… Ahora, la realidad tiene que dar acomodo a esos presagios más tranquilizadores. Lo importante: nuestras empresas se están esforzando en el empeño de ir a más e intentar conseguir que 2021 deje a 2020 como un año de triste recuerdo.

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