Opinión

De pandemia sanitaria a económica

A?n se desconocen las consecuencias del coronavirus en la econom?a mundial.

Si desde el punto de vista sanitario se está desplegando el miedo al Covid-19 (vulgarmente el coronavirus) el miedo económico se propaga con más rapidez y mayor virulencia. En pocos días la presidenta del FMI, Kristalina Georgieva, el presidente de la Reserva Federal de EEUU, Powell, y el Bundesbank, además del Gobernador del Banco de España o el de Italia han alertado sobre los riesgos económicos de la expansión del coronavirus. En materia económica las expectativas juegan un papel decisivo a la hora de marcar el futuro. Por eso, más importante que el efecto real es la acumulación de opiniones de expertos y responsables económicos. Todas juntas están creando un clima de miedo, de pandemia económica. ¿Tienen razón?

Los efectos económicos del Covid-19 los podemos dividir en cinco grupos : a) reducción de la capacidad productiva; b) reducción del consumo, incluyendo la contracción del turismo; c) perturbaciones en la cadena logística global; d) gastos derivados de la prevención y atención sanitaria; y e) aumento de la incertidumbre económica y efectos sobre la inversión.

Los efectos sobre la producción se han empezado a notar en la propia China. Tesla anunció el cierre de su factoría (que llevaba un mes de funcionamiento y pretendía producir de 1.000 a 3.000 unidades al mes). Honda cerró dos fábricas con una producción de 750.000 unidades año. Alibaba y Facebook pidieron a sus empleados que trabajen desde casa. Muchos polígonos industriales están cerrados o al ralentí. Una filial española de 200 trabajadores tiene permiso para que vayan solo 40...

Está por verse si el virus acabará con el incipiente avance de la economía mundial

El experto Yu Yonding, en elEconomista, indicaba que debido al Covid-19 sería difícil conseguir un aumento del PIB chino del 6% para 2020, el objetivo del Gobierno. El FMI indica que el PIB chino se reducirá, al menos, un 0,1% por el efecto del coronavirus y que su aumento este año no superará el 5,6%. En 2003, el SARS incidió en el 1,1% del PIB, lo que hace suponer que las previsiones anteriores son muy optimistas. Si el PIB chino es el 18% del mundial, un 0,5% de menor crecimiento de este país supondría sobre un 1% de menos crecimiento de la economía global.

El consumo ya se está reduciendo en China. Un indicador de ello es el precio del petróleo. El barril Brent y el de Texas rozaron los 50 dólares un 20% inferior al de diciembre. La OPEP prevé reducir la producción, por lo menos hasta el final del semestre. Menos ingresos para muchos países. Entre ellos, Irán uno de los países afectados por la enfermedad. Pero en China se están cerrando tiendas y lugares de reunión como restaurantes. Mango, Starbucks, Mcdonald's, Ikea,... ven cómo sus instalaciones se vacían y recomiendan a sus empleados no ir a ellas. ¿Y el turismo? El chino es el 10% del mundial. El tema es doble. Los chinos reciben cerca de 20 millones de turistas y envían 150 al extranjero. Son muy rumbosos, gastan mucho y crecen el doble que el de otros países. Una baja en esos flujos puede ser la pérdida del 0,5% del turismo a nivel global. Pero no es solo en China. Rusia ha prohibido su llegada. Los italianos están viendo sus efectos. Las aerolíneas cierran sus viajes al oriente, y pierden su valor en bolsa.

Eso choca en la celebración de aglomeraciones. Por ejemplo el Mobile World Congress. Aunque hay sospechas de que hubo más factores para cerrarlo, lo cierto es que la excusa oficial ha sido el coronavirus. En Barcelona se cree que se perderán 500 millones. Eso tiene un efecto colateral. Su repercusión en el negocio de los seguros. Hay preocupación en sus expertos. Algunas aseguradoras aumentarán sus primas y eso encarecerá ese tipo de acontecimientos. Aún es pronto, pero ya veremos cómo se aseguran los Juegos Olímpicos de Tokio.

Si todo esto es grave, lo más complicado es que siendo China una de las fábricas de la cadena de suministros global su importancia como productor sobrepasa sus fronteras. Fábricas de coches y de hardware dependen de sus suministros. La industria del calzado, el juguete o los plásticos mediterráneos dependen de componentes que se producen allí. La conclusión es clara. Hay que tener alternativas geográficas en las deslocalizaciones industriales. Pero ahora el coronavirus puede suponer el cierre de producciones fuera de China con repercusiones mundiales.

Además, habrá gastos directos de prevención, profilaxis y cuidados de enfermos. Es muy difícil hacer cálculos pero la construcción a toda prisa de hospitales para mil camas en las zonas contaminadas chinas es un índice de lo que puede pasar. Sobre ello hay gastos como los análisis de los viajeros en aeropuertos, puertos y fronteras terrestres. La imagen de un sanitario controlando la fiebre de un viajero es bastante común en las últimas semanas. Los molestos controles de los aeropuertos serán más complejos.

Se deben tener alternativas geográficas en las deslocalizaciones industriales

Con todo ello, hay efectos indirectos más inesperados. Los que se producen sobre los inversores. Las bolsas perdieron mucho valor en los últimos tiempos por las noticias. Las noticias sobre Italia han supuesto las pérdidas de todo lo que muchas bolsas habían ganado en los meses anteriores. La duda es si el coronavirus acabará o no con la incipiente recuperación económica que parecía apuntarse el trimestre pasado.

Entonces, ¿qué hacer con el dinero y los ahorros, dónde invertir? Pues de momento ponerse en liquidez, buscar inversiones refugio como el oro, los inmuebles o en el propio negocio si se tiene. Luego, estar atentos. China después del SARS, creció el 10% y se pudo ganar mucho dinero. Porque en economía como en cualquier otro tema, ¡no hay mal que por bien no venga!

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