Opinión

Yellen ante la herencia económica de Trump

Janet Yellen, la elegida por Biden para liderar la Reserva Federal

Donald Trump no quiso renovar en 2018 a Janet Yellen como presidenta de la Reserva Federal, banquera central de los Estados Unidos. Ahora Yellen será la encargada de lidiar con la herencia económica de Trump como nueva secretaria del Tesoro de los Estados Unidos. Como solía repetir Josep Pla, citando a Montaigne, "la vida es ondulante" es decir, como decimos otros, la vida da muchas vueltas.

El elemento más complicado para la gestión económica de cualquier nuevo gobierno es, ahora mismo, lidiar con las terribles consecuencias económicas de la pandemia del Coronavirus. Aquí, Estados Unidos no es una excepción. Sin embargo, sin pandemia, y sobre todo, sin la desastrosa gestión de Trump en este campo, probablemente el resultado de las elecciones hubiese sido otro, y Yellen, obviamente, no habría sido propuesta como nueva Secretaria del Tesoro.

Además de todas las complicaciones económicas derivadas de la pandemia, Biden y Yellen, se enfrentan a una situación política mucho más complicada de lo previsto. El sistema norteamericano de contrapesos y división de poderes complica, y mucho, la tarea legislativa, especialmente cuando las elecciones no se ganan con claridad. Y también las complica, cuando incluso ganando en voto popular con claridad, el sistema electoral no traduce en representación en las cámaras, la victoria en votos.

Los dos senadores a elegir en Georgia serán claves para los nombramientos de Biden

Los demócratas siguen teniendo el control de la Cámara de Representantes, pero han perdido muchos escaños: han perdido 9 escaños de 232 y ahora sólo están 3 por encima de la mayoría absoluta. Esto ya de por sí es un problema: Aunque Biden y su equipo, incluida Janet Yellen, pertenecen a ala más moderada de los demócratas, no todo el partido es así. Por ejemplo, la representante más joven y conocida de los Demócratas en la Cámara es Alexandria Ocasio-Cortez (AOC) y está mucho más a la izquierda.

Por ejemplo, Ocasio-Cortez es partidaria de la Teoría Monetaria Moderna (MMT), es decir que sostiene como Eduardo Garzón en España, que un país con soberanía monetaria no puede quebrar, que emitir moneda no genera inflación, y que muchos problemas económicos reales se solucionan con más oferta de dinero. Yellen es una economista de enorme prestigio que está en las antípodas de estas ideas, aunque no haya sido un halcón en política monetaria.

Pero en Estados Unidos cualquier ley, incluyendo los presupuestos, necesita la mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. Si la mayoría en la Cámara de Representantes está muy ajustada, el poder de cada legislador individual se multiplica, y eso incluye desde los representantes más centristas de los Demócratas hasta el ala más a la izquierda. Todo esto se complica, aún más, dada la polarización existente en la política norteamericana. Si los Republicanos actúan como un bloque, y lo suelen hacer especialmente en materia fiscal, entonces la tramitación de cualquier proyecto legislativo, incluso los presupuestos, se puede topar con graves problemas incluso en la Cámara de Representantes. Y recordemos que, si no hay acuerdo entre las dos Cámaras para el Presupuesto, o incluso para aumentar el límite de deuda, entonces, el Gobierno Federal cierra con todo lo que esto conlleva.

La polarización política y la pandemia son los dos grandes desafíos

Más complicada, aún, es la situación en el Senado. Aquí tenemos 46 senadores demócratas, 2 independientes que suelen votar con los demócratas, frente a 50 republicanos. Efectivamente, no suman 100 porque en Georgia hay que repetir los comicios dado lo ajustado del resultado. Irónicamente, el signo de la política económica de los próximos 2 años va a depender de lo que ocurra en Georgia. Si los demócratas ganasen estas dos carreras pendientes, entonces tendrían 48 escaños que sumados a los 2 independientes les permitirían igualar las votaciones con los republicanos. Esta situación, dado que la Vicepresidenta Kamala Harris constitucionalmente deshace los empates en el Senado, les permitiría tener más opciones de aprobar las leyes que pasen en la Cámara de Representantes. Precisamente, será este Senado el que tendrá que ratificar todos los nombramientos clave del equipo del nuevo presidente Biden, incluyendo a su secretaria del Tesoro.

Yellen fue la presidenta del consejo de asesores económicos del expresidente Bill Clinton. En sus mandatos, Clinton logró no sólo mantener un importante crecimiento económico sino también equilibrar las cuentas norteamericanas después de los enormes déficits que dejaron las anteriores administraciones republicanas, debido en parte a las agresivas reducciones de impuestos de Reagan. Por otra parte, Clinton ahondó en la desregulación financiera de Wall Street, lo que está en el origen de la anterior crisis financiera. Ahora los desafíos que deja la era Trump son mayores: mucha más polarización política, un país mucho más dividido, una terrible pandemia que sigue matando seres humanos todos los días y en todos los países, y a mucha distancia de todo esto, más déficit comercial y presupuestario…

Irónicamente, el arma más fácil de utilizar para el nuevo equipo económico es el arma favorita de Trump: los aranceles, que el presidente puede imponer unilateralmente sin necesidad de aprobación del Congreso, y que además Trump vendió políticamente en los Estados industrializados en declive que han resultado decisivos: Michigan, Wisconsin, Ohio y Pensilvania. Como en tantas otras ocasiones, Biden y Yellen se enfrentan a un dilema entre lo fácil y eventualmente rentable políticamente, y lo correcto. Esperemos que la nueva Administración Biden se decante por lo correcto porque todos, dentro y fuera de Estados Unidos, nos jugamos mucho en eso.

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